Buenos Aires — El uso de tarjetas de crédito volvió a mostrar signos de desaceleración en el arranque del año. Aunque el saldo financiado en pesos creció en términos nominales durante marzo, el balance del primer trimestre reflejó una caída real del 6,8%, una señal de que el crédito al consumo perdió dinamismo frente a la inflación y de que las familias argentinas moderan su nivel de gasto.
Según un informe de First Capital Group, el financiamiento con tarjetas de crédito aumentó 3,2% nominal en marzo respecto del mes anterior, con un stock total que alcanzó los ARS$24 billones. En comparación interanual, el crecimiento fue del 37,8%, frente a los ARS$17,4 billones registrados en igual mes del año pasado.
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Sin embargo, una vez descontado el efecto de la inflación, el avance resulta mucho más moderado. En términos reales, la suba mensual fue de apenas 0,2%, mientras que el incremento interanual se ubicó en 4,3%.
“La gran variación experimentada con relación al mes anterior la debemos buscar más por factores técnicos y prácticos a raíz de comparar dos meses con gran diferencia de días y distintos momentos de cierres contables, que por un cambio brusco en el consumo”, explicó Guillermo Barbero.
A su vez, el reporte sostuvo que “al cierre del primer trimestre del año, el financiamiento a través de tarjetas de crédito en pesos cayó un 6,8% en términos reales”, detalló el informe.
El comportamiento del crédito con tarjeta es un indicador seguido de cerca por el mercado, ya que funciona como parámetro de referencia del gasto de los hogares, especialmente en bienes y servicios de consumo corriente.
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Menos financiamiento en dólares
El informe también relevó la evolución del saldo financiado en dólares con tarjeta. En ese segmento, el stock cayó 15,2% mensual y se ubicó en US$684 millones. Aun así, en la comparación interanual se mantiene en terreno positivo, con una suba del 9,8% frente a los US$623 millones de marzo del año pasado.
“Las variaciones de este rubro se mantienen dentro de los guarismos del año último”, señaló Barbero.
El dato se suma a otros indicadores que exponen una recuperación desigual del consumo privado. Si bien algunos segmentos vinculados a bienes durables o consumo de mayores ingresos exhiben mejoras, el financiamiento minorista todavía no refleja una expansión sostenida.
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Con este escenario, el retroceso real en el uso de tarjetas durante el primer trimestre refuerza la percepción de que el consumo masivo aún transita una recuperación frágil, lejos todavía de mostrar un repunte generalizado.
En paralelo, según datos del Banco Central analizados por la consultora 1816 también hay un incremento en la mora del sector privado con el sistema financiero, principalmente en los hogares argentinos: volvió a subir en febrero y alcanzó el 11,2%, frente al 10,6% registrado en enero.
El reporte indicó que se trata del decimosexto aumento mensual consecutivo y del nivel más alto desde 2004, una señal de creciente estrés en los balances de los hogares, pese a que la actividad económica se mantiene en máximos históricos.
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