Buenos Aires — En el capítulo 1.029 de La Estrategia del Día Argentina, este jueves, 15 de enero, @franaldaya te trae una entrevista especial con el ex secretario de Finanzas de Carlos Menem y director de Econviews, Miguel Kiguel.
El economista proyecta que la inflación mensual argentina bajará al entorno del 2,4% mensual entre enero y febrero, tras la sorpresa del 2,8% de diciembre. Por otro lado, anticipa que Argentina hilvanará su segundo año consecutivo de crecimiento, con una inflación que seguirá a la baja y sin mayores sobresaltos en el mercado laboral.
Aunque destaca la solidez fiscal como un activo clave del Gobierno de Javier Milei, señala que el mercado todavía tiene preguntas sobre el esquema monetario y cambiario.
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“Me parece que el Gobierno sigue obsesionado con que no suba [el dólar]. Creo que deberían dejarlo andar un poco más y que lo determine el mercado”, resaltó Kiguel.
En diálogo con Bloomberg Línea, Kiguel proyectó que la inflación cerrará 2026 en torno al 24% anual y que la economía hilvanará su segundo año consecutivo de crecimiento. En cuanto a los riesgos que podrían complicar al oficialismo de cara a las presidenciales del 2027, apuntó a tres: la dificultad para acumular reservas, un consumo que no termina de despegar y la volatilidad en el precio de las commodities, que podría afectar a Vaca Muerta.
La siguiente entrevista fue editada por motivos de extensión y claridad.
Bloomberg Línea: ¿Qué lectura hacés del primer pago de deuda en dólares del año? ¿Qué tan lejos ves a Argentina de volver a emitir deuda internacional?
Miguel Kiguel: El pago estaba descontado. Nadie dudaba de que se iba a pagar. La pregunta era cómo iba a ser el esquema para conseguir los dólares. Fue una mezcla de un repo, uso de reservas y colocación local del Bonar. Dadas las circunstancias, fueron buenas opciones. No hubo que recurrir al Tesoro americano. De hecho, se le pagó al Tesoro. El mercado lo leyó bien, aunque no reaccionó con una nueva baja del riesgo país como uno hubiera esperado. El mercado sigue teniendo ciertas preguntas.
En cuanto al desarrollo del mercado local, me parece fundamental. A la larga, lo que se quiere es desarrollar el mercado local, especialmente en moneda local, porque lo que baja la vulnerabilidad a los shocks externos es tener un mercado fuerte en pesos. Pero eso va a llevar tiempo, no es algo que se logra rápidamente, porque Argentina no tiene inversores institucionales. El único que está es el FGS, pero está desdibujado, no es una inversión genuina o privada. Tiene restricciones políticas.
Como tenemos mucha deuda en dólares, va a ser inevitable que por los próximos años seamos un participante importante en los mercados de bonos internacionales. No solamente hay que renovar deuda: hay que pagarle al Fondo, al BIS, devolver los repos. El mercado local, incluso el de dólares, no es suficientemente grande para garantizar eso.
Mientras no baje el riesgo país, ¿el Gobierno seguirá recurriendo a instrumentos como el repo o tendrá que volver al mercado internacional aunque sea a un yield más alto?
La primera y mejor alternativa es acumular reservas, que es lo que viene haciendo el Gobierno. Hay que ver si eso se puede mantener en el tiempo. Lo están haciendo en meses que no abundan los dólares, lo cual es buena señal. El hecho de que estén acumulando en enero, donde todavía no está la temporada de exportaciones, seguramente van a ser más agresivos cuando llegue la cosecha gruesa y entren los dólares de la soja. Me parece que eso es por ahora lo más importante: fortalecer reservas, lo cual implica emisión monetaria y otros desafíos, pero es lo más sano.
No descartaría recurrir al mercado local de dólares para acumular algo más. Y si baja el riesgo país, que todavía no ha bajado lo suficiente, se va a poder volver al mercado internacional. Estamos cerca, no lejos. Hace falta que el mercado se sienta más cómodo con la capacidad del Banco Central de comprar dólares.
¿Cuáles son las grandes preguntas que se sigue haciendo el mercado?
Cuando mira a Argentina, el mercado ve primero una muy buena posición fiscal, y no solamente buena, sino una determinación del Gobierno de mantenerla. Eso ha sido clave, es importante, y el mercado lo valora. Todas las preguntas hoy giran en torno a la política monetaria y cambiaria.
El mercado no ve claro cuál es el plan antiinflacionario. Hasta hace un tiempo era equilibrio fiscal y un tipo de cambio que servía de ancla monetaria. Ahora que el Gobierno quiere acumular reservas, el tipo de cambio ya no se ve como ancla para la inflación. Entonces tenés un tema que no está claro, en un momento que tenés que acumular reservas. La política monetaria empieza a ser central: qué puede pasar con el tipo de cambio, con la tasa de interés, con la cantidad de dinero, y sobre todo con las reservas.
