Bloomberg — YPF S.A. está reservando fondos para mantener el gasto en la formación de Vaca Muerta incluso si los precios del petróleo caen este año, mientras la dirección elegida por el presidente libertario Javier Milei busca convertir a la empresa estatal en una estrella mundial del shale.
“Nos preparamos”, señaló el miércoles el CEO de la petrolera, Horacio Marín, durante una entrevista en Buenos Aires. “Hicimos un muy buen manejo del portafolio para un precio de petróleo bajo sin necesidad de bajar la inversión. Entonces, nuestro capex no cambia si es 70 o si es 55 dólares”.
YPF, por lejos el mayor productor de petróleo de Argentina, invirtió US$3.500 millones en el segmento upstream en los 12 meses hasta septiembre. Marín quiere que el gasto se mantenga en torno a ese nivel para sostener el impulso de la empresa en el shale y, a su vez, cumplir la promesa de grandes retornos para los inversores. Una nueva medida de política de Milei para incentivar las inversiones en crudo también debería ayudar.
“Este año es el año clave”, afirmó Marín, un veterano del sector de 62 años que presentará la estrategia completa de YPF para 2026 en una conferencia telefónica sobre resultados el 27 de febrero. “Porque es el año final de transición, y después ya empezás con el despegue”.
YPF quiere superar los 200.000 barriles diarios de shale oil este año, indicó Marín, frente a los 170.000 del tercer trimestre de 2025, tras dos años de agresiva reducción de costos y desinversiones. Ese impulso incluyó dos recientes ventas de activos que aportaron US$1.000 millones adicionales a la caja de la compañía y un acuerdo pendiente para salir de la distribuidora de gas natural Metrogas S.A.
Si el plan para aumentar las ganancias tiene éxito en los próximos años, YPF apunta a realizar sus primeros pagos de dividendos en una década. Sus acciones que cotizan en Nueva York han subido un 127% desde que Milei asumió el cargo y valen alrededor de US$38. El objetivo de Marín para fines de 2027, cuando termine el mandato de Milei, es alcanzar los US$60.
Vaca Muerta, situada en la Patagonia, es clave para el plan de Milei de estabilizar la economía argentina, propensa a crisis, porque puede generar grandes superávits comerciales energéticos, incluido el mayor registrado el año pasado. Por eso el gobierno extendió el jueves su emblemático programa de incentivos a la inversión para incluir la perforación de shale oil.
Anteriormente, el componente petrolero del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), solo incluía instalaciones upstream como plantas de separación, oleoductos y exploración offshore. Ampliarlo a pozos de shale —con una inversión mínima de US$600 millones en un solo proyecto— impulsará más producción para “acelerar el aprovechamiento de la infraestructura de evacuación y exportación y, a la vez, fortalecer la competitividad del sector”, dijo el gobierno en un decreto.
“Poner el RIGI para el petróleo, me parece bárbaro para toda la industria”, sostuvo Marín desde su oficina con vista al estuario del Río de la Plata.
Los beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros del RIGI, que mejoran considerablemente la rentabilidad de proyectos energéticos y mineros, pueden ayudar a atraer a productoras independientes de Estados Unidos que buscan expandir su experiencia en shale en el extranjero ante el agotamiento de las mejores áreas de la Cuenca Pérmica.
Continental Resources Inc., propiedad del magnate del shale Harold Hamm, se convirtió recientemente en el primero de esos independientes en apostar por Vaca Muerta. Marín dijo que ha conversado de manera informal —no para cerrar un acuerdo— con Continental y también con Devon Energy Corp., que a comienzos de este mes acordó adquirir Coterra Energy Inc. para convertirse en una de las mayores compañías de shale del mundo.
“Hay empresas que tienen mucho know-how en el no convencional donde Vaca Muerta es un lugar natural y lógico para continuar y crecer”, afirmó Marín. “Les gusta a sus geólogos Vaca Muerta; es, por lo menos, lo que hablaban informalmente”.
El RIGI también puede ayudar frente a un eventual renacimiento de la vasta industria petrolera de Venezuela, donde Marín trabajó durante varios años.
Mientras Venezuela produce crudo pesado y ácido, frente al shale liviano y dulce de Argentina, el titular de YPF destacó que una mayor producción regional acentúa la necesidad de mantener bajos los costos. “No tenemos que tener costos espurios porque justamente el costo espurio te saca de la competencia”, dijo Marín.
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Además del shale oil, Marín supervisa el proyecto insignia de exportación de gas natural licuado de Argentina, una iniciativa junto a la italiana Eni SpA y XRG, de Abu Dhabi National Oil Co., que enviará al menos 12 millones de toneladas anuales de GNL, además de importantes volúmenes de líquidos asociados al gas natural.
Con XRG ya confirmado como socio —formalizó su compromiso la semana pasada— la búsqueda de al menos US$14.000 millones en financiamiento se está intensificando. En cualquier caso, sería el mayor proyecto de financiamiento en la historia argentina. Marín comparó la obtención de esos fondos, parte de los cuales podría provenir de agencias de crédito a la exportación, con un rompecabezas.
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“El financiamiento hay que ver cómo lo armamos”, dijo. “Hay varios bancos que están dando como inicial tickets muy altos”.
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