Menos mundo y más Colombia: ¿Qué significa para las pensiones y la BVC el tope a inversión de AFP?

La reducción del límite de inversión en el exterior de las AFP traerá más recursos al mercado local, pero expertos advierten que el impacto estará condicionado por el tamaño y la liquidez de la bolsa.

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Bloomberg Línea — La decisión del Gobierno de reducir el límite de inversión externa de las AFP obligará a que una mayor proporción del ahorro pensional se canalice hacia activos colombianos, un cambio que no se traduce automáticamente en un impulso uniforme para la bolsa ni en mayores retornos para los afiliados.

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El efecto, según los analistas, dependerá de la capacidad real del mercado para absorber esos flujos y de cómo se equilibre esta repatriación de recursos con las tensiones fiscales y macroeconómicas del país.

Desde el mercado accionario, Steffanía Mosquera, vicepresidenta de Equity en Credicorp Capital, advierte que existe una brecha significativa entre lo que permitiría la regulación y lo que el mercado puede absorber en la práctica.

Aunque “desde una perspectiva estrictamente regulatoria existe espacio para una mayor asignación” a renta variable, al considerar el tamaño del mercado y su liquidez “es razonable anticipar flujos mucho más acotados que en el caso de los TES”.

Actualmente, la participación agregada en acciones equivale al 8,4% del total del sistema, pese a que la capacidad teórica para alcanzar los límites regulatorios permitiría absorber hasta COP$290 billones.

El problema, según Mosquera, es que esa capacidad teórica choca con límites físicos. Al considerar un tope de participación de 10% por emisor, el espacio efectivo de absorción del flotante se reduce a cerca de COP$40 billones, concentrado en compañías que representan más del 90% del índice COLCAP.

A esto se suma la menor liquidez estructural del mercado accionario, donde históricamente las AFP han representado entre 10% y 20% del volumen negociado.

En ese contexto, Credicorp Capital considera que “la mayoría del flujo de entrada requerido se debería dar en TES”, aunque no descarta operaciones puntuales como aumentos de flotante o nuevas emisiones.

Desde la óptica regulatoria, el superintendente financiero, César Ferrari, pone el acento en la magnitud de los recursos que dejarán de salir del país. “Todos los años las pensiones aumentan COP$42 billones. Y si no se llevan esos COP$42 billones, esa liquidez se va a quedar en el país”, afirmó, subrayando que el sistema enfrentará “una oferta enorme de liquidez y falta la demanda”.

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Para Ferrari, este cambio altera una condición estructural de las economías en desarrollo, caracterizadas por la escasez de capital y altos costos de financiamiento.

En su visión, la repatriación de recursos puede abrir una ventana para reducir el costo de capital. “De repente va a aparecer una situación coyuntural… donde va a aparecer una cantidad mucho mayor de recursos y, por lo tanto, los costos de capital van a disminuir”, explicó, señalando que esto podría favorecer el desarrollo de inversiones.

Ferrari insiste en que el decreto no amplía los rangos de inversión local, sino que reduce los internacionales, por lo que “si ya no la puedes poner afuera, tienes que ponerla adentro”, y asegura que existen “suficientes activos en los que puedan invertir los fondos”.

El análisis macro introduce matices. Germán Cristancho, director de Investigaciones Económicas de Davivienda Corredores, considera que estos efectos positivos son principalmente de corto plazo y que el debate de fondo es más amplio.

“La discusión tiene que estar mucho más enfocada en el manejo del ahorro privado y del ahorro público”, dijo, advirtiendo que mientras el ahorro pensional regresa al país, el Estado enfrenta un desahorro reflejado en mayores costos de financiación.

En su lectura, es posible que el retorno anual de recursos quede compensado, o incluso superado, por el encarecimiento del financiamiento internacional de la deuda pública.

Cristancho señala que el impacto será distinto según el activo. En renta fija, en un contexto de alto déficit fiscal y endeudamiento, los flujos de las AFP no necesariamente generarán fuertes valorizaciones, sino que “van a ayudar a que las presiones al alza en las tasas de interés se contengan”.

En acciones, en cambio, el efecto podría ser más visible debido al menor tamaño del mercado. Sobre la tasa de cambio, espera un impacto limitado y considera que una eventual apreciación del peso respondería más al “optimismo de los inversionistas internacionales sobre las economías emergentes y sobre Latinoamérica”.

Desde la Bolsa de Valores de Colombia, Andrés Restrepo coincide en que el reto central no es la llegada de recursos, sino su correcta canalización. “Es muy importante que esos recursos que van a venir realmente se irriguen a todo el aparato productivo”, afirmó, advirtiendo que el escenario ideal es que no se concentren exclusivamente en deuda pública.

Para Restrepo, el punto crítico será la capacidad de estructurar proyectos que sean rentables y con un perfil de riesgo adecuado para los ahorros pensionales, sin perder de vista que el régimen de inversiones debe priorizar “asegurar la mayor rentabilidad para las cuentas de los ahorradores y de los futuros pensionados”.

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El nuevo tope de inversión externa redefine el mapa del ahorro pensional en Colombia. Los expertos coinciden en que la liquidez llegará; la diferencia está en si el mercado, el Estado y los emisores privados están en capacidad de convertir ese retorno de recursos en inversión productiva y rendimientos sostenibles para las pensiones.