Bloomberg Línea — Para JPMorgan (JPM), el nuevo presidente que llegue a la Casa de Nariño en agosto de 2026 tendrá dos tareas específicas para dinamizar la inversión en Colombia, que como porcentaje del PIB se encuentra en 16%, muy distante del 23%, promedio, que arrojaba entre 2015 y 2019.
“La inversión en el sector real no es un gran dinamizador del crecimiento en los últimos cuatro años. Hay una disminución notable y eso condiciona el crecimiento a futuro. No es tan importante cómo condiciona el crecimiento hoy sino a mediano plazo, que es lo que llamamos crecimiento potencial de la economía”, señaló Juan Goldin, economista de JPMorgan Chase.
En ese sentido, habló de los asuntos que el nuevo gobierno debe manejar para dinamizar la inversión. “Una nueva administración tiene que encarar rápidamente un cambio en intentar reducir este nivel de incertidumbre regulatoria de las reglas de juego y de reformas, también la incertidumbre política. Eso ya de por sí puede generar un impulso a la inversión", dijo durante su intervención en un evento de Amcham Colombia, Cámara de Comercio Colombo Americana.
Especificó que que la posición de que la tasa muy elevada del Banco de la República es lo que está frenando la inversión no hace parte de un análisis acertado. La visión de JPMorgan, dijo, es que incluso hoy en Colombia, con una tasa del Emisor más baja, la inversión no estaría dinamizada, porque hay un riesgo muy alto respecto a regulación y seguridad jurídica.
“Nadie está seguro de qué es lo que puede pasar en el próximo mes, en los próximos tres meses. Eso es lo primero y lo principal”, dijo.
El segundo punto hace referencia a un déficit fiscal muy elevado, que hace que el sector público compita contra el sector privado por el financiamiento. “Un sector público que este año tiene necesidades de financiamiento en nuestro números de US$50.000 millones, es un sector público que le saca US$50.000 millones de financiamiento al sector privado”.
Por lo que expresó que el segundo factor que tiene que atacar el próximo gobierno es recortar el déficit fiscal, las necesidades de financiamiento del sector público para que los bancos, los inversores internacionales y los institucionales locales puedan dirigir esos fondos a que financien proyectos de inversión del sector privado y no que financien gastos del sector público.
“Con el cumplimiento de esos dos factores se permitiría incluso que el Banco de la República pudiera recortar tasas, y eso también favorecería un mayor dinamismo de la inversión”.
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Frente a lo que está moviendo hoy crecimiento económico en Colombia, Galdin hizo referencia a dos sectores: el consumo privado y el consumo público. “Este último está muy relacionado a un déficit fiscal que se ha expandido y el privado está muy relacionado a un aumento de las transferencias del sector público a los hogares, pero también a un mercado laboral con un nivel de desempleo históricamente bajo y a unos salarios reales que crecen producto de las políticas del salario mínimo”.
Sobre el empleo, manifestó que una mayor informalidad en el corto plazo genera, incluso, crecimiento del consumo.
¿Qué dice de las tasas el BanRep?
Mauricio Villamizar, codirector del Banco de la República que también participó del evento, comentó que el problema de vulnerar la independencia del banco central colombiano radica en traspasar el umbral de la ideología política a lo académica. “Muchas veces me he preguntando por qué los diferentes miembros de Junta votan diferente si tienen la misma información, y la respuesta a la que he llegado es que valoran el futuro distinto. Si yo solo valorara el presente, sería el primero en decir pongamos tasas negativas”.
A lo que agregó que lo que puede ser beneficioso o permisivo hoy, puede tener impactos a largo plazo que perjudican el crecimiento económico. “Cuando está el pensamiento de que incrementos de salarios mínimo desbordados no tienen efecto inflacionario o de que Colombia se endeuda de forma barata es muy complejo. Ahí ya tenemos barreras diametralmente opuestas”.