Negociaciones sobre la democracia en Venezuela, con respaldo de EE.UU., comenzarán pese a divisiones

Las conversaciones tienen como objetivo trazar el camino hacia futuras elecciones, aunque darán inicio sin el respaldo pleno de la oposición ni de la coalición gobernante.

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Bloomberg — Las negociaciones políticas en Venezuela, respaldadas por Estados Unidos y cuyo objetivo final es trazar el camino hacia futuras elecciones, comenzarán a finales de esta semana, aunque sin contar con el respaldo pleno ni de la oposición ni de la coalición gobernante.

La falta de consenso inicial pone de relieve los enormes retos a los que se enfrenta esta nación sudamericana rica en petróleo, que recientemente se ha visto afectada por dos terremotos mortales.

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El domingo, la líder de la oposición, María Corina Machado, anunció que no había participado en la organización de las conversaciones. Por su parte, los sectores más radicales de la coalición gobernante las denunciaron abiertamente.

La administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, considera que las negociaciones, que comenzarán el sábado en Caracas, constituyen el principal vehículo para negociar la transición política de Venezuela tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses en enero.

En su comunicado, María Corina Machado afirmó que no “se interpondrá en el camino de ninguna iniciativa que genere avances reales”, aunque no llegó a respaldar el plan.

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Machado permanece fuera de Venezuela desde que se marchó a finales del año pasado para recoger el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Ha prometido en repetidas ocasiones regresar a su país, especialmente tras los terremotos del mes pasado, y recientemente ha afirmado que se le ha impedido hacerlo.

Aunque sigue siendo la líder de la oposición más influyente de Venezuela, a petición de Washington, en las negociaciones participarán, en su lugar, miembros de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, que fueron elegidos en 2015.

La declaración de Machado también fue firmada por el líder opositor Edmundo González, quien se presentó a las elecciones presidenciales de 2024 en su lugar.

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La declaración indicaba que juzgarán las conversaciones en función de si pueden arrojar resultados “concretos y verificables”, entre los que se incluyen el restablecimiento de las instituciones democráticas, la liberación de los presos políticos y un calendario para nuevas elecciones presidenciales.

La semana pasada, el secretario de Estado Marco Rubio calificó las inminentes negociaciones como “un avance realmente positivo”, insistiendo en que Estados Unidos estaba facilitando el proceso en lugar de dictarlo. También afirmó que creía que Machado podría “desempeñar un papel”, mientras que la presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera, describió ese papel como “muy importante”.

Las conversaciones también han puesto de manifiesto divisiones dentro del movimiento fundado por el predecesor socialista de Maduro, Hugo Chávez. Figuras de la línea dura del movimiento, entre ellas Iris Varela, se manifestaron el viernes en la Plaza Bolívar de la capital venezolana, quemando banderas de EE.UU. e Israel para protestar contra la presencia de esos países tras el terremoto. En ese momento, Varela tachó las negociaciones de “falsedad” que no respalda.

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En declaraciones televisadas el lunes, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, acogió con satisfacción las conversaciones, argumentando que habían dividido aún más a la oposición, al tiempo que reafirmaba el apoyo del gobierno al proceso.

Cabello afirmó que el gobierno abogaría por la paz, el levantamiento de las sanciones y el respeto a la Constitución de Venezuela. Añadió que “el diálogo no significa capitulación”. Aunque no hizo referencia a las críticas expresadas por los detractores de línea dura, se pudo ver a Varela sentada junto a otros líderes del partido gobernante durante la reunión.

Una vez que den comienzo las conversaciones, se espera que los negociadores aborden el nombramiento de nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral, la revisión del censo electoral y el calendario de las elecciones, entre otros temas.

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La semana pasada, Trump afirmó que Venezuela aún no estaba preparada para celebrar elecciones, aunque también mencionó los avances logrados con las autoridades provisionales del país.

Algunos analistas sostienen que esas divisiones podrían, en última instancia, tener menos importancia que la influencia de Washington sobre el proceso.

“Las negociaciones son, en gran medida, un proceso escenificado”, afirmó Andrés Antillano, profesor de la Universidad Central de Venezuela, durante un seminario web del International Crisis Group celebrado la semana pasada. “Las decisiones reales no están en manos de los actores locales, que carecen de la influencia necesaria para imponer resultados. Ese poder recae en Estados Unidos”.

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