Bloomberg Línea — El próximo 7 de agosto, cuando el nuevo presidente de Colombia tome posesión, recibirá un país que está perdiendo el partido por la fragilidad de sus indicadores.
Así lo define César Pabón, director de investigaciones económicas de Corficolombiana, quien usa la metáfora futbolera, y el espíritu mundialista de 2026, para retratar una economía que consume, pero no invierte; que genera empleo, pero sobre bases frágiles; y que exporta, pero sin competitividad.
El diagnóstico que hace es severo y la receta para ejecutar en el cuatrienio 2026-2030 ambiciosa.
Sin inversión, no hay crecimiento
“Llevamos ya cinco años perdiendo el partido”, dice el Pabón. El consumo privado muestra cifras históricamente altas y el desempleo ha caído a niveles mínimos, pero esas cifras esconden una realidad más preocupante.
La inversión, ese indicador conocido como la semilla del crecimiento futuro, está en sus mínimos históricos: 16% del PIB.“Ninguna empresa, ningún lugar, y mucho menos un país, es sostenible cuando la inversión está en esos niveles tan bajos”, advierte.
El nuevo gobierno, llegue quien llegue, tendrá que cambiar de estrategia. Pabón, sigue usando metáforas futboleras para describir el escenario que enfrente el país en que detalla la hoja de ruta que a su juicio tiene cuatro posiciones: un arquero que proteja la seguridad jurídica y física; una defensa sólida en lo fiscal; un medio campo energético; y una delantera productiva que recupere la competitividad.
Hay que abrocharse el cinturón
El primer y más urgente desafío es el desequilibrio de las finanzas públicas. El déficit fiscal del último año superó el 6% del PIB y se acerca al 7%, el nivel más alto en décadas si se excluye la pandemia.
Para volver a una senda sostenible, Pabón estima que se necesita un ajuste de entre tres y cuatro puntos del PIB, es decir de entre COP$60 y COP$70 billones. “Sería el ajuste más grande que se habría hecho en la historia reciente”, reconoce.
La causa estructural, dice, es clara: en los últimos cinco años, el gasto del gobierno ha aumentado cinco veces el ritmo de los ingresos. Lo que, asegura, bajo ninguna óptica es sostenible.
Considera que debe haber un ajuste en tres frentes. El primero, reducir ministerios del Ejecutivo de 19 a 12, lo que permitiría ahorros cercanos a un punto del PIB.
Segundo, recuperar la confianza de los mercados: hoy Colombia paga cerca de COP$100 billones sólo en intereses, con tasas en títulos a 10 años de cerca del 14%.
“Es como cuando el hogar deja de ser confiable y va a prestar al sector financiero, que naturalmente no le va a prestar a una tasa favorable”, manifiesta.
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Y tercero, una reforma tributaria que baje la carga a las empresas, especificando que Colombia es el país campeón en tarifa efectiva de tributación del mundo entero, no sólo de la región.
Pide que se tramite un proyecto que amplíe la base gravable a sectores como licores, tabaco, cigarrillos electrónicos y juegos de azar digitales.
Sí al fracking y al vuelco de Ecopetrol
Otro tema urgente para el próximo presidente de Colombia es la soberanía energética en un contexto en el que el panorama internacional juega a favor de Colombia, con un barril de petróleo por encima de los US$100. Una oportunidad que, para Pabón, el país no está aprovechando.
“Es sorprendente que el presidente Petro sea el único mandatario de América Latina que no se haya dado cuenta de que estamos en un momento de bonanza y que hay que aprovecharlo”, dice el director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
De hecho, los principales aliados de Petro en la región, como Claudia Sheinbaum de México, y Lula da Silva en Brasil, tienen la fracturación hidráulica como una alternativa para sus economías.
El llamado de Pabón al próximo presidente es directo: “Hay que avanzar en la discusión del fracking. Hay que restablecer los pilotos, y en la mayor brevedad posible”.
El economista reconoce que la transición energética es inevitable, pero insiste en que debe hacerse de forma gradual y financiada. “Esa transición se va a hacer costeando y evaluando muy bien esos beneficios que podemos obtener en el corto plazo, y poder financiar los proyectos que van a requerirse: energía solar, energía eólica, que probablemente pueden ser los motores”.
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Sobre (ECOPETL), Pabón considera que es el próximo gobierno no debe mantener el freno a los nuevos contratos de exploración petrolera y de gas porque así no habrá frutos económicos.
La soberanía energética, señala, es el verdadero medio campo de la economía: la pieza que conecta la estabilidad macroeconómica con el crecimiento productivo. “El país tiene que darle toda prioridad a los proyectos de índole energética.”
El espejismo del empleo
Sobre los niveles del desempleo, que se mantienen en mínimos históricos, Pabón manifestó que no se puede pensar que una economía, así como un hogar o una empresa, se va a mantener a punta de gasto.
Expresó que el empleo que más ha crecido es el público y el de cuenta propia, y que los sectores que más han perdido participación son la agricultura y el comercio: sectores intensivos en mano de obra, generadores de empleo de salario mínimo y con potencial exportador.
Los que vienen perdiendo participación son los sectores que más podrían crecer o más podrían generar inversión, especificó, “y, por el contrario, los que vienen manteniendo el impulso son los sectores que creemos que no van a poder mantenerse mucho en el mediano plazo”.
Apostar por la competitividad exportadora
Colombia exporta hoy US$50.000 millones al año, una cifra que lleva años estancada mientras el mundo se transforma, explicó Pabón.
En un mundo marcado por la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y la tensión comercial entre China y Estados Unidos, América Latina y Colombia en particular, dijo, tienen una ventana única. “Nosotros somos el socio idóneo de Estados Unidos, pero esa posición privilegiada exige actuar con coherencia diplomática y económica”.
A ese panorama, sumó que en Colombia es muy difícil competir con los costos logísticos actuales, explicando que se volvió paisaje que exportar desde Colombia sea más costoso por el tránsito entre Bogotá y Buenaventura, que llevar los buques a Pekín.
También habló de la “tramitología” que obliga a cualquier empresa exportadora a contratar a una persona exclusivamente para gestionar los trámites de exportación durante todo el año.
“La receta es conocida, pero urgente: profundizar los proyectos de infraestructura, reducir los costos logísticos, simplificar los trámites y acercarse a los aliados estratégicos”, añadió.