Por qué la suba del petróleo complica el plan de reservas, inflación y crecimiento de Milei

Un informe del sector privado aseguró que es cada vez más importante bajar la prima de riesgo país para cerrar la divergencia entre los sectores “ganadores” y “perdedores”.

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Buenos Aires — El aumento del precio internacional del petróleo y la creciente incertidumbre global volvieron a poner en primer plano una tensión clave de la economía de Argentina: el llamado “trilema macroeconómico”, es decir, la dificultad de avanzar al mismo tiempo en acumular reservas, bajar la inflación y reactivar la actividad.

Así lo indicó un informe elaborado por Fundación Mediterránea, en el cual aseguró que “en la resolución favorable del ´trilema´, es cada vez más importante bajar la prima de riesgo país, factor que podría evitar ´arena´ en los engranajes de la economía".

Despejar todo lo posible el horizonte del financiamiento externo es fundamental para que la variación del PIB en 2026, estimada en torno al 3%, pueda materializarse, y que se comience a cerrar la divergencia entre los sectores ´ganadores´ y los ´perdedores´, extremadamente relevante en término de empleos“, sostuvo.

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De manera, expresó que “en 2025, el PIB creció 4,4% y la inflación se derrumbó 86 puntos porcentuales, hasta el 31,5% interanual de diciembre de 2025″, mientras que, de cara a 2026, “mejoras adicionales en la reducción de la inflación serían imperceptibles, por lo que, para inclinar la balanza, la variable clave es el empleo”.

Sólo una baja sostenida del riesgo país podría alimentar entrada de capitales genuina, suficiente para ´bancar´ el déficit de cuenta corriente (nada exagerado, en torno a 1,5 puntos del PIB), sin necesidad de cambiar demasiado los precios relativos (tipo de cambio real)“, explicó el análisis.

Sin embargo, advirtió que si el riesgo país demora en bajar y la confianza se erosiona, “la variable de ajuste pasaría a ser el tipo de cambio, pudiendo afectar la dinámica del consumo, por la suba de precios”.

El riesgo país por encima de 500 puntos, más la tasa de los bonos del Tesoro de USA superior al 4% anual, actúan como un piso para la tasa de interés local, que se hace más compacto por la persistencia inflacionaria. Y si reaparecieran expectativas de devaluación, las tasas lo reflejarían, pésima noticia para una economía en la que la mora crediticia de familias ya supera el 10%”, estimó.

Por ello, evaluó que habría que reconsiderar “la opción del canje de deuda a la ecuatoriana, aunque haya que reconocer cupones de interés cercanos al 9% anual por los nuevos bonos”.

Las dificultades del “trilema”

Pese a que el Central compra dólares a buen ritmo, el riesgo país no ha bajado, la inflación se mantiene en el andarivel del 2,9% mensual y tampoco se observan señales de reanimación del nivel de actividad. El diagnóstico y las políticas oficiales no se han modificado, de todos modos, confiando en que, la perseverancia del ´ancla fiscal´ hará que la inflación termine por ceder, el Central podrá seguir comprando dólares, el poder adquisitivo de la población comenzará a recuperarse y el nivel de actividad responderá positivamente", puntualizó.

De acuerdo con el reporte, ese enfoque requiere que las expectativas de los agentes económicos converjan a la narrativa oficial, “pero esto no ocurre y, en algunos aspectos, hay mayor divergencia entre objetivos y logros”.

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La irrupción del conflicto de Medio Oriente seguramente explica parte del piso elevado para el riesgo país pero, justamente, esto confirma que la Argentina debería haber avanzado más en despejar su programa financiero, dado el escenario global tan volátil”, analizó.

En ese escenario, frente a un umbral todavía elevado de expectativas de inflación y riesgo país, junto con el estancamiento de la demanda interna, el trabajo afirmó que “la decisión del gobierno fue redoblar la apuesta”, al “restringir la oferta de pesos para abatir la inflación” y “anunciar que no habrá de emitir deuda ley extranjera, para ´hacer cada vez más escasa´ la circulación de bonos soberanos en el mercado internacional, de modo de revalorizar sus paridades".

El tema es que, para que este plan funcione, tendría que haber eco positivo del ´otro lado del mostrador´“; apuntó y argumentó que ”la gente debería mantener más tiempo los pesos en su bolsillo (para que afloje la inflación) y la demanda de bonos argentinos en el mercado global tendría que escalar".