Bloomberg — Es el tipo de situación que los banqueros de inversión ambiciosos suelen tratar de evitar: cuando SpaceX nombró a las aproximadamente dos docenas de firmas encargadas de gestionar su salida a bolsa, Jefferies Financial Group Inc. (JEF) brilló por su ausencia.
Sin embargo, detrás de escena, inversionistas bajistas y algunos directivos de la propia Jefferies consideran que esa exclusión representa una oportunidad única.
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Fondos de cobertura que no comparten el entusiasmo por el imperio de Elon Musk —que abarca desde cohetes hasta redes sociales— están recurriendo a Jefferies para explorar si puede organizar apuestas contra las acciones de SpaceX una vez que comiencen a cotizar, según personas familiarizadas con el asunto. La oferta pública inicial es una de las más esperadas de la historia.
Jefferies, el mayor banco de inversión estadounidense que quedó fuera de la colocación, se encuentra ahora en una posición privilegiada para estructurar ese tipo de operaciones. Aunque los bancos de Wall Street suelen ayudar a sus clientes a tomar posiciones tanto alcistas como bajistas sobre una acción, los departamentos legales suelen mostrarse cautelosos cuando una división promociona una compañía ante los inversionistas mientras otra facilita apuestas en su contra.
A esto se suma la incertidumbre sobre cómo podría reaccionar Musk si alguna de las 23 entidades contratadas para la salida a bolsa ayudara simultáneamente a establecer posiciones bajistas significativas contra la compañía.
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Los bancos compitieron intensamente por participar en la operación, que apunta a una valoración récord de al menos US$1,8 billones. El director ejecutivo de Goldman Sachs Group Inc. (GS), David Solomon, llegó incluso a contactar personalmente a Musk mediante mensajes directos en Twitter.
Finalmente, Goldman Sachs y Morgan Stanley aparecieron como los principales colocadores de una operación que podría generar alrededor de US$500 millones en comisiones para los bancos participantes, pese a aceptar márgenes inusualmente bajos.
Jefferies también era considerada una candidata con posibilidades de obtener un papel relevante. La firma ascendió este año dos posiciones hasta ubicarse en el sexto lugar mundial en gestión de ofertas públicas iniciales y ha reforzado su franquicia tecnológica mediante contrataciones clave, incluidas las exbanqueras de Goldman Sachs Becky Steinthal y Stefani Silverstein.
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Aunque quedó fuera de la OPI de SpaceX —algo que decepcionó a algunos de sus principales generadores de negocios— los responsables de las mesas de negociación ven la posibilidad de captar actividad adicional sin las restricciones que enfrentan los bancos involucrados directamente en la colocación, según fuentes cercanas.
Además de facilitar posiciones cortas, los operadores de Jefferies se preparan para ayudar a los inversionistas que reciban acciones en la asignación inicial y quieran venderlas rápidamente en los días posteriores al debut bursátil de SpaceX, según una de las fuentes.
No obstante, apostar contra empresas de Musk no siempre ha sido sencillo. Los vendedores en corto han tenido dificultades en ocasiones para imponerse frente al respaldo de una base de accionistas extraordinariamente leal.
Aun así, en Wall Street existe la convicción de que construir relaciones con algunos de los clientes de negociación más valiosos de la competencia puede generar beneficios mucho mayores a largo plazo.
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