El mayor gestor de activos del mundo sostiene que la captura de Nicolás Maduro no altera su estrategia de inversión y reafirma su postura favorable al riesgo.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró que las víctimas llegaron a “poner en jaque” a los militares estadounidenses que extrajeron de Venezuela al líder chavista.
La fuerte recuperación de los bonos de Venezuela estrecha aún más el mercado de instrumentos soberanos distressed, mientras inversores buscan alternativas en África, Ucrania y países que evitan el default.
La Casa Blanca, que busca atraer inversores, también debe sortear una serie de obstáculos que van desde las disputas internas del régimen hasta el control de décadas de corrupción.
El Gobierno de Trump instó a los ciudadanos estadounidenses a abandonar el territorio venezolano de inmediato mediante vuelos internacionales que se reanudaron recientemente.
La ofensiva energética de Trump abre oportunidades más allá del crudo: desde bonos y refinerías hasta defensa y minería. Pero el camino hacia una rentabilidad sostenible sigue lleno de incertidumbre.
La Casa Blanca busca evitar que actores externos reclamen los ingresos del petróleo venezolano almacenado en EE.UU., en un intento por controlar su uso tras la captura de Nicolás Maduro.
Expertos consideran que la deuda venezolana aún no es una opción interesante para la cartera debido a los elevados riesgos y el impacto en activos como contratos petroleros y mercados cambiarios es incierto.
El gobierno ahora dirigido por la presidenta interina Delcy Rodríguez argumentó que Venezuela es víctima de una “agresión criminal ilegítima e ilegal” que asesinó a más de 100 civiles y soldados.
En entrevista con Bloomberg Línea, Rafael Ramírez, exministro de Petróleo, cuestiona cómo Venezuela cobrará los recursos que venda al gobierno de Trump y la falta de seguridad para las inversiones.
El sector privado destaca que se haya encontrado un camino diplomático, pero hay expertos que creen que es apenas un “paño de agua” y que la tensión no se ha superado.
El metal arranca 2026 con flujos alcistas sostenidos por la incertidumbre global, tras cerrar su mejor año desde 1979, aunque los próximos días enfrentará presiones técnicas.