El peso colombiano ha sido una de las monedas más fuertes durante el último año. Pasó de niveles cercanos a los COP$4.000 a casi romper los COP$3.000 a la baja. El BanRep ahora intervendrá para evitar que eso suceda abruptamente.
La fortaleza del peso y sus efectos sobre sectores económicos que dependen de la tasa de cambio entraron en la ecuación de la Junta del Banco de la República y su estrategia monetaria.
Entre enero y mayo de 2026, las importaciones de vehículos de transporte particular alcanzaron US$3.161,2 millones, un salto del 68,2% frente a los US$2.454,5 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
Para los analistas no hay sustento técnico que apoye un dólar más barato, pero aun así no se descartan que, al menos parcialmente, baje de COP$3.000 para luego rebotar.
Un repunte de la aversión al riesgo global, un shock geopolítico o un cambio de tono más agresivo de la Fed podría revertir esta apreciación selectiva de las monedas locales frente al precio del dólar.
En los últimos 12 meses, el billete verde ha perdido cerca de 19,6 % de su valor frente al peso colombiano (COP), uno de los desplomes más pronunciados entre las monedas emergentes en 2026.
La debilidad del dólar frente a otras divisas globales, sumada a los elevados precios de las materias primas, configura un escenario macroeconómico favorable para América Latina.
Recibirá un país con inflación duplicando la meta, un peso fuerte, un desempleo en mínimos, pero con sombras, y un crecimiento económico pobre. El mercado espera señales concretas en la dirección correcta.
El presidente Petro destacaba que las divisas que llegaban por el turismo ya habían reemplazado lo generado por el petróleo y el carbón en su mejor año. Apenas unos meses después, termina la euforia.
El peso colombiano cada vez se consolida más como la moneda más fuerte de los mercados emergentes. En lo que va del año se aprecia más de 16% y los inversionistas se cuestionan cuánto más durará “barato”.
El pronóstico de dólar más barato lo hace Bank Julius Baer que le apunta a un precio de COP$3.320 en el tercer trimestre y de COP$3.300 en el cuarto trimestre.
Analistas coinciden en señalar que los anuncios del gobierno electo han sido supremamente ortodoxos, lo que genera expectativa de que se puede revertir el el problema fiscal que aqueja al país.
Entre el primero de enero de 2025 y el primero de julio de 2026, el dólar pasó de COP$4.409,15 a COP$3.440,83, registrando una apreciación del peso colombiana cercana al 22%.
Analistas indican que un nivel por debajo de los COP$3.300 dependerá de los mensajes que envíe el gobierno De la Espriella y de un cambio en el entorno global, sin que ambos tengan efectos inmediatos necesariamente.
El banco prevé que el cambio de gobierno mejore la previsibilidad para los inversionistas, pero señala que ese efecto dependerá de la capacidad de la nueva administración para avanzar en la consolidación fiscal y ejecutar políticas favorables al mercado.