Los 12 mejores nuevos hoteles de América Latina y el Caribe de 2026

De los complejos turísticos, fincas campestres y hoteles urbanos que la revista Travel + Leisure eligió entre sus 100 mejores del mundo, una docena están en la región.

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Bloomberg Línea — La reconocida revista Travel + Leisure (T+L) publicó su esperada lista anual “It List 2026”, que destaca los 100 mejores nuevos hoteles del año.

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El equipo de editores y reporteros de la publicación evaluó cerca de 250 propiedades a lo largo de 40 países para elaborar el listado.

Para ser elegibles, los hoteles debieron abrir sus puertas o haberse renovado de forma significativa entre febrero de 2025 y febrero de 2026.

Aunque el listado tiene una fuerte concentración de aperturas de Estados Unidos, y Europa, con Italia, Francia y Reino Unido, también incluye destinos de lujo en Asia (Japón, Tailandia, Singapur); África (Kenia, Ruanda, Sudáfrica) y Oceanía (Australia y Nueva Zelanda).

De este selecto grupo, América Latina y el Caribe logró un destacado protagonismo con 12 propiedades que impresionaron a los expertos.

Al analizar las 100 propiedades, se evidencian tendencias en la nueva hotelería mundial, como el diseño biomófilo y la sostenibilidad radical, con hoteles que funcionan como reservas ecológicas; la recuperación de edificios históricos para convertirlos en refugios modernos; y la integración de la tecnología y el “biohacking” en los espacios de bienestar.

Los mejores nuevos hoteles de la región incluidos en la lista vienen de Chile, Perú, Brasil, Costa Rica, México, Belice, Bahamas y República Dominicana.

Arquitectura poética y safaris marinos en Brasil

En el sur del país, Awasi Santa Catarina destaca por su modelo operativo, que replica la dinámica de los safaris africanos.

Cada huésped es asignado a un guía de alto nivel para diseñar expediciones diarias a la medida, que van desde surfear hasta hacer snorkel con tortugas en reservas biológicas. El diseño de sus 25 villas, esparcidas en la selva atlántica, convive con la fauna silvestre, incluyendo una residente familia de carpinchos.

En la costa de Bahía, Uxua Maré destaca por su hazaña de ingeniería sustentable. Los creadores adquirieron tres haciendas históricas en Minas Gerais que estaban destinadas a la demolición, desmontaron cada pieza y las rearmaron como un rompecabezas en medio de la selva, a escasos pasos de la playa de Itapororoca.

El resultado es un complejo de casas rústico-modernas que preserva la memoria arquitectónica del país, bajo un servicio cinco estrellas.

Historia y acantilados de México

En la península de Yucatán, Hotel Sevilla transformó una casona del siglo XVI en el corazón de Mérida. La intervención del grupo mexicano Grupo Habita fusionó la mampostería original con el concreto pulido, creando un espacio donde la historia palpita en detalles como un circuito de hidroterapia en una gruta iluminada.

En la costa oaxaqueña, La Valise Mazunte fue reconocida por su absoluta fidelidad al terreno. Situado en la Reserva El Torón, el hotel se construyó sin maquinaria pesada, permitiendo que las estructuras sigan los contornos naturales de los acantilados. Sus suites, con piscinas infinitas que parecen disolverse en el océano Pacífico, representan un triunfo del diseño orgánico.

En la Riviera Nayarit, Rosewood Mandarina destaca por su escala monumental. Distribuido en 565 acres que cruzan playas, llanuras y montañas, el resort funciona como tres hoteles boutique en uno.

Los editores de T+L elogiaron su capacidad para ofrecer una desconexión total, donde cada habitación cuenta con piscina privada y los espacios comunes exhiben arte de la comunidad indígena Wixárika (huichol).

Contrastes tropicales de Costa Rica

Hotel Fermata, ubicado en el vibrante pueblo surfista de Santa Teresa, logró el difícil equilibrio de atraer tanto a familias como a viajeros independientes.

La publicación subrayó su fórmula de una infraestructura de alta gama que incluye gastronomía mediterránea de autor, un spa con circuito de crioterapia y un club infantil, todo esto a minutos del océano.

En el norte del país, Origins Astral Lodge en Bijagua representa el extremo del diseño biofílico. Con solo siete villas construidas con madera caída de forma natural en la selva circundante, el diferencial radica en el personal nativo de la zona, que guía a los huéspedes en una reinterpretación profunda del ecosistema tropical, identificando flora y fauna que pasaría desapercibida.

Los hoteles de Chile y Perú

En el norte de Chile, Tierra Atacama reapareció en el mapa tras una renovación de US$20 millones. El reconocimiento se basa en sus nuevas suites de 70 m² con vistas al volcán Licancabur y sus expediciones privadas. El alojamiento se respalda por una cocina que trabaja con productores locales de la despensa chilena.

En el altiplano peruano, Tinajani nació como una solución logística y terminó siendo un destino en sí mismo. Este campamento de seis habitaciones en el Cañón de Tinajani ofrece carpas de estilo safari conectadas a una hacienda del siglo XIX.

Su atractivo reside en la absoluta soledad de sus paisajes de pináculos rocosos y la posibilidad de observar cielos estrellados sin contaminación lumínica alguna.

Lujo con raíces culturales del Caribe

En las Bahamas, The Farm en la isla de Eleuthera introdujo el concepto de granja-to-table en el trópico. Lejos de la opulencia tradicional, el complejo de 12 cabañas opera una granja orgánica con 200 parcelas y 70 gallinas ponedoras.

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Al hacer esnórquel, los huéspedes verán a las tortugas marinas que superarán en número a la cantidad de personas en la playa privada.

En Itz’ana, en Placencia, Belice, el diseño de sus suites fluye hacia el paisaje costero, pero su verdadero valor está en ser el punto de partida perfecto para transitar entre la relajación en la playa, la selva tropical, las ruinas mayas y la barrera de coral, incluyendo su reciente anexo, la isla privada Coral Caye.

En la República Dominicana, The St. Regis Cap Cana Resort demostró que es posible ofrecer lujo de marca sin caer en la impersonalidad.

Enclavado en una comunidad privada de alta seguridad, el hotel integró profundas raíces dominicanas a través de arte local, como un mural de las tradicionales muñecas sin rostro y una cascada de varios pisos en el lobby, logrando un equilibrio entre la majestuosidad de la marca y la calidez del Caribe.