Bloomberg — En un repentino giro de los acontecimientos, las empresas petroleras de Colombia —donde el presidente saliente, Gustavo Petro, prácticamente prohibió la exploración durante los últimos cuatro años— están volteando la mirada hacia Venezuela.
Hace dos décadas, los ejecutivos e ingenieros petroleros venezolanos se apresuraron a llegar a Colombia para escapar de un panorama marcado por el declive de su industria energética, las confiscaciones de activos y las purgas políticas. Colombia los atrajo por su geología similar, su afinidad cultural y sus lazos históricos. Ahora que Venezuela se sacude las sanciones y se reabre a la inversión este año, es el turno del sector petrolero colombiano de mirar al otro lado de la frontera en busca de las oportunidades que ha perdido en casa.
Aunque el sucesor de Petro, que pronto será elegido, podría revertir su agenda ecológica, los ejecutivos petroleros colombianos no quieren correr riesgos y continúan mirando hacia el este para reactivar sus negocios.
Las reservas petroleras de Venezuela eclipsan por su tamaño a las de Colombia, pero tras la llegada al poder del presidente socialista Hugo Chávez en 1999, la crónica mala gestión de su empresa estatal llevó a una severa reducción de la producción. Dos décadas más tarde, y al tiempo que EE.UU. impusiera sanciones petroleras a Caracas en 2019, Colombia ya extraía el doble de petróleo que su vecino.
Ahora las tendencias se revierten.
Una de las empresas que se prepara para aprovechar el cambio es Independence Drilling, el mayor contratista de perforación de Colombia. Un día después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, el 3 de enero, José Miguel Saab, responsable de operaciones comerciales de Independence, cuenta que recibió una llamada de un amigo del sector en Venezuela. “Los necesitamos aquí”, recuerda que le dijeron.
Operar en Venezuela no es tarea sencilla, según los veteranos de la industria petrolera. El simple hecho de conseguir diésel para repostar camiones y bombas de perforación representa un desafío logístico en un país afectado por la escasez de combustible y por oleoductos y refinerías propensos a sufrir accidentes.
“La reconstrucción de Venezuela llevará tiempo, pero lo primero que la impulsará son los servicios petroleros, porque tienen que poner el crudo en superficie para venderlo”, dijo Saab en una entrevista.
Al igual que muchas empresas colombianas, Independence cuenta entre su personal con ingenieros venezolanos que desean regresar a su país, añadió.
Una delegación de proveedores de servicios petroleros colombianos, desde perforadores hasta soldadores, tiene previsto visitar Venezuela en grupo en octubre, después de un viaje inaugural realizado en abril.
Ese último fue un mes muy activo en Caracas. Cerca de 1.000 ejecutivos, financieros y abogados se congregaron en la capital venezolana para asistir a una de las mayores conferencias sobre energía celebradas en el país en décadas. Los delegados procedían de Estados Unidos, Brasil, México, España e Italia. La cámara colombiana de servicios petroleros, Campetrol, organizó una delegación de unos 120 ejecutivos en representación de alrededor de 50 empresas.
Si bien EE.UU. lidera los esfuerzos para reactivar la industria petrolera venezolana, muchos bienes y servicios pueden suministrarse de manera más barata y eficiente desde Colombia, afirmó Álvaro Josué Yáñez, asesor jurídico de la industria petrolera colombiana.
La migración de venezolanos hacia Colombia hizo que “hoy en día, casi todos los colombianos tengamos un amigo, un colega, un compadre venezolano”, afirma Yáñez. “Entonces, ahora que se abren las posibilidades de inversión en Venezuela, esos contactos durante los últimos 20 años van a ser importantísimos”.
Entre los asistentes a la conferencia de abril se encontraba María Clara Martínez, socia de Pivot, un banco de inversión boutique con sede en Bogotá. Ella ayuda a conectar empresas venezolanas que buscan proveedores de servicios en Colombia.
“Venezuela es un foco estratégico para nosotros”, afirmó Martínez.
Bajo el mandato de Petro, el número de pozos exploratorios en Colombia cayó a 45 el año pasado, frente a los 87 registrados en 2022, cuando asumió el cargo, según datos de Campetrol. La inversión en exploración se desplomó más de un 40% entre 2022 y 2025.
La producción petrolera de Colombia se ha mantenido alrededor de los 740.000 barriles diarios este año, frente a más de un millón de barriles diarios hace una década. En contraste, la producción de Venezuela ha superado el millón de barriles diarios tras tocar fondo en 2020, cuando un apagón masivo paralizó las plataformas de perforación.
Segunda vuelta a la vista
Las perspectivas energéticas de Colombia dependen de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 21 de junio entre el candidato conservador independiente Abelardo de la Espriella y el senador de izquierda Iván Cepeda, aliado de Petro.
De la Espriella, quien inesperadamente superó a Cepeda en la primera vuelta del mes pasado, defiende la perforación petrolera, incluido el fracking. Cepeda comparte la oposición de Petro al fracking, aunque propone una eliminación más gradual de los combustibles fósiles.
En medio de la incertidumbre, las empresas colombianas de servicios petroleros están mirando hacia Venezuela para aprovechar su capacidad ociosa, según Nelson Castañeda, presidente de Campetrol.
“No nos iremos de Colombia, pero necesitamos abrir nuevas fronteras”, dijo Castañeda. “Tenemos taladros disponibles que se pueden llevar a Venezuela”.
Venezuela necesitará ingenieros, gestores de proyectos y operadores de pozos, según Roy Biagioni, director de la sección de la Cámara de Petróleo en el estado petrolero de Zulia. Dado que las empresas petroleras internacionales tienen centros regionales en Colombia, “es natural que se creen alianzas para trabajar aquí”, añadió.
Un magnate colombiano que se está posicionando para el renacimiento energético de Venezuela es Jaime Gilinski. Él y su hijo Gabriel Gilinski elevaron su participación en la perforadora independiente GeoPark Ltd. a más del 25%, tras una inversión inicial de US$107 millones en marzo.
Con cautela
No todos comparten el mismo optimismo respecto a Venezuela.
Luis Pacheco, un antiguo alto ejecutivo de la estatal Petróleos de Venezuela SA, prevé que, salvo que se produzca un cambio político, la producción del país solo aumentará en unos 300.000 barriles diarios durante los próximos años.
“Eso no te da suficiente volumen para decir que hay muchísimas oportunidades para las empresas colombianas o para ninguna, excepto para las que que ya están”, afirma Pacheco, investigador no residente del Instituto Baker de Estudios Energéticos de la Universidad Rice.
Los veteranos del sector sostienen que es poco probable que Venezuela vuelva alguna vez a su máximo de la década de 1990, cuando producía más de 3 millones de barriles diarios, el triple del nivel actual. Hoy, el país cuenta con solo dos plataformas de perforación en funcionamiento, frente a las aproximadamente 20 que operan en Colombia.
A pesar de los desafíos, Andrés Ricardo Álvarez, responsable de marketing estratégico de la empresa de servicios petroleros Magnex, aseguró que regresó a Colombia tras el evento de abril con grandes expectativas.
“Esto no lo vemos como ir a explotar y salir, sino como ir a reconstruir y a quedarnos allá. Y volvernos también venezolanos, como los venezolanos se volvieron colombianos”, dijo Álvarez.