El carry trade ha sido una estrategia ganadora durante gran parte del gobierno de Javier Milei, pero este tipo de apuestas siempre requieren de un gran ‘timing’ para saber cuándo salir, dado que un salto del dólar, en un día puntual, puede borrar meses de ganancias. En ese contexto, Bloomberg Línea consultó a distintas firmas financieras si consideran que es momento de cerrar posiciones o si, por el contrario, todavía hay ganancias por lograr.
Hubo distintos tipos de miradas: están quienes creen que todavía se puede ganar con las tasas en pesos y los que consideran que es momento de ir dolarizando carteras. No obstante, donde sí hay coincidencia, es que el carry es una estrategia agresiva y que requiere alto apetito por el riesgo.
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¿Hay lugar para el carry?
Para Fernando Menéndez, estratega de bonos soberanos de Grupo Mariva, el carry trade podría sostenerse durante los próximos meses, aun cuando en el corto plazo la estrategia luzca menos atractiva. El analista señaló que el tipo de cambio se ubica actualmente cerca de un 16% por debajo del techo de la banda cambiaria, en un contexto de mayor aversión global al riesgo vinculada al conflicto en Medio Oriente, un factor que suele presionar a las monedas de mercados emergentes.
Entre los elementos que, según explicó, podrían contribuir a mantener cierta estabilidad cambiaria se encuentra la estacionalidad del ingreso de divisas. Durante el segundo trimestre, la liquidación asociada a la cosecha gruesa incrementaría la oferta de dólares en el mercado, lo que tendería a sostener el tipo de cambio.
Menéndez agregó que, incluso si el Gobierno decide aprovechar ese período para comprar divisas y fortalecer las reservas, la política monetaria contractiva seguiría limitando la expansión de la liquidez en pesos. Esa dinámica, indicó, contribuiría a evitar la generación de excedentes que puedan trasladarse a presiones sobre el mercado cambiario.
Otro de los factores mencionados por el estratega es la continuidad del esquema de restricciones cambiarias. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, descartó cambios inmediatos en el cepo y señaló que las limitaciones actuales se mantendrán mientras continúa el proceso de fortalecimiento del balance de la autoridad monetaria.
El analista también destacó que la exposición de inversores no residentes a activos en pesos es actualmente mucho menor que en episodios anteriores. Mientras que en 2018 las posiciones de extranjeros rondaban los US$30.700 millones, hacia fines de 2025 se ubicaban cerca de US$3.700 millones. Según explicó, ese menor nivel reduce el riesgo de un desarme masivo de posiciones que presione al mismo tiempo sobre el tipo de cambio, los bonos y las tasas locales.
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A esto se suma, de acuerdo con su análisis, una posición macroeconómica más sólida frente a shocks externos, con consolidación fiscal y un déficit de cuenta corriente cercano al 1,7% del producto interno bruto, significativamente menor al observado en episodios previos de mayor vulnerabilidad externa.
Atractivo en CER y riesgos acotados
El tramo largo de las curvas en pesos acumula retornos en dólares cercanos al 15% desde mediados de diciembre, cuando comenzó a recomendarse esa posición. Así lo señaló Alejandro Fagan, de Balanz Capital, quien advirtió que, tras ese desempeño, los retornos esperados hacia adelante lucen más bajos.
De todas maneras, el estratega indicó que el tramo largo de la curva ajustada por inflación (CER) continúa resultando atractivo. Según explicó, la acumulación de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina ha venido sorprendiendo positivamente y se combinó con una apreciación del peso, incluso en una época del año que suele ser estacionalmente desfavorable.
Ese proceso, sostuvo, contribuyó a una mejora en la credibilidad de las bandas cambiarias. En ese contexto, agregó que el ingreso de dólares asociado a la cosecha, junto con una mejora en la balanza de pagos vinculada a mayores precios del petróleo y la soja, podría contribuir a que los riesgos cambiarios permanezcan acotados.
Fagan también mencionó que la política monetaria buscaría evitar saltos bruscos en el tipo de cambio.
En sintonía con esto último, un estudio de Adcap Grupo Financiero subraya: “Para los inversores que mantengan exposición en pesos, seguimos prefiriendo los instrumentos ajustables por inflación frente a los bonos tasa fija —en particular Boncer TZXD6 (tasa real de 5,7%) y TZX28 (8,6% real)— ya que ofrecen mejor protección en caso de que la inflación resulte más persistente o se debilite la estabilidad cambiaria".
Advertencias sobre la tolerancia al riesgo
A la hora de evaluar este tipo de estrategias, también aparece la cuestión del perfil de riesgo. Flavio Castro, de Criteria, señaló que el primer paso es determinar a qué tipo de inversor están dirigidas estas posiciones, dado el nivel de riesgo que implican.
El analista indicó que, en el contexto actual, el frente externo introduce nuevos desafíos. Según explicó, el conflicto en Medio Oriente podría generar mayores presiones inflacionarias en las economías desarrolladas y, al mismo tiempo, fortalecer al dólar como activo refugio, una dinámica que suele tensionar a los mercados emergentes dependiendo de la duración y la escala del conflicto.
Castro agregó que ese escenario se combina con un régimen monetario que tiende a generar mayor volatilidad en las tasas de interés en pesos. En ese marco, indicó que dentro de este tipo de estrategias priorizan el tramo corto de la curva.
En particular, para perfiles conservadores, señaló que continúan privilegiando instrumentos ajustados por CER, con una exposición selectiva en papeles de corta duración como el X15Y6, el X29Y6 y el TZX26.
¿Momento de dolarizar carteras?
Otra postura surge de un informe de Delphos Investment, que recomienda incrementar la dolarización de los portafolios frente a un mayor potencial downside de las estrategias en pesos.
Según el reporte, desde mediados de octubre el tipo de cambio real bilateral consolidó una apreciación significativa. Como resultado, el indicador retrocedió desde los máximos hasta niveles cercanos a los observados durante las últimas emisiones del TY30P.
El documento señala que ese movimiento redujo el margen para una continuación de la apreciación real del peso y aumentó la exposición ante un eventual escenario de reversión. A su vez, el downside frente a una convergencia al techo de la banda se amplió bajo el esquema cambiario vigente.
Actualmente, destaca la consultora, con el dólar MEP ubicado a una distancia cercana al 15% del techo de la banda, y asumiendo brecha cero, los bonos TZXD6 y TZXM7 registrarían pérdidas potenciales de -7,8% y -5,4%, respectivamente.
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Un mes atrás, en cambio, ese escenario prácticamente no implicaba pérdidas: el downside era de apenas -0,13% para el TZXD6, mientras que el TZXM7 no presentaba caídas bajo ese supuesto. Según el informe de Delphos Investment, con menor upside potencial en las estrategias en pesos y un aumento del riesgo ante movimientos cambiarios, los incentivos favorecen una mayor dolarización de los portafolios.