Pampa Energía suma otra posible fuente de financiamiento para planta de urea

La empresa de Mindlin está evaluando una inversión en la industria de los fertilizantes. Ya cuenta con dos posibles fuentes de financiación

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Buenos Aires — Pampa Energía (PAMP) suma una nueva potencial vía de financiamiento para su proyecto de planta de urea en Bahía Blanca. La Corporación Financiera Internacional (IFC), brazo del Grupo Banco Mundial para el sector privado, analiza otorgar un préstamo a Fertil Pampa S.A.U., subsidiaria de la compañía, para avanzar con la construcción de una planta de fertilizantes nitrogenados, según anticipó BNAmericas.

La empresa de Marcelo Mindlin aún no tomó la decisión final de inversión respecto al proyecto de úrea, que continúa bajo análisis.

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El interés de IFC se suma así al proceso ya iniciado por el BID Invest, que evalúa un préstamo sindicado de hasta US$1.500 millones para financiar el proyecto. Ese esquema incluiría hasta US$300 millones aportados directamente por BID Invest, junto con fondos movilizados y préstamos paralelos por hasta US$1.200 millones.

En ambos casos, se trata de instancias preliminares: las entidades multilaterales aún no completaron sus revisiones internas y Pampa Energía tampoco tomó la decisión final de inversión.

El proyecto contempla la construcción de una planta de urea granulada en la zona portuaria de Bahía Blanca, sobre un predio de aproximadamente 80 hectáreas cercano a activos energéticos existentes de la compañía.

La instalación incluiría una planta de producción de amoníaco y dióxido de carbono —insumos clave para la urea—, junto con dos líneas de producción con capacidad combinada cercana a 6.000 toneladas métricas por día.

También se prevé el desarrollo de infraestructura asociada: almacenamiento, logística portuaria, conexión al sistema eléctrico y gasoductos dedicados.

La iniciativa demandaría entre tres años y medio y cuatro años de construcción y podría generar unos 3.500 empleos en esa etapa, además de entre 250 y 300 puestos permanentes durante la operación. La vida útil estimada del proyecto es de 30 años, con paradas de mantenimiento programadas cada cuatro años. Actualmente se están elaborando estudios ambientales y sociales que serán clave para las evaluaciones tanto de IFC como de otros potenciales financiadores.

El avance del proyecto se da en un contexto internacional que volvió a poner en tensión el mercado de fertilizantes. La suba del precio del gas natural —principal insumo para la producción de urea— y las disrupciones logísticas derivadas del conflicto en Medio Oriente impactaron en las cotizaciones globales.

En ese escenario, Argentina enfrenta una elevada dependencia externa: en 2025 importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes, un 28% más que el año previo, con la urea como principal componente.

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Los fertilizantes nitrogenados (como la urea) representaron el 52% de esas compras, con 2,1 millones de toneladas, en un contexto de expansión del área sembrada y mayor demanda agrícola. Mientras que la producción local mostró limitaciones: la planta de Profertil —principal productora del país— atravesó paradas operativas que redujeron la oferta interna y obligaron a reforzar importaciones.

Esta dependencia también expone a Argentina a shocks externos. Cerca del 39% de los fertilizantes nitrogenados importados provienen de Medio Oriente, una región clave en la oferta global. Las interrupciones en rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz generaron subas abruptas en los precios internacionales: el valor FOB de la urea en esa zona llegó a escalar hasta 42% en pocos días, alcanzando niveles no vistos desde 2022.

De concretarse, la inversión de Pampa Energía apuntaría a reducir esa vulnerabilidad estructural, sustituyendo importaciones y fortaleciendo la oferta local de un insumo clave para el agro.