Bloomberg Línea — El histórico desempeño de la Selección Mexicana en el Mundial de 2026 no solo se explica por lo ocurrido en la cancha. Detrás de la actuación del Tri también hay un factor clave: la renovación del Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), diseñada en gran medida para optimizar el rendimiento de los jugadores.
La firma de arquitectura y diseño Gensler, que ha renovado otros estadios como el Rose Bowl o complejos como el Centro de Desempeño del LAFC, fue la encargada de reacondicionar el “hogar” del equipo nacional, ubicado en un extenso predio al sur de la Ciudad de México.
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El proyecto tomó cinco años desde que la FEMEXFUT contactó al despacho, que lo concibió más allá de una actualización estética: un elemento crucial para la actuación de las selecciones tanto de hombres como de mujeres.
“Diseñar un centro de alto rendimiento es prácticamente pensar en el antes y el después del partido para que el día del juego den su mejor rendimiento”, dijo a Bloomberg Línea Omar Quesada, Líder Regional de Deportes en Gensler.
El CAR se entregó a la par del Centro Nacional de Entrenamiento Arthur M. Blank de U.S. Soccer, en Atlanta. El proyecto estadounidense tuvo un presupuesto de US$250 millones y aunque los costos del centro mexicano no se han revelado, Quesada señaló que “ambos son lo mejor de lo mejor a nivel mundial”.
La renovación contempló el acondicionamiento del edificio principal y el hotel de las selecciones mayores.
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El edificio central, conocido como cuartel general, conecta con las canchas y alberga las oficinas del cuerpo técnico. A lo largo de sus dos plantas integra un gimnasio de casi 1.800 metros cuadrados, áreas de recuperación con crioterapia, cámaras hiperbáricas, albercas y espacios de nutrición.
Quesada explicó que parte del reto era mejorar los flujos y puntos de conexión entre las distintas áreas. Para ofrecer una solución realizaron talleres con el cuerpo técnico, futbolistas y excapitanes como Gerardo Torrado. “Tuvimos que entender la necesidad de los jugadores”, apuntó. “El concepto fue que se convirtiera en la nueva casa del fútbol mexicano, que el jugador o la jugadora se sintiera en casa cuando llegan a concentrarse”.
El hotel de la Selección Mexicana
Ese objetivo se consolidó con el llamado Hotel de las Selecciones Mayores, ubicado en la parte más alta del complejo. A través de un exoesqueleto se le agregó un piso que permitió pasar de 20 a 40 habitaciones con capacidad para albergar a los equipos de mujeres y hombres al mismo tiempo. También se incorporaron tres suites y una recámara especial para el actual director técnico Javier “El Vasco” Aguirre.
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“Teníamos que solucionar el proyecto donde lo público y lo privado estuvieran bien diferenciados”, explicó Quesada. “Lo privado, que es el mundo de los jugadores tenía que dividirse muy bien en la parte activa y pasiva”.
El edificio no solo debía solucionar problemas de espacio, sino otras situaciones como la acústica, pues según Quesada varios jugadores señalaban que todo se escuchaba entre habitaciones.
Además de tratamientos acolchados y plafones especiales al interior de las habitaciones, el nuevo hotel concibió espacios para la recreación. Ahora en algunas áreas comunes se pueden conectar consolas de videojuegos, instalar una mesa de billar y también cuenta con barras de alimentos.
El mobiliario y los elementos decorativos incluso tuvieron que pensarse como parte de una propuesta atemporal. “No podemos pensar solo para una tecnología del presente, tenemos que pensar que será algo que permanezca”, dijo.