Bloomberg Línea — La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia marcó un récord de participación: según cifras de la Registraduría Nacional del Estado Civil, en las 122.012 mesas informadas participaron 23.978.053 colombianos, lo que representa el 57,88% de los 41.421.973 habilitados para votar.
“Este panorama evidencia una ruptura estructural con el histórico abstencionismo electoral que caracterizaba al país", señala un análisis de ANIF.
Lo que demuestra, añade el centro de pensamiento económico, que la descentralización del debate ha logrado incorporar de manera efectiva a poblaciones que antes se mantenían al margen de las decisiones públicas.
Históricamente, la tasa de participación en las primeras vueltas presidenciales se había mantenido en cifras entre el 50% al 54%. Con lo que, explica ANIF, alcanzar una tasa del 57,88% implica no solo un crecimiento en el volumen absoluto de votantes, sino una mayor eficiencia en la movilización de ciudadanos que previamente optaban por el ausentismo.
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A lo que agrega que desde una perspectiva de estabilidad macroeconómica, una ciudadanía más involucrada no solo dinamiza la representatividad democrática, sino que eleva la exigencia social sobre las futuras políticas públicas y la gobernabilidad institucional.
De acuerdo con los datos de la Registraduría, en departamentos como el Cauca, la participación pasó del 37,72% en 2022 al 81,60% en 2026, y El Tambo ascendió del 32,53% al 73,34%.
Una dinámica similar de movilización masiva se observó en Guamal (Meta), donde la concurrencia a las urnas prácticamente se triplicó, pasando del 23,96% al 75,05% en el mismo periodo.
Ahora bien, en las votaciones fuera de Colombia, de los 1.414.661 votantes habilitados para votar desde el extranjero, la Registraduría informó un total de 585.580 votos válidos, de los cuales la mayoría de los votos, el 99,23% (581.066), estuvieron dirigidos hacia alguno de los candidatos presidenciales.
El porcentaje restante se registró en 4.514 votos en blanco (0,77%), 245 tarjetas no marcadas y 1.010 votos nulos.
En la primera vuelta de 2022 cerca del 30% de los colombianos inscritos en el exterior ejercieron su derecho al voto (un poco más de 300.000 de los 972.764 habilitados), para 2026 esta tasa superó el 41%.
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Un comportamiento que consolida, dice ANIF, un crecimiento significativo de la participación desde el extranjero y ratifica su aporte directo al incremento de la participación general en el balance nacional.
Para el centro de pensamiento económico, los resultados de la primera vuelta de 2026 demuestran que el incremento en la participación general, sumado a los registros históricos y atípicos en varias regiones, consolida una tendencia de movilización masiva.
Un comportamiento que refleja la relevancia de la jornada electoral en la definición de la política pública, dado que, en el contexto de unos comicios presidenciales, el resultado final actúa como el determinante directo de la trayectoria económica y social que adoptará Colombia en el corto y mediano plazo.
La reacción de los mercados
Un análisis de Fitch Ratings refiere que el resultado de De la Espriella en la primera vuelta, mejor de lo esperado, provocó una reacción positiva en los mercados financieros, lo que refleja las expectativas de que podría estar mejor posicionado para abordar los retos macroeconómicos de Colombia, que se han intensificado bajo la administración del presidente saliente, Gustavo Petro.
Con lo que el próximo presidente se enfrentará al reto de abordar el amplio desequilibrio fiscal de Colombia.
El déficit del gobierno central fue del 6,4% del PIB en 2025, o del 7,8% neto de una reducción temporal de los costes de intereses derivada de las operaciones de gestión de la deuda.
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“Estimamos que la estabilización de la deuda requiere un ajuste del 4 % del PIB. El aumento de los precios mundiales del petróleo impulsará los ingresos a través de impuestos y dividendos en 2027, pero es posible que este apoyo no dure”, dice la calificadora.
De la Espriella se ha comprometido a llevar a cabo una consolidación fiscal mediante una reducción del 40% del tamaño del Estado, mientras que Cepeda ha afirmado que limitaría los salarios y las prestaciones del sector público.
Sin embargo, las rigideces presupuestarias y las presiones sobre el gasto relacionadas con las pensiones, la sanidad y las transferencias a las administraciones subnacionales dificultarán dichos ajustes, explica Fitch.
Y agrega que ambos candidatos también han propuesto un aumento del gasto (por ejemplo, en defensa y bienestar social). El gasto de capital podría ser una variable de ajuste, pero solo en medida limitada, con unos desembolsos en 2025 del 2,7 % del PIB.
“La carga de intereses será otra fuente de presión en un contexto de curva de rendimiento local más alta”, explica Fitch, citando que los recientes canjes han sustituido los bonos de cupón más bajo (es decir, por debajo del valor nominal) por otros de cupón más alto, lo que ofrece una ganancia financiera inicial pero aumenta los costes de intereses futuros.