Hoy hay una banda cambiaria. Adentro de esa banda el tipo de cambio flota, en teoría, guiado por el Banco Central a través de tasa de interés, futuros, colocaciones de dólar link. Son políticas aceptables que se usan en cualquier lugar del mundo. Pero el problema es si entra en conflicto mantener el tipo de cambio en la banda y acumular reservas. ¿Qué pasa si el dólar va al techo de la banda? El Banco Central tendría que vender dólares, y eso va en contra de acumular reservas. Todavía hay cosas que no están del todo claras.
La otra cosa que no termina de convencer es la volatilidad de las tasas de interés. Las cauciones volvieron a escaparse, las tasas largas a 40-50%, valores que no deberían tocar. Esa volatilidad genera preguntas: ¿es sólido el esquema monetario? ¿Es cierto que el tipo de cambio flota o todavía no está flotando como uno quisiera? ¿Se va a poder sacar el cepo? No sé si son tan definitorias para evitar que baje el riesgo país, pero claramente son preguntas que están y que los inversores hacen.
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El dólar mayorista está frenado bastante por debajo del techo de la banda. ¿Cómo ves esa situación?
No sería bueno que llegue al techo, porque ahí empezarían presiones de vuelta. Uno se cuestiona si esta banda permite hacer la política monetaria que necesita Argentina. Los tipos de cambio como activos financieros se mueven en forma muy volátil y no responden a los fundamentos de largo plazo. Muchas veces la gente dice que el dólar tiene que estar bajo porque vamos a producir un montón de petróleo en 2030, pero al mismo tiempo no tenemos reservas. El dólar responde a muchos factores, algunos que te lo llevan para arriba, otros para abajo.
No sé cuál es el tipo de cambio que necesita Argentina hoy, pero me parece que el Gobierno sigue obsesionado con que no suba. Deberían dejarlo andar un poco más y que lo determine el mercado. Lo que no quisiera es que, para mantener el dólar bajo, tengamos esta volatilidad de la tasa de interés, porque va en contra de la reactivación económica.
Hay reactivación en petróleo, minería, agro, eso anda muy bien, pero el consumo masivo sigue bastante frenado. Empezaba a levantar, el crédito subía, aparecía más crédito a largo plazo, y ahora los bancos dicen “pará, no puedo prestar tanto porque mi costo de fondeo se fue de 30 a 50”. Esa volatilidad es muy mala para la economía.
¿Una reforma estructural puede tener un impacto inmediato en el riesgo país?
Todos estos factores ayudan. No hay una medida mágica que te baja el riesgo país de un día para el otro. Generalmente uno ve las medidas que se toman y en un momento el mercado hace clic y el riesgo país cae. Eso va a pasar, espero, porque el Gobierno está tomando muchas medidas en la dirección correcta. Nosotros pensamos que el riesgo país va a seguir bajando, no sabemos a qué velocidad.
Si uno percibe que la reforma estructural es un cambio importante, no cosmético, que puede ayudar a las inversiones, eso va a impactar. Lo del 26 de octubre fue muy importante. Si el Gobierno muestra poder en el Congreso, manejo de los gobernadores, del Senado, de Diputados, todo eso suma.
¿En Econviews están en línea con el REM para inflación 2026?
Estamos un poquito más arriba, en 24%. En la inflación hay una tendencia en los últimos 15-16 meses: está rondando el 2-2,2% mensual. Tuvimos meses muy buenos a mediados de año, con 1,5%, pero eso había que tomarlo como suerte de corto plazo, porque siempre hay ruido. Y ahora tuvimos la mala suerte: subió la carne, subieron los alimentos, y hubo factores que la llevaron para arriba. La tendencia sigue en el orden del 2 y pico, con tendencia a la baja.
No creo que la inflación se haya desbocado, a pesar de tres meses seguidos de subas. No veo un proceso de aceleración. Fueron factores atípicos, estacionales. Ahora debería volver a caer, pero difícilmente a niveles que empiecen con 1. No la veo por ahí.
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¿Cómo ven la actividad económica este año?
Estamos en línea con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA. Este año va a ser otro año de crecimiento, buena noticia. Dos años seguidos. También vemos positivas las perspectivas para 2027. La economía entró en un ciclo positivo, podemos finalmente romper tantos años de estancamiento. Lo que falta es bajar el riesgo país y que el crecimiento sea más parejo entre todos los sectores, que le llegue a la gente.
¿Qué tipo de cambio prevén en Enconviews para la primera mitad del año?
Pensamos que no está mal en este momento [en términos de competitividad]. Lo tienen que dejar fluctuar de acuerdo a la demanda del mercado. La pregunta es qué va a pasar si el Banco Central sigue comprando dólares. Tenemos la ventaja de que en la primera mitad entran los dólares de la soja, con lo cual las condiciones son favorables para que siga moviéndose tranquilo.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA prevé una suba de un punto en el desempleo este año. ¿Coincidís
Es muy difícil. El desempleo está afectado por el nivel de actividad y por los cambios estructurales de la apertura económica. Se pierden empleos en la industria, pero el sector informal actúa como amortiguador. Cuando uno mira el nivel de actividad, no ha habido un aumento importante en el desempleo. Argentina hoy no sufre un problema de desempleo. La principal preocupación es que haya más empleo formal, que está estancado hace 15-20 años. Tenemos casi la misma cantidad de empleos formales que hace dos décadas.
