Bloomberg Línea — Los atentados del 11 de septiembre de 2001, en los que cuatro aviones comerciales fueron secuestrados y utilizados como armas, desencadenaron una transformación profunda de la seguridad de Estados Unidos, los controles fronterizos y la forma en que el país identifica y evalúa a quienes ingresan a su territorio.
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El cambio también redefinió la experiencia de viajar a Estados Unidos. En los años siguientes, las autoridades reforzaron la protección de las aeronaves, endurecieron los controles de seguridad en los aeropuertos e incorporaron nuevas tecnologías y procedimientos para prevenir amenazas.
Para los latinoamericanos, estos cambios son especialmente visibles al viajar a Estados Unidos, desde los controles de seguridad antes de abordar hasta los sistemas de autorización previa, las nuevas exigencias de identificación y el uso cada vez más extendido de datos biométricos en las fronteras.
A 25 años de los ataques del 11-S, varias de aquellas medidas siguen formando parte de la rutina de millones de viajeros, mientras otras comienzan a relajarse gracias a nuevas tecnologías de seguridad.
El cambio comenzó en los aeropuertos
Antes del 11 de septiembre, los controles de seguridad en los aeropuertos estadounidenses ya existían, pero eran gestionados principalmente por empresas privadas contratadas por las aerolíneas.
El 19 de noviembre de 2001, durante la Administración de George W. Bush, se creó la Transportation Security Administration (TSA), que puso bajo control federal la inspección de pasajeros y equipajes en los aeropuertos estadounidenses.
También se reforzó la seguridad de las cabinas de mando. Las puertas de los pilotos fueron modificadas para resistir intentos de ingreso y permanecen cerradas durante el vuelo, salvo cuando sea necesario abrirlas por razones operativas.
La seguridad también comenzó a extenderse a una etapa anterior al paso por el aeropuerto. La TSA utiliza el programa Secure Flight para comparar los datos de los pasajeros con las listas de vigilancia del Gobierno antes del vuelo.
Para los viajeros internacionales, el proceso depende además del estatus migratorio y del país de origen. Los ciudadanos de países que participan en el Programa de Exención de Visado pueden viajar a EE.UU. sin una visa, pero deben obtener previamente una autorización a través del Sistema Electrónico para la Autorización de Viaje (ESTA), obligatorio desde 2009.
Los viajeros de países que no participan en ese programa deben obtener una visa antes de viajar, de acuerdo con los requisitos establecidos por Estados Unidos. Tanto la autorización ESTA como una visa permiten viajar hasta la frontera estadounidense, pero ninguna garantiza por sí sola la entrada al país. La decisión final corresponde a las autoridades migratorias al momento de llegada.
Equipaje y objetos personales
Las restricciones en el equipaje de mano también se endurecieron después del 11-S. Algunas fueron adoptadas de inmediato y otras llegaron en los años siguientes, como respuesta a nuevos intentos de atentado.
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Antes, las normas estadounidenses permitían determinados modelos con hojas de menos de cuatro pulgadas (10,16 centímetros). Tras los atentados, la FAA eliminó esa excepción y extendió la prohibición a cualquier longitud.
Pero las nuevas restricciones no terminaron ahí. En diciembre de 2001, el británico Richard Reid intentó hacer explotar un avión con explosivos ocultos en sus zapatos. El atentado fue frustrado por los pasajeros y la tripulación, pero el episodio llevó a reforzar los controles del calzado y, desde 2006 hasta julio de 2025, la TSA exigió que la obligación de quitarse los zapatos en los controles de seguridad de los aeropuertos en Estados Unidos.
En agosto de 2026, otro intento de atentado volvió a modificar las reglas. Las autoridades británicas desarticularon un plan para colocar explosivos líquidos en varios vuelos transatlánticos con destino a Estados Unidos y Canadá.
Como consecuencia, EE.UU. prohibió los líquidos, geles y aerosoles en el equipaje de mano y después estableció la regla 3-1-1 de la TSA que exige que los líquidos en el equipaje de mano estén limitados a 3,4 onzas (100 mililitros) o menos, y almacenados en una bolsa de plástico transparente con cierre hermético de un cuarto de galón, una medida que se mantiene en la actualidad.
En diciembre de 2009, un pasajero intentó detonar explosivos ocultos en su ropa interior durante un vuelo entre Ámsterdam y Detroit. El ataque fracasó, pero llevó a Estados Unidos a acelerar la incorporación de escáneres corporales en los controles aeroportuarios, capaces de detectar objetos ocultos bajo la ropa.
Por otra parte, los controles migratorios también han incorporado herramientas tecnológicas para verificar la identidad de los viajeros mediante entrevistas, datos biométricos y reconocimiento facial.
Qué ha cambiado 25 años después
Además de eliminar la obligatoriedad de quitarse los zapatos durante el control de seguridad, la tecnología está permitiendo reconsiderar otras restricciones.
Este mes, por ejemplo, la TSA comenzó a probar en 13 aeropuertos, incluyendo Los Ángeles, Dallas y San Diego, un programa que permite a determinadas personas sin boleto, pero previamente autorizadas, pasar por seguridad y acceder a las puertas de embarque, como ocurría antes del 11-S.
La agencia también estudia permitir que algunos pasajeros inscritos en programas de viajeros confiables lleven agua a través de los controles.