Bloomberg Línea — Chile se mantuvo como la economía más competitiva de América Latina en 2026, según el ranking anual del Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD), en una edición marcada por un mensaje central: en un mundo cada vez más fragmentado, la competitividad depende menos de los costos o la escala y más de la fortaleza institucional, la previsibilidad de las reglas y la capacidad de los gobiernos para ejecutar políticas públicas.
En la clasificación global, que evalúa a 70 economías, Chile ocupó el puesto 43 y volvió a liderar la región. Le siguieron Argentina (58), Colombia (59), México (62), Brasil (65) y Perú (66), mientras que Venezuela (70) cerró la clasificación.
El liderazgo chileno también se refleja al comparar únicamente a las economías con un PIB per cápita inferior a US$20.000. En ese grupo, Chile conserva el liderazgo regional al ubicarse en la séptima posición mundial. Detrás aparecen Argentina (15), Colombia (16), Perú (17), México (18), Brasil (20) y Venezuela (25).
¿Qué preocupa a los empresarios de la región?
La encuesta realizada entre ejecutivos muestra que los factores que más afectan la confianza empresarial varían entre los países de la región, aunque predominan las preocupaciones relacionadas con el financiamiento, la estabilidad macroeconómica y la incertidumbre global.
Brasil, Argentina y Venezuela aparecen entre los diez países donde una mayor proporción de empresarios identifica al alto costo del financiamiento o el acceso restringido al crédito como uno de los principales factores que deterioran la confianza empresarial. Brasil encabeza esa clasificación con el 90,9% de las respuestas, seguido por Argentina (82,0%) y Venezuela (81,6%).
Argentina también figura entre las economías donde más preocupa la debilidad de la demanda interna, con el 65,6% de los ejecutivos mencionando ese factor, mientras que Venezuela aparece entre los países con mayor preocupación por la inflación persistente y por la volatilidad cambiaria, esta última encabezando prácticamente la clasificación mundial con el 98% de las respuestas.
Brasil también integra el grupo de países donde los empresarios muestran mayor inquietud por la escasez de mano de obra o el aumento de los costos laborales, ubicándose entre los diez primeros del mundo en ese indicador.
Por su parte, Chile aparece entre los diez países donde una mayor proporción de ejecutivos identifica la incertidumbre sobre las condiciones económicas globales como una de las principales amenazas para la confianza empresarial: 95,1% de los encuestados la menciona.
Los desafíos de cada país
Estos fueron los desafíos que afronta cada país, según destaca el estudio:
- Argentina: consolidar la estabilidad macroeconómica, fortalecer las instituciones, profundizar las reformas para mejorar la competitividad y generar condiciones que impulsen la inversión privada y el crecimiento sostenido.
- Brasil: avanzar en una reforma del Estado que incremente la eficiencia del sector público, mejorar el entorno regulatorio, ampliar la inversión en infraestructura y acelerar la transformación digital para elevar la productividad.
- Chile: simplificar los marcos regulatorios para facilitar las inversiones, expandir la adopción de inteligencia artificial, aumentar la participación laboral femenina mediante una mayor oferta de cuidados e incrementar la inversión en investigación y desarrollo para fortalecer la innovación.
- Colombia: consolidar las finanzas públicas, reducir el déficit fiscal, avanzar en la generación de empleo de calidad, controlar la inflación y fortalecer la cooperación entre los sectores público y privado para impulsar la inversión y la productividad.
- México: fortalecer el Estado de derecho y la seguridad jurídica para mejorar la confianza de los inversores, desarrollar infraestructura en energía, logística y digitalización, elevar la productividad y adecuar la formación del capital humano a las necesidades de la industria.
- Perú: recuperar la estabilidad institucional, fortalecer el Estado de derecho y el sistema judicial, mejorar la seguridad ciudadana y acelerar la ejecución de proyectos de infraestructura para reducir las brechas de desarrollo entre regiones.
- Venezuela: recuperar la estabilidad macroeconómica, reconstruir las instituciones, restablecer la confianza de los inversores y crear condiciones que permitan reactivar la actividad económica.
VER MÁS: Las remesas a América Latina se moderan tras alcanzar un récord histórico en 2025
El ranking mundial
Así quedó ordenado, a nivel mundial, el ranking de competitividad:
- Singapur
- Hong Kong
- Suiza
- Taiwán
- Emiratos Árabes Unidos
- Dinamarca
- Irlanda
- Países Bajos
- Suecia
- Estados Unidos
- Qatar
- China
- Arabia Saudita
- Luxemburgo
- Malasia
- Canadá
- Australia
- Noruega
- Finlandia
- Baréin
- Corea del Sur
- Islandia
- Alemania
- Reino Unido
- Omán
- Tailandia
- Vietnam
- Estonia
- Austria
- Japón
- Kuwait
- Bélgica
- República Checa
- Lituania
- Letonia
- Francia
- Nueva Zelanda
- Kazajistán
- España
- Portugal
- Polonia
- Chipre
- Chile
- India
- Italia
- Jordania
- Filipinas
- Indonesia
- Eslovenia
- Grecia
- Hungría
- Puerto Rico
- Croacia
- Sudáfrica
- Kenia
- Bulgaria
- Turquía
- Argentina
- Colombia
- Perú
- Rumania
- México
- República Eslovaca
- Ghana
- Brasil
- Botsuana
- Mongolia
- Nigeria
- Namibia
- Venezuela
Cómo se elabora el ranking de competitividad del IMD
El World Competitiveness Ranking del IMD evalúa la capacidad de las economías para crear y mantener un entorno que favorezca la competitividad de las empresas. Parte de la premisa de que la generación de riqueza ocurre principalmente en el ámbito empresarial y analiza las condiciones que ofrecen los países para impulsar la inversión, la productividad y el desarrollo económico.
La metodología se estructura en cuatro grandes pilares: desempeño económico, eficiencia del Gobierno, eficiencia empresarial e infraestructura. Cada uno se divide en cinco subfactores, hasta completar 20 áreas de análisis. En total, el ranking utiliza 341 criterios, aunque la cantidad de indicadores varía entre subfactores. No obstante, cada uno de ellos tiene la misma ponderación en el resultado final: 5% del puntaje total.
Para elaborar la clasificación, el IMD combina datos estadísticos con encuestas de percepción realizadas a ejecutivos. Los indicadores cuantitativos, como el producto interno bruto (PIB), representan aproximadamente dos tercios de la calificación, mientras que las respuestas de los empresarios aportan el tercio restante. Además, algunos indicadores se incluyen únicamente como información de contexto y no forman parte del cálculo del ranking general.