La baja de la tasa de interés reduce el diferencial de intereses entre otras divisas con el peso mexicano, lo que hace que la operación resulte menos atractiva para inversionistas.
Un informe advierte que la posibilidad de una compresión adicional en tasas nominales cortas luce cada vez más acotada. Sin embargo, las apuestas se mantienen.
La divisa estadounidense se ha mostrado demandada la semana pasada, lo que generó movimientos alcistas tanto en las cotizaciones oficiales como en las bursátiles.
Un choque de desconfianza política podría detonar una depreciación superior al 20%, llevando la tasa de cambio por encima de los COP$4.500, niveles similares a los vistos tras la crisis de desconfianza de 2022.
Los índices de volatilidad de JPMorgan muestran que las divisas de las naciones en desarrollo han oscilado menos que las de sus pares del Grupo de los Siete durante casi 200 días consecutivos, el tramo más largo desde 2008.
La primera ministra Sanae Takaichi consolidó una mayoría parlamentaria en un momento crítico para el yen, la curva de los bonos soberanos JGB y la credibilidad fiscal de Japón.
Latinoamérica mantiene el atractivo para el carry trade en 2026, pero los riesgos políticos, fiscales y electorales exigen mayor selectividad en las apuestas cambiarias.
Gorky Urquieta, ejecutivo de esta firma, dialogó con el podcast La Estrategia del Día Argentina y aportó importantes definiciones acerca de la renta fija en la región.
El banco plantea un escenario donde un giro político en la Reserva Federal bajo Trump podría provocar recortes agresivos de tasas sin respaldo macroeconómico.
En un año marcado por el debilitamiento global del dólar, las monedas latinoamericanas reflejaron un desempeño mixto. Mientras algunas lograron avances significativos, otras continuaron bajo presión en medio de desequilibrios estructurales.
Impulsado por el cobre y la estabilidad macroeconómica local, el peso chileno se apreció con fuerza en 2025. El dólar cerró el año por debajo de los CLP$900.
La inminente subida de tasas del Banco de Japón marca un quiebre estructural en los flujos globales de capital, con consecuencias directas para las monedas emergentes.
Una simple estrategia consistente en pedir prestado en divisas de bajo rendimiento como el yen japonés o el franco suizo y poner su dinero en dólares parece que batirá los rendimientos implícitos.
Un índice de Bloomberg que mide los retornos del carry trade en ocho mercados emergentes, financiados con posiciones cortas en dólares, ha subido más de un 10% este año y se encamina a su mayor ganancia anual desde 2017.