Bloomberg Línea — Berkshire Hathaway (BRK/B) entra en una nueva etapa con Greg Abel como CEO y Howard Buffett al frente del directorio, una transición que preserva la estructura construida por Warren Buffett, pero deja al nuevo liderazgo ante una prueba central: cómo asignar el capital.
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La sucesión llega con Warren Buffett más apartado de la gestión, aunque seguirá como director y presidente emérito. Abel ya tomaba buena parte de las decisiones relevantes, mientras Howard Buffett, miembro del directorio durante 33 años, asume ahora la presidencia.
El cambio coincide con una mayor actividad inversora. Berkshire volvió a ser comprador neto de acciones por primera vez desde 2022, retomó las recompras y redujo su efectivo, mientras sus negocios operativos elevaron sus ganancias.
Meyer Shields, managing director de Keefe, Bruyette & Woods, dijo a Bloomberg Línea que no espera cambios. “Warren Buffett todavía está en el directorio. Su hijo es ahora presidente del directorio y creo que ambos están muy comprometidos con el enfoque que Berkshire Hathaway ha construido en su esencia”, aseguró durante una entrevista telefónica.
Shields vincula esa continuidad con la propia elección de Abel. A su juicio, difícilmente habría recibido el cargo sin convencer a Buffett de que considera la estructura actual como la mejor para Berkshire, más allá de simplemente comprometerse a conservarla.
Greg Abel y el desafío de poner el efectivo a trabajar
La continuidad no elimina el principal desafío financiero de Abel. Berkshire cerró junio con US$365.500 millones en efectivo, frente al récord de US$397.400 millones del primer trimestre, pese a acelerar el despliegue de capital.
Greggory Warren, analista senior de Morningstar, escribió en un nota que el tamaño del conglomerado limita sus oportunidades y anticipa una evolución desde un modelo centrado en reinvertir con retornos excedentes hacia otro con mayor devolución de capital a los accionistas.
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Berkshire dio algunas señales en esa dirección. Compró US$24.000 millones en acciones durante el segundo trimestre y destinó US$4.500 millones a recomprar títulos propios, frente a apenas US$234 millones durante los primeros tres meses del año.
El portafolio también comenzó a cambiar. Berkshire amplió sus posiciones en Alphabet y The New York Times y compró acciones de Delta Air Lines, Macy’s y Lennar. En contraste, salió completamente de Constellation Brands y redujo Bank of America, Chubb y Kroger.
Alphabet destaca por otra razón. Berkshire terminó junio con cerca de US$18.150 millones entre las dos clases de acciones, mientras Bloomberg Intelligence atribuye a Warren Buffett el impulso detrás de la inversión original.
Shields considera posible una mayor apertura tecnológica con Abel, aunque no espera que la inteligencia artificial se convierta por sí sola en una prioridad de inversión.
“Greg Abel, como una persona más joven que Warren Buffett y Charlie Munger, probablemente se siente un poco más cómodo con la IA como una clase de inversión por sí misma”, dijo Shields.
Su criterio, sin embargo, seguiría sujeto a los principios históricos de Berkshire. Shields sostuvo que una inversión podría producirse cuando su valor intrínseco pueda estimarse aproximadamente y el precio adecuado no esté por encima de ese valor.
Una cultura que enfrenta una escala diferente
La estructura que hereda Abel conserva fortalezas construidas durante décadas: autonomía administrativa, diversificación, elevada generación de efectivo y un balance que Morningstar considera difícil de igualar.
Warren recordó que Charlie Munger fue determinante en esa construcción. En su informe Warren recuerda que Buffett definió a Munger como “el ‘arquitecto’ del Berkshire actual, y yo actué como el ‘contratista general’ para llevar a cabo la construcción diaria de su visión”.
Ese modelo produjo resultados difíciles de replicar. Entre 1965 y 2025, el valor en libros por acción de Berkshire creció a una tasa anual compuesta de 18,1%, frente al avance anual promedio de 10,5% del índice S&P 500 TR.
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El desafío actual es distinto. Durante los últimos 15 años, el crecimiento del valor en libros por acción quedó unos 330 puntos básicos anuales por debajo del S&P 500, según Warren, mientras la acumulación de efectivo añadió presión sobre los retornos.
Los últimos resultados ofrecen otra pieza para Abel. Las ganancias operativas ajustadas aumentaron 16,3%, hasta US$13.000 millones, con avances en BNSF, Berkshire Hathaway Energy y Precision Castparts que Bloomberg Intelligence considera más sostenibles.
Matthew Palazola y Mariana López-Ona, de Bloomberg Intelligence, ven la transición como la formalización de una realidad existente. Abel ejercía el liderazgo operativo antes de convertirse oficialmente en CEO y Howard Buffett representa continuidad en el directorio.
Warren también observa señales favorables en las mayores inversiones bursátiles, el retorno a las adquisiciones y las recompras. Sin embargo, advierte que esas decisiones todavía han hecho poco para contener el elevado saldo de efectivo.
El activo menos tangible de Berkshire
La transición también pone a prueba algo que no aparece directamente en el balance: una cultura inversora basada en esperar antes que desplegar capital únicamente porque está disponible.
Chris Ballard, managing director de Check Capital Management y accionista de largo plazo de Berkshire, mantiene su confianza en esa continuidad.
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“Berkshire está bien posicionada para hacerlo muy bien en los próximos años y estamos entusiasmados de participar en la evolución continua de este maravilloso negocio”, dijo Ballard en una respuestas por correo electrónico a Bloomberg Línea.
Para el directivo, el retiro completo de Buffett tampoco modifica la relación de Check Capital Management con Berkshire y sus demás accionistas. La firma considera que la compañía quedó en buenas manos y mantiene su perspectiva como accionista de largo plazo.
Para Ballard, una de las principales enseñanzas de Buffett fue desmitificar Wall Street al insistir en que la creación de patrimonio no depende de negociar acciones o perseguir movimientos de corto plazo, sino de tratar una inversión como propiedad parcial de empresas de calidad.
Shields concentra esa herencia en una característica: paciencia. “Tendrás muchas oportunidades de inversión. Tendrás oportunidades literalmente todos los días. No hay prisa. Si encuentras algo atractivo, ve por ello. Si no, espera”.
Esa disciplina adquiere mayor peso por la escala alcanzada por Berkshire. Abel necesita encontrar oportunidades suficientemente grandes para mover los resultados del conglomerado sin abandonar los criterios de valoración que condicionaron durante décadas sus inversiones.
Las acciones Clase B acumulan un avance de 1,49% este año y las Clase A suben 0,17%. El mercado tendrá ahora nuevos elementos para evaluar la transición a medida que Abel decida cuánto efectivo desplegar y qué combinación asignará a inversiones, adquisiciones y recompras.
La otra variable será operativa: cuánto pueden ampliar sus márgenes BNSF y los negocios industriales y energéticos mientras los seguros enfrentan presión sobre precios. Ambas dimensiones mostrarán cómo evoluciona Berkshire sin Buffett en la gestión cotidiana.