Así invierten las grandes universidades de EE.UU. para lograr rentabilidades del 10%

Los endowments universitarios combinan mercados públicos y activos privados para sostener retornos cercanos al 10% y financiar de forma estructural el funcionamiento de las instituciones.

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Bloomberg Línea — Las grandes universidades de Estados Unidos han construido un modelo de inversión basado en la diversificación, el largo plazo y una elevada exposición a activos privados, que hoy define una parte central de su estructura financiera.

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El sistema de endowments, que agrupa cerca de US$944.300 millones según datos de NACUBO y Commonfund, no sólo actúa como fuente de financiamiento estructural, sino como una plataforma de gestión de capital con lógica institucional comparable a la de grandes fondos soberanos.

El patrimonio medio se sitúa en US$253,6 millones y más de una cuarta parte de las instituciones cuenta con fondos inferiores a US$100 millones. En el año fiscal 2025, estas carteras registraron un retorno anual de 10,9%, en línea con una media de 10,2% a cinco años y 7,7% a diez años, cifras que reflejan estabilidad en un entorno de mercado marcado por ciclos de volatilidad.

Desde la propia industria se reconoce la complejidad del proceso de inversión, ya que, como lo plantea Charles Skorina, de la firma de inversión Charles Skorina & Co, “los rendimientos pueden ser históricos, pero son pistas útiles sobre las opiniones, el proceso y la disciplina de un inversor”.

El modelo de inversión

El núcleo del modelo de endowment se construye sobre una asignación de activos que prioriza la diversificación global y una exposición elevada a estrategias privadas, lo que permite capturar primas de iliquidez a lo largo del tiempo.

La asignación de activos de los endowments en EE.UU. muestra una estructura dominada por el capital privado y las estrategias alternativas, con un 17% en private equity, 15% en alternativas líquidas y 12% en venture capital, mientras las acciones estadounidenses representan el 14% y las internacionales y emergentes suman participaciones menores. La renta fija se sitúa en 11% y los activos reales en 10%.

“El informe de este año demuestra la importancia de una buena gestión de los fondos patrimoniales para las universidades”, afirmó Kara D. Freeman, presidenta y directora ejecutiva de NACUBO. “Estos fondos impulsan la innovación y constituyen una base sólida para las instituciones”.

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Para Reza Hasan, analista de Bloomberg Intelligence, “la dependencia de larga data de las universidades privadas en los mercados privados refleja el éxito del modelo de endowment.

La lógica de asignación responde a un horizonte temporal extendido, en el que las universidades buscan estabilidad intergeneracional y capacidad de financiamiento continuo, lo que se traduce en una presencia destacada de private equity, venture capital y activos reales dentro de las carteras.

Hasan indica que “esta estructura está diseñada para apoyar necesidades de gasto perpetuas y suavizar la volatilidad durante décadas, haciendo de los mercados privados una característica central en lugar de una asignación táctica”, lo que explica por qué incluso en años de fuerte desempeño bursátil estas posiciones no se reducen de forma significativa.

Los datos de Bloomberg Intelligence confirman esta estrategia al mostrar que instituciones con activos superiores a US$5.000 millones asignan hasta el 62,5% de sus portafolios a inversiones alternativas, frente a niveles de 12,5% en fondos pequeños.

El rol de la renta variable y la consistencia en el largo plazo

El desempeño reciente de los endowments responde a una combinación de factores, entre ellos la fortaleza de la renta variable global y el aporte sostenido de las estrategias privadas.

Durante el año fiscal 2025, las acciones globales y los mercados desarrollados fuera de Estados Unidos registraron retornos cercanos al 17%, lo que impulsó el resultado agregado de las carteras, mientras que ninguna clase de activo presentó rendimientos negativos.

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Hasan destaca que “los rendimientos de los endowments siguen siendo competitivos en múltiples horizontes, incluso cuando cambian los impulsores del desempeño”, lo que sugiere una capacidad de adaptación sin alterar la estructura base de inversión.

En este contexto, la diversificación actúa como mecanismo de estabilidad, ya que distintos motores de retorno se alternan a lo largo del ciclo, evitando dependencia de un solo segmento del mercado.

