Mensaje político de la descertificación antidrogas a Colombia evidencia giro positivo en relación con EE.UU.

La determinación de EE.UU. no activa nuevas restricciones automáticas a la cooperación ni sanciones económicas y abre una ventana de 12 meses para que el Gobierno muestre resultados verificables.

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Bogotá — Si bien Estados Unidos decidió mantener a Colombia bajo la calificación de haber “fracasado demostrablemente” en su lucha antidrogas durante los últimos doce meses, el mensaje de la Casa Blanca estuvo acompañado de un guiño positivo hacia la gestión del presidente Abelardo De la Espriella.

“El cambio más significativo está en el mensaje político que acompaña la determinación. El documento estadounidense atribuye expresamente la permanencia de la designación al desempeño del Gobierno anterior durante la mayor parte del período evaluado”, señaló la Cámara de Comercio Colombo Americana, Amcham Colombia.

A lo que agregó que, al mismo tiempo, reconoce un cambio de trayectoria con la administración del presidente Abelardo De La Espriella y su compromiso de intensificar las acciones contra los cultivos de coca, la producción de cocaína y las organizaciones criminales.

¿Qué dijo la Casa Blanca?

El documento presidencial remitido al Congreso estadounidense atribuye la permanencia de la descertificación al desempeño de la administración de Gustavo Petro, y señala que los cultivos de coca y la producción de cocaína alcanzaron niveles récord durante esa administración.

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Washington destaca que el pueblo colombiano tomó la decisión de elegir a Abelardo De la Espriella como presidente, comprometido a liderar una campaña enérgica contra el cultivo de coca y la producción de cocaína.

Asimismo, que las Fuerzas Armadas, la Policía, la Fiscalía y los tribunales colombianos cuentan ahora con un “aliado decidido” en la Casa de Nariño, al tiempo que plantea que el país está en camino de recuperar su papel como socio principal de seguridad de Washington en el hemisferio.

La Casa Blanca dejó abierta, además, la posibilidad de levantar la designación durante el próximo año si Colombia muestra una erradicación más agresiva de los cultivos ilícitos y avances concretos en el desmantelamiento de las redes narcotraficantes.

¿Qué respondió el Gobierno?

La reacción oficial del Gobierno estuvo en cabeza de la embajadora de Colombia en Estados Unidos, María Consuelo Araújo, quien enmarcó la decisión como un balance que corresponde, sobre todo, a la gestión previa.

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“El resultado de dicha determinación es un claro reflejo del desgobierno de los últimos cuatro años”, manifestó la diplomática, y agregó que desde el inicio de la administración De La Espriella, el país intensificó las operaciones contra el crimen organizado.

En apenas 36 días de gobierno, dijo, se registraron más de 17.000 capturas, decenas de miles de kilogramos de estupefacientes incautados, cientos de sometimientos a la justicia y varias decenas de extradiciones.

La embajadora explicó también que el Ejecutivo puso en marcha una estrategia de erradicación que combina intervención focalizada en zonas estratégicas con programas piloto, dirigida a intervenir toda la cadena del narcotráfico, cultivos, laboratorios, precursores químicos, rutas y finanzas criminales, y no solo la destrucción de sembrados.

La determinación de EE.UU. no activa por sí misma nuevas restricciones automáticas a la cooperación ni sanciones económicas, y abre una ventana de 12 meses para que el Gobierno Nacional muestre resultados verificables en erradicación de cultivos y desarticulación de estructuras criminales.

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Amcham Colombia considera que se abre una oportunidad real para profundizar la cooperación bilateral en torno a un objetivo común: reducir el narcotráfico y debilitar sus estructuras económicas y criminales, aunque advierte que las señales políticas favorables ahora deberán traducirse en resultados verificables y sostenidos durante el próximo año.

Por otro lado, el presidente del Congreso de Colombia, Honorio Henríquez, calificó la descertificación como una situación “compleja”, aunque dijo sentir cierta tranquilidad por el estado de las relaciones entre los dos países y reconoció que el país llegaba a este punto con más de 300.000 hectáreas de coca sembradas.

Desde el Ministerio del Interior, Rodrigo Lara pidió prudencia frente a los resultados de la nueva política de seguridad, al señalar que “todo es un proceso, todo toma tiempo”.