Guerra en Medio Oriente impacta en fertilizantes y suma costos al agro argentino

Con importaciones récord en 2025, Argentina queda expuesta a un shock externo: la urea subió hasta 42% tras el conflicto y amenaza con trasladarse al sector agrícola

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Buenos Aires — El conflicto en Medio Oriente amenaza con trasladarse a los costos del agro argentino en un momento de alta dependencia de insumos importados. La suba internacional de los fertilizantes, en especial de la urea, ya empieza a impactar en los valores de referencia y suma presión sobre los márgenes del sector de cara a la próxima campaña.

En ese contexto, Argentina llega con una fuerte exposición externa. Según datos del INDEC relevados por la Bolsa de Comercio de Rosario, en 2025 el país importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes, el segundo nivel más alto del siglo y un 28% por encima del año previo. El dato refleja no sólo la recuperación de la actividad agrícola, sino también la creciente dependencia del abastecimiento externo.

Al desagregar por tipo de producto, los fertilizantes nitrogenados —con la urea como principal exponente— concentraron el 52% de las importaciones, con 2,10 millones de toneladas. Los fosfatados representaron el 46% (1,87 Mt) y los potásicos apenas el 2%. En términos interanuales, las compras crecieron 24% en nitrogenados y 33% en fosfatados, mientras que los potásicos mostraron una leve caída.

El impulso detrás de esta dinámica estuvo vinculado a la expansión del área sembrada. La campaña de trigo alcanzó un récord de superficie, mientras que el maíz registró el segundo mayor nivel histórico. En un escenario climático favorable, estos factores empujaron la demanda de insumos y explican buena parte del salto en las importaciones.

A esto se sumó un factor local clave: la menor producción doméstica. La planta de Profertil, principal productora de urea del país, atravesó dos paradas durante el año —una por un temporal en Bahía Blanca y otra por mantenimiento técnico— que afectaron la oferta interna y obligaron a reforzar las compras externas.

Como resultado, el consumo doméstico de fertilizantes habría alcanzado las 5,1 millones de toneladas en 2025, según estimaciones preliminares de Fertilizar y CIAFA. Se trata del tercer mayor registro histórico y del tercer año consecutivo de recuperación.

Origen de las importaciones

En términos de origen, el abastecimiento muestra una fuerte diversificación en nitrogenados, con Nigeria, Rusia y Argelia liderando los envíos, mientras que en fosfatados la concentración es mayor, con China, Marruecos y Rusia explicando cerca de dos tercios del total. Esta estructura comercial condiciona el impacto de los shocks externos sobre el mercado local.

En particular, el vínculo con Medio Oriente resulta determinante. El 39,3% de los fertilizantes nitrogenados importados por Argentina provienen de esa región, que en el total de fertilizantes explica el 18,3%. Esta dependencia expone al país a las disrupciones que puedan surgir en uno de los principales nodos globales de producción y exportación.

La escalada del conflicto en la región tuvo efectos inmediatos sobre la cadena de suministros. La paralización del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de un tercio de las exportaciones mundiales de fertilizantes— generó demoras y tensiones en las entregas a nivel global.

En este escenario, la oferta global se vio comprometida: India debió cerrar plantas productoras de urea por falta de insumos, mientras que China optó por liberar reservas internas para sostener su mercado. Estos movimientos reflejan la magnitud de la disrupción en uno de los fertilizantes más utilizados a nivel global.

El traslado a precios no tardó en aparecer. El valor FOB de la urea en Medio Oriente saltó hasta 42% en apenas una semana, pasando de US$483 por tonelada a US$685, niveles que no se observaban desde fines de 2022. A tres semanas del inicio del conflicto, las cotizaciones se mantienen en ese rango elevado.

Este incremento ya comenzó a reflejarse en los precios de importación en Sudamérica y podría profundizarse si persisten las tensiones. Para Argentina, donde en promedio el 67% del consumo de fertilizantes se cubre con importaciones, el riesgo es claro: mayores costos de producción y presión sobre la rentabilidad del agro en las próximas campañas.

Producción local bajo presión: el rol clave de Profertil y el impacto en la oferta

El aumento en las importaciones en 2025 se explicó también por la menor producción doméstica de fertilizantes que se explicó, en parte, a los trabajos de mantenimiento que atravesó la planta de Profertil, el principal productor de urea del país.

Profertil produce cerca de la mitad de la urea que se consume en el país y tiene la mayor planta de Latinoamérica para este fertilizante, ubicada en Bahía Blanca. Meses atrás, fue adquirida por Adecoagro, que compró las participaciones de YPF y Nutrien y ya evalúa invertir en una nueva planta.

No obstante, el 67% del consumo de fertilizantes se abastece con importaciones, tomando el promedio de los últimos cinco años (según la BCR). El tercio restante es abastecido con producción nacional.