Bloomberg Línea — Warren Buffett cumple hoy 96 años con una vida ligada a los mercados y una nueva posición dentro de Berkshire Hathaway. El inversor que convirtió una empresa textil en uno de los mayores conglomerados de Estados Unidos ya no ocupa el cargo de CEO, pero permanece como presidente de la junta directiva y como referencia de una filosofía construida durante seis décadas.
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El cambio también permite mirar su trayectoria desde otra perspectiva. Greg Abel ya conduce las operaciones de Berkshire, mientras Buffett observa desde un segundo plano una compañía que conserva buena parte de las inversiones que definieron su carrera y comienza a mover capital bajo una nueva administración.
La historia había comenzado mucho antes de Berkshire. Buffett vendía chicles y Coca-Cola (KO) puerta a puerta cuando era niño y compró sus primeras acciones a los 11 años. Después estudió en Columbia Business School, donde fue alumno de Benjamin Graham, una figura que terminaría marcando su manera de entender las inversiones.
De Graham adoptó el análisis fundamental y la búsqueda de valor como pilares de su método. Con los años, la influencia de Charlie Munger amplió esa filosofía hacia la calidad del negocio: Berkshire pasó de buscar simplemente compañías baratas a comprar empresas sólidas, con ventajas competitivas y capacidad para generar valor durante décadas.

Jeremy Saltzberg, vicepresidente y Senior Investment Officer de Check Capital, considera que “Warren Buffett tiene uno de los mejores historiales de inversión en mercados públicos de los últimos 60 años”. Su método, añadió, consistió en “utilizar un enfoque de sentido común para construir negocios y mantenerse racional durante muchos acontecimientos geopolíticos, recesiones, entornos políticos y varias burbujas financieras”.
De una textil a Apple: las grandes inversiones de Buffett
Los resultados explican buena parte de su reputación. Entre 1965 y 2024, las acciones clase A de Berkshire crecieron a una tasa compuesta anual de 19,9%, frente al 10,4% del S&P 500, incluidos dividendos. En seis décadas, la ganancia acumulada superó el 5.500.000%, frente a aproximadamente 39.000% del índice, según cuentas de Bloomberg.
Buffett construyó ese desempeño con acciones, adquisiciones completas y el “float” generado por los seguros de Berkshire. Ese capital permitió comprar empresas sin abandonar un criterio básico: negocios comprensibles, con ventajas competitivas, administradores capaces y un precio que ofreciera suficiente atractivo.
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Para Nir Kaissar, analista de Bloomberg Opinion, el historial va más allá de una fórmula fácilmente replicable. “Ni su estilo de inversión ni el apalancamiento explican por completo su rendimiento. Buffett fue el ingrediente secreto”.
Entre sus mayores operaciones figura Burlington Northern Santa Fe, adquirida en 2009 por US$35.767 millones. Precision Castparts siguió en 2015 por US$35.658 millones, mientras la operación de Kraft Heinz (KHC), realizada junto con 3G Capital en 2013, alcanzó US$27.597 millones.
En bolsa, Coca-Cola se convirtió en una de sus apuestas más reconocibles. Berkshire invirtió cerca de US$1.300 millones a finales de los años ochenta y mantuvo la posición durante décadas. La lógica combinaba una marca difícil de replicar, generación recurrente de efectivo y tiempo suficiente para que el capital se multiplicara.

