Bogotá — Colombia se prepara para el que podría ser uno de los episodios del Fenómeno de El Niño más intensos desde que existen registros y el Gobierno De la Espriella activó el Plan Energía Ya con el que pretende hacerle frente.
Una apuesta que ANIF describe como acertada, aunque no exenta de riesgos. Las reservas hídricas del Sistema Interconectado Nacional (SIN) representan “el colchón con el que cuenta el país para respaldar la generación hidráulica” cuando escasean las lluvias.
Sin embargo, un colchón que hoy luce holgado pero que podría adelgazarse rápidamente si el clima se comporta como lo anticipan los modelos, dice el centro de pensamiento económico.
El plan, cuyas dos primeras medidas ya fueron avaladas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), combina dos frentes. El primero, fija una meta individual de consumo para cada usuario regulado, calculada con base en su historial de los últimos doce meses.
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Quienes ahorren más de 10% frente a esa meta recibirán un beneficio en la factura, mientras que quienes la superen en la misma proporción asumirán un recargo, que va del 30% para los estratos 1 a 3, al 50% para los estratos 4 a 6 y hasta 70% para el sector comercial e industrial.
Los recursos recaudados por los recargos se reparten entre quienes ahorraron, en proporción a su esfuerzo.
El segundo componente activa un mecanismo para asegurar la generación térmica de respaldo durante los meses de menor disponibilidad de agua.
El punto de partida no es alarmante en sí mismo: las reservas del SIN cerraron agosto en 78,8%, todavía lejos de su mínimo histórico. Pero XM proyecta que, si se materializa la hidrología deficitaria asociada a El Niño, ese nivel podría caer hasta 36,3% en abril de 2027, el segundo registro mensual más bajo de lo que va del siglo.
Es justamente esa combinación, una demanda al alza y una oferta hídrica en descenso, la que explica la urgencia del paquete gubernamental.
Ahora bien, el International Research Institute for Climate and Society calcula una probabilidad superior al 90% de que el Fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de este año, con coletazos que se extenderían hasta 2027.
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El calor ya está presionando el consumo eléctrico a máximos históricos, con alzas superiores al 9% en la región Caribe, en un país cuya matriz de generación sigue dependiendo en gran medida del agua.
El costo de un racionamiento
El fenómeno climático no solo preocupa por el frente energético. Fedesarrollo ha advertido que un eventual racionamiento le costaría al país hasta 1,7 puntos de PIB, un golpe considerable para una economía que no logra crecer por encima del 2,6%.
Por su parte, el Banco de Bogotá ha señalado en sus análisis sectoriales que El Niño tiende a generar presiones alcistas sobre la inflación y bajistas sobre la actividad económica, una combinación que complicaría el panorama macroeconómico justo cuando el país intenta sostener su ritmo de recuperación.
ANIF adiverte que el Plan Energía YA, al ser una política nacional, no distingue del todo las diferencias regionales. Un hogar del Caribe, por ejemplo, podría superar su meta de consumo en más de 10% sin haber cambiado sus hábitos, simplemente por la necesidad de climatización ante temperaturas extremas.
Un instrumento pensado para castigar el derroche corre el riesgo de terminar penalizando, señala, a quienes viven en los departamentos más calurosos del país. Ajustar esa asimetría, más que un detalle técnico, será la condición para que el Plan Energía Ya cumpla su objetivo sin resultar inequitativo con quienes menos margen tienen para reducir su consumo.