México — El nivel de regalías que exige el Gobierno de México a las petroleras privadas limita el interés por explotar activos que requieren fracking, dijo un alto representante de la industria en el país.
Merlin Cochran, director de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos, explicó a medios que las compañías sí tienen interés de explotar recursos no convencionales en el país mediante esta técnica polémica para extraer gas y petróleo, pero las regalías que pide el Estado mexicano superan el promedio del continente.
“Tenemos que buscar cómo estar en el promedio de los distintos países para poder atraer estas inversiones”, declaró tras su participación en un evento de infraestructura en Ciudad de México.
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Amexhi, como se conoce a la Asociación, realizó un comparativo desde Canadá hasta Argentina con las regalías que pagan las empresas a las naciones anfitrionas.
El resultado fue un promedio de 60 a 65% de government take, como se conoce al ingreso que reciben los países por la producción petrolera.
Los contratos mixtos de México, el esquema que ofrece el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para explotar hidrocarburos, piden una regalía de 85 a 90%, mencionó el directivo.
“El reto principal para los recursos no convencionales es un tema fiscal”.
Las autoridades intentan abrir la puerta al fracking porque México es un importador neto de gas natural.
De los 9.000 millones de pies cúbicos diarios de gas que el país consume, 75% se importa por ducto desde Estados Unidos en activos que utilizan fracking. Este combustible es estratégico para el país porque lo utiliza en más del 60% de la generación de energía eléctrica.
Para cubrir el consumo nacional de gas, Cochran calculó una inversión de US$108.000 millones para 24 proyectos en el norte de México, equivalente a 1,4 veces la cifra que se alcanzó con la reforma energética de 2013, pero tardaría 10 años.
Cochran también dijo que el costo de la perforación de pozos en México será 250% más cara, pero es “completamente normal” por la curva de aprendizaje.
Sheinbaum convocó a un grupo de expertos para analizar el tema, el cual concluyó que es viable usar fracking en el norte del país con la restricción de solo emplear agua salada, una condición que representaría costos adicionales para las compañías.
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La industria petrolera enfrenta un umbral de rentabilidad complejo para la extracción de hidrocarburos con fracking, el cual oscila de US$61 a US$70 por barril para nuevos pozos, según datos de la Reserva Federal de Dallas.
Los activos de crudo y gas no convencionales requieren la continua perforación de pozos por la acelerada declinación de los campos terrestres.
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La técnica de fracking consiste en la extracción de hidrocarburos mediante la inyección de agua, arena y químicos a alta presión para fracturar las rocas del subsuelo para que puedan fluir hacia la superficie.
Diversos grupos sociales se oponen al fracking por los riesgos de contaminación del subsuelo durante las perforaciones de pozos y el intensivo uso de agua potable.
Cochran agregó que el comité científico organizado por el Gobierno dijo que el avance de la tecnología para fracking permite darle certeza a la población mexicana contra los riesgos de contaminación u posibles desastres.