Centros de datos de IA podrían no necesitar una potencia máxima constante, según un estudio

Un ensayo en el Reino Unido mostró que estas instalaciones pueden reducir su consumo en minutos sin afectar operaciones, lo que podría aliviar la presión sobre las redes.

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Bloomberg — Los centros de datos de inteligencia artificial pueden funcionar sin utilizar continuamente la potencia máxima, según los resultados de un ensayo realizado en el Reino Unido, un hallazgo que podría tener implicaciones para los sistemas eléctricos de todo el mundo.

Las redes eléctricas de EE.UU. a Europa están lidiando con un aumento de las solicitudes de centros de datos que consumen mucha energía y que se utilizan para ejecutar cargas de trabajo de inteligencia artificial. En el Reino Unido, algunos proyectos se enfrentan a esperas de más de una década para acceder a la red. Normalmente, estas instalaciones solicitan las conexiones en función de su demanda máxima posible, lo que obliga a las redes a construir infraestructuras suficientes para atender ese pico de carga en todo momento.

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Pero un ensayo en el que participan National Grid Plc., Nvidia Corp., Emerald AI y EPRI indica que los centros de datos de IA pueden ajustar rápidamente su consumo cuando se les pide. En un centro de Londres, los operadores redujeron el uso de electricidad en aproximadamente un tercio al cabo de un minuto de recibir una señal de la red, sin interrumpir las cargas de trabajo. En una prueba en vivo, una instalación de IA redujo la demanda en un 10% durante 10 horas.

El significado no es simplemente un menor uso de energía. Es la flexibilidad. La prueba demostró que las cargas de trabajo de la IA pueden aumentarse o reducirse casi en tiempo real, lo que significa que los centros de datos pueden no necesitar un suministro perfectamente estable. En lugar de actuar como cargas rígidas y siempre activas, los centros de datos podrían responder a las condiciones de la red, aliviando la demanda en momentos de tensión del sistema o absorbiendo el excedente de energía renovable.

Ese cambio podría reducir la cantidad de refuerzo de la red necesaria para conectarlos. Si los operadores se ponen de acuerdo para frenar el uso en las horas punta, puede que no sea necesario construir las redes para satisfacer su demanda máxima teórica de forma continua. A su vez, eso podría reducir los costes de equilibrado y acelerar potencialmente los plazos de conexión.

“Nos encantaría llegar a un punto en el que podamos tener clientes en la red en dos años, y esto forma parte de ello”, afirmó Steve Smith, presidente de National Grid Partners.

Las implicaciones se extienden más allá del Reino Unido. Los gobiernos ven los centros de datos como motores del crecimiento económico, pero los cuellos de botella en la red y los costes de actualización son cada vez mayores. Demostrar que las grandes instalaciones de IA pueden aportar flexibilidad -en lugar de simplemente sobrecargar el sistema- podría cambiar la forma en que se integran.

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El obstáculo restante puede ser convencer a los operadores de que permitir la modulación de su carga merece la pena. Para las empresas que se apresuran a asegurar el “tiempo de suministro”, la flexibilidad puede resultar un precio aceptable para un acceso más rápido a la red, dijo Varun Sivaram, fundador y director ejecutivo de Emerald AI.

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