Bloomberg — A simple vista, los dólares que entran a Argentina son más que suficientes para que el país cumpla con su promesa de recomponer sus agotadas reservas de divisas. Cada semana ingresan grandes cantidades debido a factores como el boom de las exportaciones de materias primas y las emisiones de bonos corporativos.
El problema, según analistas, es que acumular reservas aumenta la oferta de pesos en la economía y podría, a su vez, agravar el reciente repunte de la inflación. Esto pone nerviosos a los principales funcionarios del gobierno del presidente Javier Milei. Su mayor logro en materia de política económica ha sido controlar la hiperinflación, y lo último que quieren ver es que los precios vuelvan a dispararse.
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Eso crea un dilema para el banco central: idealmente, las autoridades preferirían acumular reservas a un ritmo más lento. El banco ya sumó unos US$3.000 millones en reservas brutas este año, lo que lo encamina a cumplir los objetivos acordados con el Fondo Monetario Internacional. Los funcionarios del banco confían en que los flujos de dólares seguirán siendo lo suficientemente robustos como para permitirles volver a aumentar las compras más adelante en el año, según una persona familiarizada con el asunto que pidió no ser identificada.
Por ahora, sin embargo, las autoridades están limitadas por la falta de una demanda genuina de pesos en una economía aquejada por un crecimiento desigual. El crecimiento de los salarios, ajustado por inflación, sigue siendo débil; las tasas de morosidad de los préstamos están aumentando; y los bancos se están volviendo más selectivos respecto de a quiénes les prestan. Si bien Milei viene destacando señales de recuperación desde comienzos de año, el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo esta semana en una entrevista con una radio local que la economía debería empezar a acelerarse en mayo y junio.
Como resultado, los funcionarios corren el riesgo de agravar el salto inflacionario si emiten más pesos —a través de sus compras de dólares— de los que la economía necesita. Aunque las compras diarias del banco central bajaron este mes a un promedio de US$124 millones, desde US$138 millones en abril, repuntaron en los últimos días, según datos publicados en su sitio web.
Esa tensión se evidenció en parte a comienzos de esta semana, cuando el presidente del banco central, Santiago Bausili, dijo que la demanda de dinero no se está recuperando tan rápido como las autoridades habían proyectado en una presentación pública realizada en diciembre pasado.
La recuperación de la demanda de dinero “era un supuesto, no una promesa”, aseveró.
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