La caída de la producción minera se convirtió en uno de los principales obstáculos para la actividad económica de Chile en 2026. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, advirtió que el deterioro se extenderá durante todo el año y estimó una contracción de 7% en la producción minera.
El diagnóstico fue planteado por Quiroz durante el Chile Day en Londres, después de que el Imacec de julio registrara una caída interanual de 1,5%, explicada en buena medida por el desplome de 9,3% de la actividad minera. El ministro calificó el escenario como una “gran recesión minera” y sostuvo que no está relacionado con la política fiscal ni con las decisiones del Gobierno.
Según Hacienda, el deterioro responde a problemas productivos que afectan a la minería chilena, entre ellos el envejecimiento de los yacimientos, la menor ley del mineral y la postergación de inversiones. Quiroz también planteó que se trata de factores exógenos y anticipó una recuperación para 2027.
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El diagnóstico, sin embargo, generó cuestionamientos dentro del sector minero. Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, sostuvo que el problema no es el precio del cobre, que se mantiene elevado, sino la capacidad del país para aumentar su producción. A su juicio, la demanda asociada a la inteligencia artificial y la electrificación global mantiene el precio del metal en niveles récord.
Hacienda prepara un plan de reactivación
El deterioro de la minería coincide con la preparación de un paquete de medidas para dinamizar la economía antes del ingreso de la Ley de Presupuestos. Hacienda busca agilizar licitaciones públicas, anticipar recursos para infraestructura regional y acelerar el pago de compromisos pendientes con proveedores del Estado.
Al mismo tiempo, el Presupuesto 2027 contempla una expansión del gasto que no superará el 1%. Las prioridades estarán concentradas en seguridad, infraestructura y políticas vinculadas con la pobreza y la infancia.
Quiroz también descartó que una reducción de las tasas de interés sea una herramienta capaz de generar una reactivación inmediata. Según su argumento, los efectos de una flexibilización monetaria tardarían varios semestres en materializarse, mientras las proyecciones oficiales apuntan a un crecimiento cercano al 8,1% de la formación bruta de capital fijo hacia 2026.
La postura del sector privado
Viera cuestiona la idea de que el cobre esté atravesando una recesión. Sostiene que el precio del metal se mantiene en niveles récord y que el problema está en la capacidad de Chile para producirlo.
Según su diagnóstico, la menor producción responde en parte a factores operacionales, como las menores leyes del mineral, el envejecimiento de los yacimientos y las mantenciones. Sin embargo, considera que el problema de fondo es la falta de nuevos proyectos mineros.
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Viera plantea que Chile lleva más de una década sin poner en marcha un proyecto greenfield relevante y que la exploración y las inversiones se han debilitado por la demora en los permisos y la postergación de decisiones. Por eso, diferencia entre las dificultades actuales de producción y un problema de más largo plazo vinculado con la falta de nuevos proyectos.