Mayor broker chileno retoma cobertura de Argentina: “Nuestros clientes han mostrado interés”

Larraín Vial, banco de inversión chileno con más de 90 años de trayectoria, reabrió un equipo de research enfocado en el mercado argentino; su economista jefe trazó paralelos con Chile en los 90 y México antes de la crisis del tequila.

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Buenos Aires — Larraín Vial, el mayor banco de inversión de Chile, retomó la cobertura de research sobre la economía y el mercado argentino por primera vez desde los primeros años del gobierno de Mauricio Macri. “Las condiciones del mercado y el optimismo generalizado debido a las políticas que ha hecho el actual gobierno han sido tales que ignorar lo que está pasando en Argentina es difícil”, afirmó Javier Salinas, economista jefe del grupo financiero, en una entrevista con Bloomberg Línea.

Salinas, de origen mexicano, señaló que los clientes del banco venían mostrando interés por lo que sucede en la Argentina, primero a nivel macro y después a nivel sectorial, y que eso llevó a la decisión de abrir el equipo. La cobertura se suma a la que Larraín Vial ya tiene sobre Chile, Perú y Colombia desde su departamento de estudios, concentrado en Santiago pero con analistas en Lima, aunque por el momento, sin oficinas en Buenos Aires.

LarrainVial gestiona activos por un total de US$28.071 millones, con US$11.182 millones colocados en fondos de la propia empresa. Tiene presencia en cuatro países, además de Chile.

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El paralelo con Chile en los 90 y la advertencia de México en el 94

Salinas trazó un paralelo entre lo que está viviendo la Argentina y otras dos experiencias de estabilización latinoamericanas: México entre 1987 y 1994, y Chile entre inicios de los ’90 y 1997. En ambos casos, se produjo una mejora fiscal que generó apetito por activos de esos países, bajó el riesgo país y hubo una apreciación del tipo de cambio real, precisamente lo que está ocurriendo ahora en la Argentina. Sin embargo, los casos de México y Chile discreparon en puntos clave.

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La diferencia, según el economista, está en qué se hace con los recursos que llegan. En el caso de México, la entrada de divisas terminó en consumo e inversión en sectores no transables, no se acumularon suficientes reservas ni se invirtió lo suficiente en sectores productivos, y el resultado fue la crisis del tequila a fines de 1994.

En Chile, en cambio, lo que se vio fue la atracción de inversión extranjera directa, fortalecimiento de las instituciones y mayor crecimiento, un modelo que según Salinas se parece más al camino que está siguiendo la Argentina actual.

Sobre la apreciación del peso argentino, que ha ido generando malestar en sectores como la industria manufacturera y en la construcción, el economista la calificó como un fenómeno natural que se da cuando las economías están en procesos de normalización, y más aún cuando empiezan a ingresar divisas por las exportaciones de energía y las inversiones del RIGI.

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Sí dvirtió sobre un riesgo de mediano plazo: los sectores más beneficiados —energía, minería, agro— no son intensivos en mano de obra ni están donde se concentra la mayor parte de la población, mientras que el sector manufacturero, que sí lo es, está sufriendo. “Hay que ver cómo se va a hacer ese trasvasaje a nivel sectorial y a nivel regional, porque para que la economía siga creciendo necesitás ingresos y consumo”, sostuvo.

Energía, minería y bancos: dónde están las oportunidades

Consultado sobre dónde ven las mayores oportunidades en activos argentinos, Salinas identificó al sector energético, al minero y al agrícola como los que muestran mayor dinamismo y competitividad natural, y donde se pueden esperar las mayores inversiones tanto directas como de portafolio. Destacó que el marco legal del RIGI ha sido clave para atraer inversión hacia esos sectores, y anticipó que la construcción podría volverse interesante en el mediano plazo de la mano de la inversión y la mejora en los ingresos de las personas.

Sobre el sector bancario, el economista argumentó que la bancarización debería tender a aumentar con la normalización de la economía. Señaló que al tener el gobierno menos necesidades de financiamiento, se abre espacio para que el sector privado entre al mercado financiero, lo que devuelve a los bancos a su negocio tradicional de prestar y captar depósitos.

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Reservas, colocación en Nueva York y carry trade

Con respecto a la acumulación de reservas, Salinas consideró que seguir comprando en esta coyuntura es la decisión correcta, y que si bien la preocupación de los inversores internacionales pasa por las reservas netas, en el corto plazo las reservas brutas también han generado un colchón útil. “En el largo plazo, de acuerdo con el FMI, las reservas tienen que ser netas por una cuestión de salud de la economía, pero en el corto plazo las brutas pueden ayudar”, afirmó.

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Sobre la estrategia del gobierno de financiarse en el mercado local y postergar una emisión soberana en Nueva York, la calificó de inteligente y prudente.

En esa línea, consideró que la pared de las elecciones es difícil de escalar en los mercados internacionales y que mandar señales incorrectas podría ser contraproducente, por lo que tiene sentido fondear las necesidades donde el riesgo es menor mientras se tenga capacidad de hacerlo.

En cuanto al carry trade, Salinas planteó que la baja en las tasas de interés puede darle dinamismo a sectores que venían atrasados al reducir los costos de financiamiento. Consideró que inflaciones mensuales en torno al 2-3% y puntualmente 4% no deberían ser de gran preocupación en la coyuntura actual, y que darle un poco de aire al sector privado con una política monetaria más expansiva puede ser la decisión correcta en un contexto donde la economía está más débil.

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