Bloomberg — La sorpresiva decisión de Colombia de detener las subidas de los tipos de interés esta semana pretendía evitar trastornos, pero puede tener un coste, según el codirector del banco central, Mauricio Villamizar.
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El banco mantuvo inesperadamente su tipo de interés básico sin cambios en el 11,25% el jueves, en una decisión unánime tras la intensa presión del Gobierno para que no subiera más los costes de endeudamiento.
“Desde un punto de vista estrictamente técnico, se podría argumentar que habría sido preferible una calibración diferente de la política”, dijo Villamizar en un mensaje escrito. “Sin embargo, la política monetaria se aplica en un contexto institucional y de mercado más amplio, y preservar la estabilidad, la credibilidad y las condiciones de orden también tiene su peso”.
La decisión sorprendió a los analistas, que habían pronosticado casi todos una tercera subida consecutiva de los tipos para frenar la presión inflacionista. El ministro de Finanzas, Germán Ávila, amenazó con boicotear la reunión, lo que habría hecho imposible tomar decisión alguna, saboteando de hecho la capacidad del banco para dirigir la política monetaria.
Dadas las circunstancias, el mantenimiento de los tipos “mantuvo la continuidad y evitó un resultado que podría haber introducido una volatilidad adicional o una incertidumbre innecesaria en una coyuntura delicada”, dijo Villamizar. “Aunque esto implica aceptar cierto grado de suboptimidad en relación con un punto de referencia basado puramente en modelos, también ayuda a salvaguardar el funcionamiento institucional y la claridad del marco de política”.
El presidente Gustavo Petro intensificó sus ataques contra el banco después de que éste elevara los costes de endeudamiento en marzo, acusando incluso a los responsables políticos de querer matar de hambre a los colombianos.
En Colombia, el ministro no sólo tiene voto en la junta de política monetaria, sino que también preside las reuniones. En marzo, Ávila abandonó la reunión en señal de protesta, avivando los temores de una crisis institucional en toda regla en la reunión de abril.
“Este tipo de decisiones no son gratuitas”, añadió Villamizar. “En la medida en que la postura pueda quedar por debajo de lo que requeriría una evaluación técnica más estricta, podría implicar que los ajustes futuros deban ser más contundentes para asegurar la convergencia de la inflación a la meta”.
Aun así, el compromiso del banco de actuar para alcanzar su objetivo de inflación del 3% no ha cambiado, dijo Villamizar. La inflación anual se aceleró hasta el 5,6% el mes pasado, la más alta desde 2024.
El banco central se reúne de nuevo para fijar los tipos de interés el 30 de junio. Para entonces, el país tendrá un nuevo presidente electo, que tomará posesión en agosto.
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