Español — A pesar de que el dólar en Colombia ha tocado mínimos de ocho años y ha estado a menos de COP$30 de romper a la baja la barrera de los COP$3.000, en los últimos días la divisa rebotó. ¿Seguirá subiendo? De esto depende.
Uno de los focos de alerta es el creciente desequilibrio de divisas en la economía colombiana. “El desbalance de dólares de la economía es el más alto desde 2022”, una situación que ya se refleja en el deterioro de la balanza de pagos”, dice un análisis de Visión Davivienda.
El banco calcula que el déficit de cuenta corriente llegó al 3,5% del PIB en el segundo trimestre del año, un salto del 90% frente al mismo periodo de 2025, impulsado por un mayor déficit comercial de bienes y servicios.
El peso, más caro de lo que debería estar
Ese desbalance no es un dato menor: para Visión Davivienda, el peso colombiano (COP) presenta hoy una sobreapreciación de entre el 5% y el 14% frente a sus niveles de equilibrio de corto y largo plazo.
Históricamente, episodios similares de déficit externo elevado, como los de 2015 y 2021, terminaron traduciéndose en presiones alcistas sobre la tasa de cambio.
Por lo que la entidad proyecta la Tasa Representativa del Mercado (TRM) promedio de septiembre se ubique cerca de los COP$3.200, con una banda entre COP$3.025 y COP$3.385, y que la divisa retome una senda alcista hacia fin de año hasta rondar los COP$3.290 en diciembre.
A esto se suma un frente fiscal más débil de lo anunciado por la administración anterior, según se desprende del reciente Presupuesto General de la Nación, además de un menor dinamismo en la Inversión Extranjera Directa (IED) para cubrir ese déficit y un estancamiento en el crecimiento de las remesas, que ya no logran compensar la salida de divisas por turismo, pago de intereses y giros al exterior.
La incidencia internacional
El contexto internacional añade más incertidumbre que alivio. Rodrigo Lama, Chief Business Officer de la fintech latinoamericana Global66, señala que la semana pasada estuvo marcada por señales encontradas: el conflicto en Medio Oriente, con el Estrecho de Ormuz todavía sin resolución, impulsó al petróleo a niveles no vistos en meses.
Lo anterior, mientras que las nóminas no agrícolas de agosto en Estados Unidos sorprendieron al alza y reforzaron el sesgo restrictivo de la Reserva Federal. Esa combinación llevó la probabilidad de una subida de tasas en septiembre, según el FedWatch, a un 58,4%, el nivel más alto del ciclo actual.
Para Lama, el dato que definirá el rumbo del dólar esta semana es el IPC de agosto en Estados Unidos, que se conoce el viernes y es el último indicador de inflación antes de la reunión de la Fed del 16 de septiembre.
Si la inflación sorprende al alza, el experto advierte que el escenario base de un incremento de tasas se consolidaría, el petróleo seguiría presionado por la escalada en Medio Oriente y el dólar podría revertir su tendencia hacia un rango de COP$3.200 a COP$3.250.
En el escenario contrario, una inflación más baja de lo previsto y señales diplomáticas que enfríen el conflicto en Medio Oriente, el peso colombiano podría profundizar su apreciación hacia niveles de COP$3.080 a COP$3.110.
Vale la pena anotar que, pese a los fundamentos que apuntan a un dólar más fuerte, la moneda estadounidense no logra apreciarse de forma sostenida.
Las recompras de deuda del Tesoro estadounidense siguen inyectando liquidez, la intervención del gobierno japonés sobre el yen modera las operaciones de carry trade que alimentan la demanda de dólares, y el cobre en máximos históricos da soporte a monedas emergentes ligadas a materias primas, como el peso colombiano, explicó Lama.
Ambos análisis apuntan a el dólar barato en Colombia tiene fecha de vencimiento. Los desbalances externos, la incertidumbre fiscal, el precio del petróleo y la decisión de la Fed de este mes son las variables que definirán si la corrección llega de forma gradual, como espera el banco, o de manera más abrupta si la inflación estadounidense sorprende al mercado.













