Bloomberg Línea — Los niños y adolescentes de Santo Domingo de los Tsáchilas, una de las 24 provincias de Ecuador, están siendo reclutados de manera forzada por Grupos Armados Organizados (GAO), de acuerdo con la investigación Niños desaparecidos, huidos y extorsionados: las huellas de su reclutamiento en Santo Domingo, adelantada por la Fundación Periodistas Sin Cadenas (FPSC), en alianza con Indómita, Tierra de Nadie, Plan V y La Barra Espaciadora.
GAO como los R7, una estructura creada por los otrora aliados de alias Rasquiña, excabecilla del grupo narcotraficante Los Choneros asesinado en diciembre de 2020, están aprovechando el control territorial en lugares donde la ausencia del Estado es una constante —con calles sin asfaltar y agua potable racionada— para reclutar menores de edad.
Esta banda se dedica al microtráfico, sicariato y extorsión, delitos a los que busca vincular a quienes recluta.
La investigación expone la problemática citando los casos de tres jóvenes, a quienes cambió sus nombres por motivos de seguridad, que han sido blanco de los R7: uno de ellos se salvó de ser reclutado, otro permanece desaparecido hace dos años y el restante tuvo que huir ante la posibilidad de renunciar a este grupo.
Ver más: Noboa elimina aranceles a Colombia este 1 de junio, luego de respaldar a De la Espriella
Marcela, la madre de Sebastián, uno de los menores pretendidos por las bandas criminales, explica cómo una red silenciosa de rescate, de la que hicieron parte maestros y miembros de la familia, trabajó para evitar que fuera reclutado.
Los profesores de la escuela de Sebastián, por ejemplo, le dijeron a Marcela que pidiera a su hijo evitar andar con Ramiro, un joven como él, a quien la banda que controla el barrio le había encargado reclutarlo.
“Los maestros me dijeron que estaban cogiendo presos a algunos de ellos que habían sido reclutados, entonces se estaban quedando sin gente”, dice Marcela. “Querían reclutar más muchachos”.
Marcela también cuenta que, tiempo después, desde otro barrio corrió el rumor de que Sebastián y otros adolescentes estaban bajo la mira de otra banda. Para evitarlo, incluso tuvo que hablar con terceras personas para que intercedieran por él.
Una vez que ingresas, no pueden desertar
Israel, otro protagonista de la investigación adelantada por FPSC, fue reclutado cuando tenía 15 años, aunque desde hace dos años su familia no sabe nada de él, relata su hermano, Fabián.
“Mi hermano era un muchacho tranquilo. Estudiaba, le gustaba ir a clases. Era un buen estudiante. Él siempre se llevaba bien con sus compañeros. De ahí con el pasar del tiempo fue conociendo más la calle, malas amistades y se vinculó con estos GDO”, dice Fabián.
Israel desertó del sistema escolar y, bajo promesas de dinero, de “buena vida”, ingresó a los R7, grupo del que luego intentó huir sin poder lograrlo. Si lo hacía, los mandos medios de la organización lo detenían, amenazando de muerte a su familia.
“Siempre tienen que esperar que alguien los mande”, dice Fabián sobre lo que vivió su hermano. “Si deciden actuar por voluntad propia, son sancionados, les pegan, los maltratan”.
Camilo, otro menor reclutado por los R7, también intentó abandonar a esta GDO y la única manera en que logró hacerlo fue huyendo de Santo Domingo, donde no puede regresar, conforme con su hermana, Luisa.
“Mi hermano no quería seguir haciendo las cosas que le pedían hacer. Ni siquiera le pagaban, pero él tenía que hacerlas. Quiso hacer las cosas bien y salir de ese grupo”, manifiesta Luisa.
Camilo trabajó desde los 8 años para ayudar a su mamá, una madre cabeza de hogar. Estudió hasta el sexto grado de educación básica y en su adolescencia fue reclutado a través de otros jóvenes que ya habían sido captados por la banda.
Comenzó intentando robar un carro y terminó perpetrando delitos como secuestro y extorsión, extorsionado y amenazado por la banda de la que hacía parte.
“Cuando la banda tenía problemas o enfrentamientos y no tenían armas, él tenía que muchas veces ir a buscar o pedir a otras personas o endeudarse para poder él mismo cuidarse, porque la organización solamente lo extorsionaba y no le daba nada”, agrega Luisa.
Adolescentes, víctimas de la violencia criminal
Pese a que el Ministerio del Interior de Ecuador no tiene registros de víctimas de trata de personas con fines de reclutamiento forzoso para conflictos armados en la provincia de Santo Domingo, los relatos documentados por FPSC dan cuenta de esta problemática.
También lo hacen los datos de la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen), recopilados por la FPSC.
La Policía detuvo a 471 adolescentes entre los 12 y 17 años en Santo Domingo, entre enero del 2021 y abril del 2026, por delitos como el tráfico de drogas, robo a personas y porte de armas.
Muestra de cómo los menores continúan padeciendo el recrudecimiento de la violencia en Ecuador, asociado, hasta cierto punto, con la importancia que el país ha estado ocupando en el negocio internacional del narcotráfico, son las cifras del Observatorio Niñez, Adolescencia y Juventud.
El observatorio, citado por FPSC, expone que un niño, niña o adolescente es asesinado cada 15 horas. Solo en 2025, 466 adolescentes de los 15 a los 17 años fueron víctimas de homicidio en Ecuador.
Ver más: De El Salvador a Ecuador, el giro en el listado de los países más inseguros de Latinoamérica