Los excedentes de inventario de la marca colombiana GEF, que habrían terminado como desperdicio, dieron vida a la primera colección masiva de prendas remanufacturadas en Colombia. Bautizada como “Transparencia”, la innovadora línea fue presentada en el Bogotá Fashion Week y se desarrolló a partir de una tonelada de excedentes.
La colección está integrada por 1.500 prendas y accesorios que marcan un hito, ya que hasta ahora la producción de este tipo de prendas estaba limitada a un máximo de 80 unidades, según un comunicado de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), que participó en el proyecto.
“Es la primera colección masiva de este tipo de aprovechamiento textil, pues se trata de 1.500 piezas creadas a partir de una tonelada de inventario muerto”, explicó Nadia Rojas, asesora de economía circular en GIZ.
Además de GEF y su director creativo Alejandro Crocker, la colección, elaborada en su mayoría en mezclilla, fue confeccionada por 18 mujeres con pequeños emprendimientos. Algunas de ellas han participado en talleres de formación impulsados por GIZ.
“Tuvimos muchos retos para responder a las demandas de cantidad y calidad de una producción masiva como esta”, señaló la arquitecta Margin Molina, migrante venezolana que en Colombia fundó la marca Naiara,que desarrolla accesorios creados a partir de prendas en desuso.
El impacto ambiental de la colección es contundente: el aprovechamiento de excedentes evitó el consumo de 2.120 metros cúbicos de agua (equivalentes a lo que consume una persona en 44 años) y la emisión de 17,1 toneladas de CO2, precisó el comunicado.
El proyecto se suma distintos esfuerzo de la industria colombiana por impulsar prácticas sostenibles que incluyen desarrollos textiles creados con fibras naturales como cáñamo de cannabis.
La línea con siluetas para hombre y mujer incluye chaquetas, bodys, pantalones, bolsas y algunos complementos. Ya está disponible en el sitio de GEF.
Cada una de las prendas incluye un “pasaporte digital”, un código QR con información sobre su trazabilidad y recomendaciones para repararla, revenderla en mercados de segunda mano o donarla. Este sistema será exigido desde el próximo año por la Unión Europea como parte de sus medidas hacia una economía circular con horizonte 2050.