Milei alivia su ajuste monetario para reactivar la economía

El presidente argentino está adoptando un enfoque menos rígido en su lucha contra la inflación en un intento por revertir la percepción negativa que tienen los votantes sobre la economía.

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Bloomberg — El gobierno del presidente Javier Milei está empezando a cambiar su enfoque, pasando de centrarse exclusivamente en combatir la inflación a adoptar una estrategia más equilibrada, en un momento en que el crecimiento, el empleo y sus índices de popularidad no logran repuntar.

El Banco Central de Argentina ha dejado que la moneda se deprecie en los últimos tres meses, mientras que el Tesoro está inyectando más liquidez en la economía, ya que diversos indicadores muestran que la paciencia se está agotando tras más de dos años de dura austeridad. Con ello, Milei está adoptando un enfoque menos rígido en su lucha contra la inflación —su principal logro— en un intento por revertir la percepción negativa que tienen los votantes sobre la economía.

La base monetaria, o cantidad de efectivo en circulación, aumentó una media del 5,4% en julio con respecto a junio, más del doble de la inflación mensual. Ese cambio se debió principalmente a una reducción de los depósitos del Tesoro en el banco central y revirtió un largo periodo de crecimiento de la base monetaria por debajo o en línea con las subidas de precios, según datos oficiales.

El peso argentino también se ha depreciado un 9,1% frente al dólar desde mediados de abril, la mayor caída entre los mercados emergentes. Esto se produce después de que la moneda argentina se quedara por detrás de la inflación durante gran parte de los dos primeros años de gobierno de Milei.

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Hasta hace poco, el objetivo primordial de Milei había sido reducir la inflación en la medida de lo posible mediante recortes del gasto, controles cambiarios, subidas de las tasas de interés y la eliminación de la impresión de dinero. Funcionó: la inflación cayó hasta el 34% tras alcanzar un máximo del 289% hace apenas dos años.

Pero los argentinos están perdiendo empleos, el crecimiento se está ralentizando y la popularidad de Milei se encuentra estancada cerca de los niveles más bajos de su presidencia, a poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales. En ese contexto, las autoridades ven margen para inyectar más pesos en la economía con el fin de reactivar el crecimiento y, al mismo tiempo, evitar que las tasas de interés a corto plazo se disparen como ocurrió el año pasado, lo que provocó una crisis de liquidez.

“Vemos que están las condiciones para avanzar con la remonetización de la economía, porque tenemos indicadores que muestran que el público y las empresas quieren más saldos de pesos”, señaló la semana pasada el presidente del banco central, Santiago Bausili, en una rueda de prensa.

Rompiendo con la norma, el Tesoro argentino no depositó la semana pasada en el banco central los ingresos adicionales obtenidos en una subasta de deuda local. En cambio, las autoridades distribuyeron los 3,8 billones de pesos (US$2.500 millones) entre los bancos comerciales para contener un repunte de las tasas de interés a corto plazo.

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“La actual moderación del crecimiento y las presiones inflacionarias contenidas ofrecen margen para que el equipo económico del gobierno siga equilibrando los objetivos de desinflación con otras prioridades políticas, como el crecimiento y la resiliencia exterior, tal y como ha venido haciendo en los últimos meses”.

-Jimena Zúñiga, economista especializada en Argentina

Los economistas ven esta estrategia como un intento de inyectar liquidez en una economía estancada, en la que el crédito se ha agotado y el gasto de los consumidores sigue siendo débil, ya que los salarios van a la zaga de la inflación. Estos acontecimientos contradicen la afirmación de Bausili de que los argentinos quieren más pesos, y a algunos analistas les preocupa que una mayor oferta monetaria pueda alimentar la inflación o que los argentinos conviertan los pesos sobrantes en dólares de cara a las elecciones de 2027.

“Tengo miedo de que este relajamiento de la política monetaria no esté justificado desde el lado de la demanda de dinero”, señaló Juan Manuel Pazos, economista jefe de la corredora local One618. “Mi olfato me dice que están aflojando la política monetaria en un momento de estacionalidad más floja del MULC y acercándonos al inicio del ciclo electoral”.

Incluso algunos de los partidarios más acérrimos de Milei advierten que necesita un enfoque más equilibrado de cara al ciclo electoral, más allá de una política monetaria más flexible. Es probable que el producto interno bruto de Argentina se haya contraído en el segundo trimestre, según la última encuesta del banco central a analistas, que supuso una fuerte revisión a la baja. La economía ha perdido 28.000 puestos de trabajo en el sector privado y varias encuestas realizadas en julio mostraron un descenso en el índice de aprobación de Milei.

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Aunque el economista Ricardo Arriazu ha respaldado por mucho tiempo al libertario, advirtió a finales de julio que abrir Argentina a un mayor comercio exterior podría crear “bolsones de descontento, de desempleo y de pobreza” y afirmó que el gobierno debería identificar los sectores y los trabajadores que puedan necesitar apoyo durante la transición.

Otros líderes empresariales, como Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, y Roberto Méndez, director ejecutivo de la cadena de neumáticos Neumen, han pedido incentivos fiscales, crédito subvencionado e incluso cierta protección frente a las importaciones para apoyar a la industria y reactivar el crédito.

Milei y sus ministros a menudo argumentan que los trabajadores que pierden sus empleos en sectores menos competitivos de Argentina, como la industria manufacturera, se reubican en sectores prósperos como la energía, la agricultura y la minería. Arriazu no está convencido de que el proceso sea tan sencillo. Considera que el Gran Buenos Aires —la zona con mayor número de votantes— es la que más probablemente saldrá perjudicada por las políticas comerciales de Milei.

“En procesos similares, la gente no se mueve, o tarda mucho en moverse”, afirmó Arriazu. “Y esto plantea un desafío. Y hay países que han tomado medidas y Argentina debería tomar medidas”.

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