Buenos Aires — El fuerte crecimiento de la producción de petróleo en Vaca Muerta podría acercar a Argentina a los principales productores de América Latina en el sector. Aunque todavía existe una brecha con México y Venezuela, analistas destacaron que el país cuenta con una ventaja estratégica: su potencial de crecimiento depende principalmente de que se concreten las inversiones necesarias para desarrollar nuevos proyectos e infraestructura, más que de factores externos.
Recientemente, la Secretaría de Energía destacó que la producción de petróleo alcanzó en mayo un nuevo récord de 903.700 barriles diarios, un crecimiento interanual del 19,6%, impulsado por Vaca Muerta, que ya explica el 69% del total nacional.
El dato fue destacado por el ministro de Economía Luis Caputo en redes sociales, donde aseguró que “la energía sigue consolidando su rol estratégico para el país”.
Un escenario favorable el crecimiento
Ernesto Rystad, vicepresidente senior para Latinoamérica de Rystad Energy, sostuvo que la situación de países como Venezuela, México y Argentina responde a dinámicas muy diferentes.
“Creo que los tres países están muy parejos en el cortísimo plazo, pero por razones muy distintas”, evaluó en declaraciones a Bloomberg Línea.
Según explicó, “la producción en México viene a la baja, a menos que se avance seriamente con los grandes proyectos del Golfo de América, que requieren de grandes inversiones privadas”.
“Venezuela está reactivando después de un largo declino, y tiene varios ‘low hanging fruits’ para reactivar pozos dañados", dijo.
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En ese sentido, resaltó que Argentina “es el único de estos países que tiene un horizonte de crecimiento de largo plazo que no depende de circunstancias externas más allá de la decisión de inversión de los principales actores”.
Para el especialista, ese proceso requiere mantener el flujo de inversiones. “Para asegurar y acelerar ese proceso el RIGI es fundamental”, señaló.
Además, puntualizó: “Sobre todo porque hay áreas nuevas que requieren infraestructura nueva, que son inversiones de miles de millones de dólares pensando en el largo plazo”.
Las proyecciones para el sector petrolero
Una visión similar plantea Juan José Carbajales, titular de la consultora Paspartú, quien considera que Argentina todavía tiene un amplio margen para seguir incrementando su producción durante los próximos años.
“La producción de crudo de Argentina podría escalar, de aquí a 2030, a un nivel de 1,5 millones de barriles diarios, si el nivel de inversión en producción e infraestructura continúan al ritmo actual”, indicó.
El especialista explicó que “los proyectos de expansión del crudo y del gas en Vaca Muerta han adquirido una dinámica propia que mira el largo plazo”, favorecidos tanto por el contexto internacional como por el avance de los proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
“Se encuentra apalancada por proyectos RIGI, ya aprobados o en trámite, tanto para infraestructura asociada —plantas, ductos y licuefacción— como para la propia producción del upstream, a partir de la extensión de los beneficios del régimen”, apuntó.
Carbajales remarcó que el escenario de precios internacionales también deja margen para acelerar las inversiones. “Si el break even de Vaca Muerta es de 45 dólares el barril, como declaró el CEO de YPF, Horacio Marín, en enero, hay margen de sobra para acelerar y aumentar los volúmenes de inversión”.
En ese contexto, consideró que “el horizonte se plantea altamente optimista para la producción no convencional de Argentina”, con posibilidades de que el país se consolide como “un exportador confiable de petróleo y GNL en el mediano plazo”, en un contexto donde Europa y Asia buscan diversificar sus proveedores de energía.
México enfrenta un escenario de estancamiento
Mientras Argentina acelera, México atraviesa un panorama muy distinto.
Según datos oficiales, actualmente, produce alrededor de 1,65 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos, aunque la extracción muestra una tendencia descendente por el agotamiento de campos maduros y la demora en el desarrollo de nuevos proyectos.
El gobierno mexicano mantiene como objetivo sostener una producción cercana a 1,8 millones de barriles diarios, pero organismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía proyectan una caída hasta 1,3 millones de barriles diarios hacia 2030 si no aumenta la inversión.
Venezuela busca recuperar terreno
Venezuela también intenta recomponer su producción tras años de fuerte deterioro.
Según subrayó Carbajales a este medio, el país no alcanzaba el millón de barriles diarios a comienzos de este año y la evolución reciente resulta incierta luego de los problemas que afectaron a parte de su infraestructura petrolera.
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Rystad, por su parte, señaló que Venezuela todavía cuenta con potencial para incrementar rápidamente su producción mediante la recuperación de pozos existentes, aunque ese crecimiento continúa condicionado por factores políticos y externos.
La consultora Rystad Energy estimó que los proyectos emblemáticos de Argentina, Guyana y Brasil agregarán más de 700.000 barriles diarios de producción de petróleo este año, frente a los 300.000 barriles diarios que podría producir Venezuela. Estos países superarán a Venezuela al menos hasta 2030, según la consultora.
Brasil, el líder regional
Brasil se mantiene por encima del resto de los productores latinoamericanos. Carbajales aseguró que el país vecino produce alrededor de 3,5 millones de barriles diarios y las proyecciones del sector indican que podría alcanzar los 4 millones de barriles diarios.
Así, el mapa petrolero regional muestra realidades muy distintas: mientras México enfrenta un proceso de declino y Venezuela busca recuperarse, Argentina aparece como uno de los países con mayor potencial de crecimiento, siempre que logre sostener el ritmo de inversiones que requiere el desarrollo de Vaca Muerta.
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De ese modo, en Latinoamérica hay potencial para el sector petrolero. Para Argentina, es clave el desarrollo de los recursos no convencionales de Vaca Muerta, en un contexto en el que se requiere inversión continua en pozos nuevos para compensar el rápido declino inicial de la formación.
En el caso de México, los nuevos activos clave están en aguas profundas del Golfo de México, desarrollos que requieren miles de millones de dólares y tienen plazos de ejecución de cinco a diez años, con costos de desarrollo elevados, al tiempo que Venezuela posee las mayores reservas del mundo en la Faja Petrolífera del Orinoco, pero es crudo extrapesado que requiere diluyentes para ser transportado y comercializado, lo que encarece la operación.
Ante ese escenario, Brasil se posiciona como líder indiscutido ante los yacimientos del Pre-salt en el Atlántico. Aunque son proyectos de altísima complejidad tecnológica a miles de metros bajo el nivel del mar.
En tanto, el salto exportador argentino requiere el desarrollo masivo del upstream y transporte. Uno de los hitos más importantes es el proyecto “LLL Oil” de YPF, la mayor solicitud presentada formalmente bajo el paraguas del RIGI.
Consiste en una mega inversión comprometida de US$25.000 millones en los próximos 15 años para perforar más de 1.100 pozos en Vaca Muerta para generar exportaciones por US$6.000 millones anuales para 2032.
Dentro de los proyectos clave se encuentran Vaca Muerta Sur (YPF), un oleoducto estratégico, y la duplicación de Oleoductos de Valle para expandir los cuellos de botella de evacuación.
También se encuentra como iniciativa fundamental el Gasoducto San Matías, recientemente aprobado bajo el RIGI por una inversión de US$1.300 millones exclusivamente enfocado en transportar gas desde Neuquén hacia el Golfo San Matías (Río Negro) con fines de exportación.
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