En el país del Malbec, caen las ventas de vino y la industria busca volver a sus años dorados

El sector aseguró haber transitado un 2025 “complejo”, en un contexto en el que tuvo que absorber suba de costos para no afectar la demanda. A qué productos alternativos apelan para mitigar la situación

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Buenos Aires — La industria del vino argentino atraviesa un escenario complejo marcado por la caída del consumo interno, menores ventas externas y desafíos estructurales que impactan en su competitividad. Así lo indicaron desde la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), la cual aseguró que el sector debió ajustarse para sostener la actividad, en un contexto de retracción de la demanda y elevados costos.

El presidente de la entidad, Mario González, señaló que el 2025 fue particularmente difícil para la industria. “Hemos transitado un año complejo, muy difícil, con caídas en las ventas en el exterior y una pequeña caída en los despachos del mercado interno. La industria tuvo que ajustarse y trabajar mucho para ver cómo remontar esta situación”, explicó.

Según el directivo, uno de los principales ejes de trabajo del sector es la sostenibilidad, entendida en un sentido amplio. “Trabajamos en la sostenibilidad como uno de los ejes, no solo desde el punto de vista ambiental, sino también económico y social como otras patas importantes”, sostuvo.

Caída del consumo y presión sobre los precios

Desde el sector aseguran que la retracción del consumo está vinculada al deterioro del poder adquisitivo. El presidente electo de la entidad, Fabián Ruggeri, que asumirá el cargo el 7 de marzo, explicó que la industria optó por moderar los precios para sostener la demanda.

Hemos tenido una pequeña retracción en 2025, una caída mínima frente a la de 2023. La industria reaccionó relativamente rápido, generando productos más demandados y entendió que no tenía que hacer un gran aumento de precios en el mercado”, afirmó.

En ese sentido, destacó que el sector absorbió parte de los costos ante la debilidad del consumo. “En tiempos en los que el poder adquisitivo es complicado, no se pueden trasladar los incrementos que la industria viene sufriendo. Pero es algo que no se puede sostener cinco años”, advirtió.

Ruggeri precisó además que el vino prácticamente no registró aumentos en góndola en los últimos dos años: “Hace aproximadamente 24 meses que no aumentamos el vino en góndola. Eso lo ha hecho más accesible y es lo que ha sostenido las ventas que existen en el mercado”.

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De acuerdo con datos del sector, el consumo interno registró una baja de entre 2,5% y 3% en el último año, mientras que las exportaciones retrocedieron en torno al 6%.

Competitividad y costos estructurales

La pérdida de competitividad es otro de los principales desafíos que enfrenta la actividad. González explicó que la carga impositiva y los costos logísticos impactan especialmente en el desempeño exportador.

Tenemos que recuperar la competitividad. Se nos complica por la carga impositiva y los costos logísticos. Con relación a algunos países los costos de exportación pueden quintuplicarse”, señaló. También mencionó limitaciones en infraestructura y transporte: “No tenemos disponibilidad hoy de medios de movilización que sean económicos y los aranceles marítimos son elevados”.

El directivo explicó que se trata de problemas estructurales que no pueden resolverse en el corto plazo y que encarecen la producción local frente a otros competidores internacionales como Chile.

Entre los principales destinos del vino argentino continúa liderando Estados Unidos, aunque también se posicionan dentro de los más relevantes Brasil, Reino Unido y Canadá. En ese marco, el sector observa con interés el posible impacto de acuerdos comerciales que reduzcan aranceles y mejoren el acceso a mercados.

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Cambios en el consumo y oportunidades

Pese al escenario adverso, la industria detecta nuevas oportunidades vinculadas a cambios en las tendencias globales. Ruggeri destacó el crecimiento del consumo de vino blanco a nivel mundial. La entidad también apuntó a productos derivados de la uva, como el jugo concentrado —utilizado como endulzante natural— y las pasas de uva, en línea con una mayor demanda de alimentos saludables.

Un sector clave de la economía regional

A pesar de las dificultades coyunturales, la vitivinicultura aún es una de las principales economías regionales del país y una de las diez cadenas agroexportadoras más importantes.

Argentina es el 11º mayor exportador mundial de vinos, el 7º productor y el 9º consumidor global. El sector cuenta con casi 200.000 hectáreas cultivadas con vid distribuidas en más de 22.000 viñedos y exportaciones totales por US$933 millones en 2024, incluyendo vino fraccionado, vino a granel, mosto, pasas y uva fresca.

El enoturismo también muestra una expansión sostenida, con 486 bodegas abiertas al turismo en 18 provincias, mientras que la diversificación productiva y la incorporación de innovación tecnológica buscan fortalecer la proyección internacional del sector.

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