En la era de la IA, ¿por dónde pasará la creación de empleo formal en Argentina?
El sector que tiene que crecer más es servicios. Los Uber, los Rappi, el sector salud tiene mucho potencial, pero para que crezca hay que pensar en que tenga más recursos. Hoy no puede pasar a precios los costos de los servicios. No está en crisis, pero tiene mucho más potencial. Con la población viviendo más años, hay más gente que necesita apoyo. Va a ser mucho más en servicios que en industria. Lo que no se sabe es si esos puestos van a tener los mismos salarios. No es tanto si va a haber trabajo, sino si la remuneración se va a poder mantener.
Si la carga tributaria sigue bajando como prometen Caputo y Milei, ¿puede destrabar la creación de empleo formal privado?
El costo laboral va por muchos lados. No hay tanto margen para bajar impuestos. Si las cargas patronales bajan de 20 a 17, no vas a tener una explosión en el empleo. Genera condiciones más favorables, pero el tema judicial también es importante y es más difícil manejarlo con leyes o decretos. Requiere una adecuación de la Justicia a tiempos más modernos.
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¿Argentina puede aumentar significativamente su productividad y sanear la demanda de pesos?
La productividad está subiendo. Con la apertura económica, la mayor competencia, la desregulación doméstica, al haber tenido una baja importante en el consumo, las empresas buscan mucha más eficiencia. Desapareció la inflación como problema tremendo y las empresas se están volviendo más eficientes. Hoy el tema es bajar costos, ser competitivo, innovador, buscar nuevos negocios. Esa receta los gobiernos kirchneristas no la aplicaron, fueron en dirección contraria.
Respecto al mercado de capitales en pesos, ahí tenemos un choque ideológico con el tema de la dolarización. Pero cuando uno mira las crisis recientes, la de Lehman o la pandemia, ningún país de América Latina tuvo problemas. Lo hicieron financiándose en el mercado de moneda local y con tipo de cambio flotante.
Esos mercados se desarrollan con inflaciones de un dígito. Nos falta. Y la otra cosa de la que se beneficiaron otros países son los fondos de pensión: las AFP en Chile, en Uruguay, en Colombia, en México, en Brasil. Son inversores institucionales con visión de largo plazo, dispuestos a invertir en moneda local. Nosotros no cumplimos ninguna de las dos condiciones. Uno de los mayores errores del kirchnerismo fue nacionalizar las AFJP con visión de corto plazo, típica del populismo. Volver a crear eso va a llevar tiempo. Si salen los FAL puede ser un buen primer paso, pero hace falta más en esa dirección.
¿Qué rol imaginás para la industria manufacturera en el mediano y largo plazo? Toyota Argentina exporta a toda Latinoamérica, Aluar a Estados Unidos. ¿El sector automotriz tiene vida por delante?
La industria va a tener vida en los sectores más eficientes. Argentina tiene costo de transporte alto, pero el costo de energía debería ser muy competitivo con el mundo. El costo laboral también, no con China, pero sí con países europeos y Estados Unidos. No vamos a poder producir todo, probablemente no juguetes.
En el sector automotriz ya se desarrolló una cadena de producción eficiente. Probablemente tiene que ser más eficiente en el futuro, pero ya es eficiente hoy. Toyota y las empresas que hacen SUVs, pickups, camionetas, que son vehículos de más valor agregado, tienen muy buena cadena de producción. En eso Argentina tiene potencial. A lo mejor no tenemos el mismo nivel de producción que hoy, pero va a sobrevivir y puede ser eficiente. Hay que encontrar los nichos donde puede competir.
¿Cuáles son los principales riesgos para el Gobierno de Milei hacia 2027?
El primero es el tema de las reservas. Si Argentina no puede acumular, no se ve quién nos puede dar la mano. En un momento fue el FMI, cuando en abril nos dio US$14.000 millones. Después vino octubre, que nos ayudó el Tesoro americano, pero creo que cumplió un rol en la elección y no va a venir al rescate siempre. Si aparece un cisne negro en el mundo, un problema financiero, y no acumulamos reservas, somos vulnerables.
Segundo, es importante que la reactivación se generalice y vaya al consumo. Si no, puede cambiar el humor político y social. La gente ha acompañado mucho a este Gobierno, pero esa paciencia puede empezar a erosionarse. No hay nadie del otro lado hoy, pero Milei surgió casi de un día para el otro. Esos fenómenos pasan. Lo veo con baja probabilidad, pero hay que estar atento.
Y el tema de las commodities. El precio del petróleo, si sufre mucho, nos podría pegar en Vaca Muerta. Es muy impredecible, hoy parece que está repuntando hacia los US$70, pero hay que estar atento.
¿Qué inflación estiman para enero y febrero?
Está muy volátil, es muy difícil saber números. Pensamos que va a bajar del 2,8%. La vemos en 2,4-2,3% por lo menos hasta marzo, y después hay chance de que empiece a bajar más fuertemente.
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