La mala hora del exportador colombiano: dólar barato, aranceles y fletes que no dan tregua

Washington endureció las condiciones de entrada para varios productos colombianos por supuestas fallas en el control del trabajo forzoso.

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Bogotá — El sector exportador colombiano atraviesa uno de sus momentos más difíciles en años: un peso colombiano (COP) que se revalúa con fuerza, aranceles adicionales de Estados Unidos y costos logísticos que no bajan.

“Hacemos un llamado a las autoridades para ver cómo podemos bajar costos en medio de esta coyuntura”, dijo Javier Díaz, presidente de Analdex, gremio de comercio exterior.

El dólar no ayuda

El primer golpe para los exportadores colombianos viene de la tasa de cambio. El billete verde ha tocado un precio mínimo de COP$3.086 en 2026, cuando 16 meses atrás se cotizaba en COP$4.409.

Hablamos de una apreciación del peso colombiano cercana al 22%. Menos pesos por cada dólar vendido significa menos ingresos para quienes producen café, banano, aguacate, flores o manufacturas con destino a mercados internacionales.

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El fenómeno responde a una mezcla de factores: la debilidad global del dólar, medida por el índice DXY, y el diferencial de tasas entre la Reserva Federal (3,50%-3,75 %) y un Banco de la República que las mantuvo en 12% en su reunión de julio.

En este mismo encuentro de política monetaria, el Emisor anunció el inicio de un programa de acumulación de reservas hasta por US$4.000 millones. Decisión que hizo que el billete verde rebotara y subiera cerca de COP$100 durante la jornada de este lunes 3 de agosto.

A esto se suman las operaciones de deuda pública y la lectura que hicieron los mercados de las elecciones presidenciales, favoreciendo la confianza inversionista en Colombia.

Aranceles que golpean sectores clave

Al tiempo que el peso se fortalece, Washington endureció las condiciones de entrada para varios productos colombianos. La investigación bajo la Sección 301, sobre supuestas fallas en el control del trabajo forzoso, derivó en un arancel adicional del 12,5% para parte de la canasta exportadora colombiana.

Según Analdex, ese arancel “tendría el potencial de impactar exportaciones por cerca de US$4.438 millones, equivalentes al 29,8% de las ventas de Colombia hacia ese mercado”, afectando especialmente flores, aluminio, transformadores eléctricos, textiles y plásticos.

Asimismo, un informe de AmCham Colombia matiza el golpe: apenas el 20,8 % de la canasta paga efectivamente el 12,5%, otro 6,8% cae bajo la Sección 232 y el 72,4% restante queda exento.

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“Más de siete de cada diez dólares exportados no reciben el recargo”, dice el documento, pero la exposición está concentrada: las diez líneas más golpeadas representan el 50,6% del valor afectado, y las flores por sí solas concentran el 35% de ese bloque.

Frente a esto, el equipo de transición del Gobierno electo anunció mesas de trabajo con la administración del presidente Donald Trump desde el 28 de julio, lideradas por el ministro de Comercio designado, Mauricio Gómez Amín, con miras a presentar un decreto sobre controles a bienes producidos con trabajo forzoso.

Fletes que no ceden

El tercer frente de la “triple presión”, como la definió Analdex, es la logística. El índice Drewry, que mide el costo de transporte marítimo, alcanzó los US$4.639 por contenedor, “un 74 % por encima del registrado un año atrás”. Detrás de esa cifra hay mayor demanda, menos capacidad operativa de las navieras y cancelación de itinerarios.

A esto se suma un alza de casi 30% en los costos de transporte terrestre durante 2026, el encarecimiento de la mano de obra, el alza de los fletes aéreos, que golpea al agro, y el riesgo de nuevas subidas en las tarifas de energía.

Díaz señaló un obstáculo regulatorio concreto: “Algo que impide disminuir los fletes es el SICE-TAC, dado que funciona como un piso regulatorio; lo que requerimos es que las eficiencias del transporte realmente se puedan incorporar en la tarifa”.

La propuesta del sector privado

El dirigente gremial Díaz indicó que es necesario trabajar en una hoja de ruta que tenga en cuenta: modernización de las aduanas, infraestructura logística, mayor interoperabilidad entre entidades, diálogo público-privado y diversificación de mercados.

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“También es urgente trabajar en una coordinación interinstitucional que agilice los trámites, porque cada demora se traduce en mayores costos”, especificó, y además pidió soluciones de fondo en materia energética: “la energía está por las nubes y no vemos acciones concretas”.

Este martes 4 de agosto arranca una nueva versión del Congreso Internacional de Logística, en el marco de EXLOG 2026, que se realizará en el Centro de Convenciones Ágora Bogotá con expertos del BID, Oracle, Mercado Libre y Hapag-Lloyd, entre otros. Un evento donde las situaciones que aquejan a los exportadores colombianos serán el eje central.