Bloomberg — El tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá no debería someterse a una renegociación importante, sino mejorarse y reforzarse, según las consultas con sectores económicos clave supervisadas por el Gobierno mexicano.
Las consultas concluyeron que el acuerdo de tres naciones conocido como T-MEC ha promovido con éxito la integración económica en toda América del Norte, al tiempo que ha mejorado la competitividad global de la región.
“El tratado se percibe como un activo que debe preservarse, aunque su funcionamiento podría mejorarse”, según un informe de la Secretaría de Economía de México que citó a la mayoría de los intereses empresariales encuestados.
La revisión de alto riesgo del pacto comercial podría impulsar o socavar un comercio transfronterizo norteamericano de billones de dólares que ha crecido de forma espectacular en las últimas tres décadas.
“El reto es implementarlo mejor, modernizarlo y hacerlo más incluyente”, dijo el subsecretario de Industria y Comercio, Vidal Llerenas, durante un evento para presentar los resultados del proceso de consulta.
La presidenta Claudia Sheinbaum apuesta por una revisión exitosa para apuntalar una economía mexicana aletargada y golpeada por la incertidumbre comercial de EE.UU., así como por las preocupaciones empresariales sobre las amplias reformas que ella ha defendido, incluida una revisión judicial que, según los críticos, ha socavado la independencia de los tribunales del país.
El T-MEC, que suplantó al anterior pacto comercial TLCAN, se firmó durante el primer mandato del presidente Donald Trump. Su tan esperada revisión está prevista que comience el 16 de marzo, pero Trump ha ofrecido un apoyo desigual, sugiriendo en ocasiones que preferiría nuevos acuerdos bilaterales en su lugar.
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El ministerio de Economía llevó a cabo consultas con 30 mesas redondas sectoriales, que abarcaron los sectores metalúrgico, agrícola, de la construcción, automovilístico y turístico. Envió más de 500 encuestas a empresas, cámaras y grupos industriales.
A pesar de las frecuentes críticas de Trump al acuerdo, los lugartenientes comerciales de Sheinbaum pregonaron sus beneficios durante el evento del lunes.
Llerenas, también ex legislador oficialista, insistió en que el impulso simultáneo de México para diversificar sus mercados de exportación más allá de Norteamérica no es señal de un compromiso más débil con el futuro del acuerdo.
“La diversificación no compite con el USMCA, es un complemento”, dijo. “México puede consolidar a América del Norte como su base productiva y al mismo tiempo ampliar sus horizontes”.
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Percepciones y propuestas
El proceso de consulta mostró que el empresariado mexicano respalda la trayectoria del T-MEC para garantizar la seguridad jurídica de los proyectos, así como para promover la integración y atraer inversión extranjera. Las prioridades señaladas por las consultas incluyen la defensa de las políticas de reglas de origen existentes que permiten el acceso al mercado libre de aranceles, así como el mantenimiento de los mecanismos de solución de controversias establecidos.
Entre las preocupaciones de los sectores consultados figura la persistencia de aranceles unilaterales que avivan la incertidumbre, especialmente los que citan la Sección 232 de la legislación estadounidense, que el empresariado mexicano ve en contradicción con “los objetivos y el espíritu” del T-MEC. También preocupan los altos costos que implica el cumplimiento de algunas normas técnicas y administrativas.
“México debe mantener una postura firme en defensa del libre comercio regional, las actuales reglas de origen y el Capítulo 10 sobre solución de controversias”, señala el informe.
Aún así, los intereses empresariales mexicanos no están del todo de acuerdo. Algunos sectores como el electrónico, el automovilístico y el metalúrgico mantienen opiniones divergentes sobre si las reglas de origen establecidas y el contenido regional deben endurecerse o flexibilizarse.
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Hablando junto a Llerenas, el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, indicó que los principales temas a tratar con los negociadores estadounidenses y canadienses se centrarán probablemente en las reglas de origen y las cadenas de suministro.
En el caso del sector automotriz mexicano, integrado regionalmente, las reglas actuales se consideran adecuadas, según el informe. Pero las empresas centradas en la electrónica y el sector aeroespacial tendieron a pedir más flexibilidad debido a la dependencia tecnológica y a las preocupaciones sobre el suministro regional.
Las consultas también mostraron que el sector aeroespacial se quejaba de que las políticas estadounidenses de contenido nacional provocan retrasos en las autorizaciones de importación y exportación.
Mientras tanto, los representantes encuestados de los sectores del acero, el aluminio, los plásticos y los productos petroquímicos, entre otros, se mostraron a favor de unas normas más estrictas debido a lo que describieron como amenazas que incluyen la competencia desleal, la triangulación y las subvenciones, además de las preocupaciones sobre la trazabilidad.
México ya ha tomado medidas enérgicas contra las importaciones de acero procedentes de algunas economías asiáticas. A principios de este mes, las autoridades mexicanas suspendieron los permisos de importación a 350 empresas siderúrgicas tras denunciar actividades irregulares. Otras 400 empresas están siendo revisadas para determinar si son necesarios procedimientos administrativos, según el ministerio de economía.
México también impuso aranceles de hasta el 50% a más de 1.400 categorías de bienes importados de naciones asiáticas que no tienen un acuerdo comercial con México, incluida China. Los nuevos gravámenes a la importación afectan a productos que van desde la ropa hasta las piezas de automóvil.
En el informe de las consultas, la industria mexicana pidió la eliminación de los aranceles estadounidenses. Pero aunque pretendía poner de relieve las “percepciones, preocupaciones y propuestas” de la comunidad empresarial, no fijó una posición oficial mexicana antes de la revisión.
--Con la colaboración de Amy Stillman.
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