“Buena parte de la transformación de Argentina llegó para quedarse”, afirma Citi

El banco estadounidense reconoce que los mercados ven la elección 2027 como “el partido final”, pero cree que esa mirada sobredimensiona los riesgos de un cambio abrupto.

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Buenos Aires — El equipo del banco Citi considera que el escenario argentino es menos frágil de lo que sugieren las crecientes dudas entre analistas e inversores. Aunque los primeros ocho meses de 2026 quedaron por debajo de las expectativas del Gobierno, el banco sostiene que los fundamentos macroeconómicos no se deterioraron lo suficiente como para justificar ese nivel de cautela.

“Buena parte de la transformación de Argentina llegó para quedarse, respaldada por un cambio genuino en la demanda social”, sostiene el informe. En esa línea, Citi considera que ninguno de los tres escenarios plausibles para las elecciones de octubre de 2027 apunta a consecuencias altamente disruptivas.

Sin embargo, Citi reconoce que los inversores están planteando la elección de 2027 como el “partido final”

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Los tres escenarios de Citi

El banco plantea tres posibles resultados para las elecciones:

  • Continuidad bajo el modelo actual: el electorado respalda la continuidad del liderazgo de Milei y permite acelerar las reformas pendientes a medida que aparecen las primeras señales de prosperidad. Citi asigna a este escenario una probabilidad media.
  • Victoria del Gobierno mediante una alianza amplia: el oficialismo gana mediante una coalición con partidos y gobernadores que ya lo apoyan en el Congreso y que tienen incentivos para beneficiarse del modelo, especialmente por la prosperidad que la agricultura, la minería y la energía podrían generar en sus provincias. Citi le asigna una probabilidad media-alta.
  • Victoria de la oposición y regreso al estatismo: la oposición gana con una plataforma que propone regresar a un modelo centrado en el Estado, con un papel más activo y distributivo mediante mayores impuestos y regulaciones. Citi le asigna una probabilidad baja a media-baja.

Este último escenario es el que más temen los mercados, según Citi, por el recuerdo de la dinámica electoral de 2019. “Probabilidad baja a media-baja: ya no es insignificante, pero sigue estando por debajo de donde se encontraba en octubre de 2025”, indica el estudio sobre las chances de un triunfo opositor.

Las dificultades de la oposición

En cuanto a la conformación de un bloque opositor capaz de ganar la Presidencia, Citi identifica tres problemas:

  • Vacío de liderazgo: el principal líder de la oposición está impedido de competir y no existe una figura con suficiente autoridad territorial para unificar a sus distintas facciones.
  • Falta de una oferta política coherente: la oposición está dividida entre quienes promueven un regreso a las prácticas estatistas del pasado y quienes reconocen que una victoria requiere incorporar nuevas demandas sociales, como austeridad fiscal, baja inflación, estabilidad cambiaria y orden público.
  • Problema de candidatos: la falta de una oferta política común dificulta encontrar un candidato capaz de conciliar esas posiciones y, al mismo tiempo, las diferencias entre el Conurbano y las provincias.

Las dificultades para revertir las reformas

Incluso si la oposición llegara al poder, Citi considera que revertir en 180 grados la política económica actual sería difícil por varios motivos:

  • Congreso: la distribución desigual de la prosperidad, concentrada en las provincias del interior, genera incentivos diferentes entre las distintas jurisdicciones y podría dificultar la obtención de las mayorías necesarias para derogar las leyes aprobadas durante los últimos tres años.
  • Energía y minería: para 2028, las exportaciones de energía estarán cerca de igualar a las agrícolas. El crecimiento de estos sectores, junto con las inversiones mineras y las mejoras de infraestructura en el interior, desalentaría políticas que pudieran ponerlos en riesgo.
  • Ancla fiscal: los ajustes fiscales más duros ya habrán quedado atrás para 2028. Citi considera probable cierta relajación de la austeridad y un aumento de impuestos y gasto, pero sostiene que ningún Gobierno racional tendría incentivos para desmantelar el orden fiscal y monetario ni la estabilidad social que la sociedad argentina llegó a valorar.
  • Instituciones: el banco recuerda que las instituciones argentinas históricamente han limitado cambios radicales, incluso frente a gobiernos con un fuerte respaldo electoral.
  • Contexto geopolítico: buena parte de los cambios y las inversiones están impulsados por factores que exceden a cualquier Gobierno, principalmente la competencia global por nuevas fuentes de alimentos y energía.