Bloomberg — El yen amplió sus pérdidas, borrando la mitad de las ganancias obtenidas cuando las autoridades de Estados Unidos y Japón intervinieron en el mercado de divisas para respaldar la moneda.
El yen japonés se debilitó hasta un 0,8%, alcanzando los 159,06 yenes por dólar, registrando el peor desempeño entre las monedas del G10 el lunes. Estas caídas anularon la mitad del reciente repunte impulsado por las intervenciones gubernamentales, un hecho psicológicamente significativo para los operadores, quienes se mantienen atentos a posibles nuevas medidas de apoyo oficial.
“Sin nuevas intervenciones, seguirá bajando”, afirmó Lee Ferridge, estratega de State Street. “Parece que el mercado está decepcionado por no haber visto más intervenciones”.
A principios de mes, Japón y Estados Unidos llevaron a cabo su primera intervención coordinada de compra de yenes desde 1998, lo que contribuyó a que el yen se recuperara de su mínimo de casi cuatro décadas. La moneda llegó a cotizar débilmente a unos 164 yenes por dólar a finales de julio, para luego dispararse hasta un máximo de 155 tras el apoyo conjunto a principios de agosto.
Según un análisis de Bloomberg sobre las cuentas de los bancos centrales, las autoridades probablemente utilizaron alrededor de US$34.000 millones para intervenir en el mercado de divisas y respaldar el yen el 31 de julio. Esta medida se produjo después de que las autoridades gastaran aproximadamente US$53.000 millones el día anterior, en lo que, de confirmarse, probablemente sería la mayor intervención en un solo día registrada hasta la fecha.
Ver más: Bank of America prevé que el yen se aprecie 6% frente al dólar a finales de 2026
Pero desde entonces, la moneda ha vuelto a debilitarse a medida que los participantes del mercado se centran de nuevo en los factores subyacentes. Los amplios diferenciales de tasas de interés con Estados Unidos, la preocupación por las perspectivas fiscales de Japón y la incertidumbre geopolítica siguen lastrando al yen, incluso cuando funcionarios en Tokio y Washington advierten que están preparados para actuar de nuevo si fuera necesario.
“Creemos que la respuesta relativamente moderada a la intervención refleja las razones fundamentales de la debilidad de la moneda”, escribieron en una nota los estrategas de Goldman Sachs Group Inc. (GS), entre ellos Kamakshya Trivedi. Prevén que “las presiones de depreciación resurgirán con el tiempo, a menos que se produzca un cambio en las condiciones globales o una sorpresa en materia de política monetaria”.
Este cambio de tendencia pone de manifiesto las limitaciones de la intervención para modificar la trayectoria general del yen cuando las fuerzas que impulsan su declive permanecen prácticamente intactas. Asimismo, suscita especulaciones sobre una posible intervención de las autoridades para respaldar la moneda.
Algunos inversores temen que la menor liquidez de lo habitual el martes, día festivo en Japón, pueda propiciar una mayor intervención. Los estrategas de Nomura Securities Co., entre ellos Yujiro Goto, escribieron en una nota que los participantes del mercado siguen muy de cerca los comentarios oficiales, ya que “la atención se centrará en la postura intervencionista de las autoridades japonesas y estadounidenses”.
Para Alex Cohen, estratega de divisas de Bank of America (BAC), un yen más fuerte requeriría una intervención “más enérgica” o señales de que el Banco de Japón subirá las tasas de interés en septiembre.
Ver más: Carry trade resiste pese a la pérdida de atractivo del yen como fuente de financiación
Si bien el Banco de Japón mantuvo las tasas sin cambios en su reunión de finales de julio, el gobernador Kazuo Ueda, en su rueda de prensa posterior a la decisión, adoptó un tono generalmente restrictivo y enfatizó que percibía mayores riesgos al alza en las perspectivas de precios. Un resumen de las opiniones de dicha reunión mostró que los funcionarios señalaron riesgos crecientes de inflación, y un miembro del consejo indicó la posibilidad de una aceleración en el ritmo de las subidas de tasas de interés.
Los operadores estimaban una probabilidad de aumento de alrededor del 63% para septiembre, y el movimiento de octubre ya estaba prácticamente descontado en su totalidad.
“Soy escéptico de que podamos ver un yen mucho más fuerte a menos que vaya acompañado de medidas políticas más contundentes”, dijo Paresh Upadhyaya, estratega de Pioneer Investments. “Una subida de tasas en septiembre simplemente no es suficiente”.
Lea más en Bloomberg.com