Apple (AAPL) llevó esa filosofía a la tecnología. Berkshire destinó inicialmente unos US$35.000 millones y Buffett recordó recientemente que la inversión llegó a valer alrededor de US$185.000 millones antes de impuestos. “Y yo no tuve que hacer absolutamente nada. Así que, como saben, aquí nos gusta mucho que otros hagan el trabajo. Y es un éxito”, dijo durante la asamblea anual que se celebró este año.
Las lecciones de Buffett después de seis décadas
Entre las lecciones que XTB extrae de la filosofía de Buffett está la de pensar como propietario: entender el negocio que hay detrás de una acción antes de invertir. Ese principio conecta con otra característica de su método, la preferencia por compañías y sectores que puede analizar con profundidad.
La visión de largo plazo ocupa otro lugar central. Según XTB, Buffett ha privilegiado mantener sus inversiones durante décadas y restar importancia a la volatilidad de corto plazo, una filosofía que queda recogida en una de sus frases más conocidas: “Es mejor comprar una empresa maravillosa a un precio justo que una empresa justa a un precio maravilloso”.
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La concentración es otra característica. Buffett no convirtió la diversificación en un objetivo por sí mismo. Prefirió destinar cantidades relevantes a un grupo reducido de compañías cuando encontraba calidad y valoración suficientes. Apple, American Express (AXP) y Coca-Cola siguen mostrando ese patrón en la cartera.
Su conducta durante las crisis completa el método. En plena crisis financiera de 2008, Buffett invirtió US$5.000 millones en Goldman Sachs (GS), y un año después compró BNSF. Esa disposición a invertir cuando el temor dominaba los mercados quedó resumida en una de sus frases más conocidas: “Sé codicioso cuando otros tienen miedo y teme cuando otros son codiciosos”.
El interés compuesto hizo el resto. Reinvertir beneficios y permitir que los negocios acumulen valor durante décadas reduce la necesidad de acertar continuamente con nuevas operaciones. Para Buffett, esa paciencia también exige evitar un endeudamiento excesivo y preservar capital cuando las oportunidades no compensan el riesgo.

Para Ignacio Mieres, head of research de XTB Latam, “la lección más perdurable del legado de Warren Buffett es la disciplina de la valoración como ancla del retorno de largo plazo”. Esa disciplina supone aceptar que no siempre habrá una inversión atractiva disponible, incluso cuando Berkshire dispone de capital para invertir.
Mieres vincula esa disciplina con otro de los rasgos que acompañaron la carrera del inversor. “La paciencia no es pasividad; es la capacidad de sostener decisiones bien fundamentadas cuando el mercado recompensa temporalmente lo contrario”.
La cartera que queda bajo Greg Abel
Berkshire está ahora en otra etapa. Al 30 de junio de 2026, su cartera bursátil estaba valorada en US$299.253,6 millones y contenía 29 acciones. Apple representaba 22,04%; American Express, 17,14%; Coca-Cola, 10,86%; Alphabet (GOOGL), 9,41%; y Bank of America (BAC), 9,20%.
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Chevron (CVX), Occidental Petroleum (OXY), Chubb (CB) y Moody’s (MCO) completaban buena parte de las mayores posiciones. Berkshire, además, volvió a ser comprador neto de acciones por primera vez desde 2022, después de 14 trimestres consecutivos en los que había predominado como vendedor neto.
Alphabet fue uno de los movimientos centrales. Berkshire elevó sus posiciones en las dos clases de acciones, mientras también compró The New York Times (NYT), Delta Air Lines (DAL), Macy’s (M) y Lennar (LEN). En sentido contrario, salió completamente de Constellation Brands (STZ) y redujo, entre otras, Bank of America.
El relevo, por tanto, no supone una cartera inmóvil. Buffett respaldó públicamente a su sucesor al afirmar que Abel “está haciendo todo lo que yo hacía y más, y lo está haciendo mejor en todos los casos”. Berkshire también volvió a recomprar acciones propias y destinó US$4.500 millones a ese propósito durante el segundo trimestre.

Saltzberg recuerda que Abel trabaja en Berkshire desde 1999 y está “impregnado de la cultura única de la compañía, su filosofía, sus políticas de asignación de capital y su enfoque descentralizado de las operaciones”. La prueba para Berkshire será cuánto de ese método permanece cuando las decisiones de inversión ya no dependen de Buffett.
A los 96 años, su influencia queda repartida entre las compañías compradas, una cartera concentrada y una forma de asignar capital que sobrevivió a recesiones y burbujas. Ahora, con Abel al mando y US$365.500 millones de efectivo al cierre de junio, la siguiente variable será dónde encuentra Berkshire oportunidades suficientemente grandes para poner ese dinero a trabajar.