El análisis de Hasan subraya que “las acciones públicas en Estados Unidos y otros mercados desarrollados y emergentes fueron los principales contribuyentes a las ganancias recientes”, mientras el capital privado mantiene un papel relevante como segunda fuente de generación de valor.

Este equilibrio entre liquidez y activos ilíquidos se refleja también en casos individuales como Harvard University, cuyo endowment alcanzó un retorno de 11,9% en 2025 y un valor de US$56.900 millones, con un aumento anual de US$3.700 millones, lo que confirma la capacidad de escala del modelo.

A nivel agregado, los datos de NACUBO muestran que los fondos más grandes obtienen retornos ligeramente superiores, con un 11,8% en instituciones con más de US$5.000 millones, frente a 10,5% en segmentos intermedios, lo que refuerza la ventaja de acceso a estrategias complejas.

“Debido a las dificultades económicas, algunas instituciones recurrieron en mayor medida a sus fondos patrimoniales, pero este gasto adicional benefició a estudiantes, profesorado, personal administrativo, investigación, operaciones y mucho más”, agregó Freeman.

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El director ejecutivo del Commonfund Institute, George Suttles, dijo que aunque los rendimientos se han mantenido estables, hay años en los que “son negativos, y se producen recortes importantes, como los que vimos durante la Gran Recesión y la crisis financiera de 2007-2008″.

En estos casos, dijo Suttles, las “donaciones a los fondos de dotación son un elemento clave para la solidez y estabilidad a largo plazo de nuestras instituciones de educación superior”. No obstante, advierte que las nuevas donaciones cayeron un 9,2% hasta cerca de US$14.000 millones, con descensos de hasta 26,5% en instituciones con menos de US$50 millones.

Presión fiscal y ajustes: el impacto del impuesto del 8%

El entorno regulatorio introduce nuevas variables en la gestión de los endowments, en particular tras el aumento del impuesto sobre ingresos de inversión hasta el 8% para universidades con altos niveles de activos por estudiante.

El análisis de Bloomberg Intelligence advierte que “el modelo de endowment, construido sobre el potencial de largo plazo de los mercados privados, enfrenta un impuesto especial del 8% sobre los ingresos de inversión en las universidades más ricas”, lo que implica un ajuste en la rentabilidad neta.

Este cambio afecta principalmente a un grupo reducido de instituciones con carteras concentradas en activos privados, donde el impacto fiscal puede ser significativo en términos absolutos.

El mismo informe señala que “el impuesto especial sobre los ingresos de inversión de los endowments se ha convertido en una variable de política materialmente más grande”, lo que introduce una nueva dimensión en la planificación financiera.

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Las estimaciones muestran incrementos relevantes en la carga fiscal, con universidades como Harvard o Yale enfrentando aumentos sustanciales en sus obligaciones, lo que podría influir en decisiones de asignación marginales.

Ante este escenario, los gestores evalúan ajustes en la estructura de portafolio, aunque el análisis sugiere que los cambios serán graduales, ya que “es más probable que el impacto reforme la construcción de portafolios en los márgenes que provoque reasignaciones completas”.

En paralelo, el sistema mantiene su escala y relevancia, con activos cercanos al billón de dólares, lo que sostiene su papel dentro del ecosistema financiero y educativo.

El aumento en el uso de estos fondos también refleja tensiones presupuestarias, ya que las universidades destinaron US$33.400 millones en 2025, con un crecimiento anual de 11%, y elevaron la proporción del presupuesto financiado por endowments hasta 15,2%. El 47,4% del gasto se destinó a ayuda financiera estudiantil, seguido de 17,7% en programas académicos e investigación y 10,8% en posiciones docentes.

En ese contexto, desde NACUBO se advierte sobre el equilibrio necesario entre gasto presente y sostenibilidad futura, ya que “los endowments están ahí cuando los tiempos son difíciles, pero el mayor uso para financiar gastos operativos es una tendencia que debe observarse con cuidado”.

La evolución reciente sugiere que el modelo enfrenta un punto de inflexión en el que la combinación de presión fiscal, necesidades operativas y condiciones de mercado definirá los ajustes de la próxima década, sin alterar su lógica estructural de largo plazo.