Venezuela crecería 12,8% en 2027, pero su economía aún estaría lejos de recuperar los niveles de 2012

Las proyecciones de Summa Consulting apuntan a una aceleración de la actividad económica, impulsada por el petróleo, la reconstrucción y el consumo.

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Bloomberg Línea — La economía venezolana podría registrar un crecimiento de 12,8% en 2027, casi el doble del 6,8% estimado para 2026. Sin embargo, la aceleración de la actividad económica no significaría que el país haya recuperado los niveles de producción que tenía antes de la contracción que comenzó hace más de una década.

Las proyecciones presentadas por Summa Consulting, en un análisis elaborado por el economista Jesús Palacios Chacín, muestran que el producto interno bruto (PIB) real venezolano equivaldría en 2027 a aproximadamente 44% del tamaño que tenía en 2012.

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La distancia también se aprecia en la comparación con años más recientes. Aunque la economía habría comenzado a recuperarse, el nivel de actividad proyectado para 2027 todavía estaría por debajo del registrado en 2018.

El crecimiento, por tanto, parte de una base considerablemente reducida. La consultora estima que el PIB nominal pasaría de US$110.000 millones en 2025 a US$131.600 millones en 2026, mientras que para 2030 plantea la posibilidad de alcanzar los US$200.000 millones.

Pero el desempeño de los próximos años estará condicionado por factores que van más allá de la expansión de la actividad petrolera.

El terremoto modificó las perspectivas económicas

Uno de los elementos que alteró las proyecciones de Summa Consulting fue el impacto del terremoto sobre la economía venezolana.

La firma redujo su estimación de crecimiento para 2026 desde 8,5% hasta 6,8%, mientras que la previsión para el consumo privado pasó de 9,6% a 6,6%.

En sentido contrario, la inflación estimada aumentó de 235% a 361%, una revisión de 126 puntos porcentuales que la consultora atribuye a las presiones derivadas de la escasez, las dificultades logísticas y la emisión monetaria.

El informe calcula daños y pérdidas por entre US$10.500 millones y US$12.500 millones, mientras que las necesidades de reconstrucción se ubicarían entre US$12.000 millones y US$15.000 millones.

Este escenario introduce una nueva presión sobre las cuentas públicas y modifica las perspectivas de sectores que podrían beneficiarse de la reconstrucción, particularmente construcción, materiales, ingeniería y servicios profesionales.

La construcción, de hecho, tendría uno de los mayores crecimientos proyectados: 15% en 2026 y 35% en 2027, después de haber perdido 81,4% de su tamaño entre 2014 y 2025.

Sin embargo, su recuperación dependerá de dos condiciones que todavía representan obstáculos: la disponibilidad de electricidad y el financiamiento de largo plazo.

Petróleo, reconstrucción y crédito: los motores de la recuperación

Summa identifica cuatro motores que determinarán el desempeño de la economía venezolana: la reconexión petrolera, la entrada de divisas, la reconstrucción y el crédito.

El petróleo seguirá ocupando el lugar central. La consultora proyecta que las exportaciones petroleras pasarán de US$18.200 millones en 2025 a US$31.300 millones en 2026 y US$37.500 millones en 2027.

La producción alcanzó 1,206 millones de barriles diarios en septiembre de 2026, un incremento interanual de 9,1%, según los datos recogidos en la presentación.

Para llevar la producción hacia los tres millones de barriles diarios, el sector requeriría inversiones por US$183.000 millones entre 2026 y 2040,de acuerdo con las estimaciones de Rystad Energy citadas por Summa. De ese monto, unos US$30.000 millones serían necesarios durante los primeros dos o tres años.

La firma también identifica oportunidades en gas y minería, aunque advierte que la actividad extractiva mantiene encadenamientos locales débiles y compite por recursos eléctricos escasos.

El segundo motor es la entrada de divisas al sistema. Summa estima que las liquidaciones de dólares a través del Banco Central de Venezuela alcanzaron US$10.900 millones en septiembre,138% más que durante todo 2025. Sus proyecciones apuntan a US$15.900 millones en liquidaciones para 2026 y US$19.100 millones en 2027.

La reconstrucción constituye el tercer frente de actividad, mientras que el crédito aparece como uno de los factores más rezagados.

El crédito seguirá siendo una limitación

La cartera de crédito bancaria representa apenas 3,2% del PIB venezolano, frente a un promedio regional cercano a 50%, según los datos de Summa Consulting.

La consultora estima que el crédito podría superar 10% del PIB durante el segundo semestre de 2027, en un escenario de flexibilización del encaje bancario.

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Mientras tanto, las empresas deberán sostener buena parte de sus operaciones con recursos propios y alianzas comerciales.

El informe también identifica el crecimiento de las plataformas de financiamiento al consumo. Summa contabiliza 17 plataformas de este tipo y estima que Cashea podría representar una cartera equivalente a 2,4% del PIB, frente al 3,2% de la banca tradicional.

La cifra de Cashea es una estimación de la consultora, calculada a partir de 10 millones de usuarios y líneas de financiamiento promedio de US$300.

El desarrollo de estos mecanismos contrasta con las limitaciones del sistema bancario y plantea desafíos regulatorios en un mercado donde la innovación financiera avanza más rápido que las normas.

El consumo crece, pero el poder adquisitivo sigue rezagado

La recuperación económica tampoco se traduce automáticamente en una mejora generalizada de la capacidad de compra.

Summa calcula que el ingreso promedio personal se ubicaba en US$270 mensuales en junio de 2026,frente a una canasta básica estimada en US$550.

La presentación también señala que 76,5% de la población enfrenta pobreza de ingresos, una condición que limita el alcance de la recuperación del consumo.

Para el sector comercial, la firma proyecta un crecimiento de 6% en 2026 y de 13% en 2027. Sin embargo, advierte que las ventas acumuladas aumentan a un ritmo de 3,7%, una diferencia que refleja las dificultades para convertir la expansión económica en demanda efectiva.

El mercado, además, se está configurando alrededor de distintos niveles de poder adquisitivo, lo que favorece a las empresas capaces de ofrecer diferentes formatos, presentaciones y precios.

La consultora identifica oportunidades en alimentos, repuestos, lubricantes, farmacias y productos para mascotas, segmentos en los que la recurrencia de compra puede resultar más relevante que el consumo de bienes de lujo.

Una recuperación condicionada

El escenario de crecimiento para 2027 dependerá de que Venezuela avance en cinco condiciones identificadas por Summa: reformas fiscales y laborales, una hoja de ruta sobre dolarización, reconexión internacional, seguridad jurídica para las inversiones, recuperación de los servicios públicos y fortalecimiento institucional.

La consultora también advierte sobre otros riesgos, entre ellos la apreciación real de la moneda, el aumento de las importaciones, la competencia de productos extranjeros y la debilidad del financiamiento.

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En particular, las importaciones brutas pasarían de US$18.000 millones en 2025 a US$25.400 millones en 2026 y US$27.600 millones en 2027.

La manufactura, por ejemplo, crecería 10% en 2026 y 15% en 2027, pero su producción seguiría muy por debajo de los niveles históricos.

El diagnóstico de Summa apunta a una economía con oportunidades de expansión, pero en la que crecer no necesariamente significa recuperar competitividad, capacidad de compra o profundidad financiera.