La moneda japonesa acumula una caída de 0,5% en agosto y cotiza por debajo de 158 por dólar, mientras persisten las dudas sobre nuevas medidas oficiales.
Las decisiones de política económica de Washington reavivaron las preocupaciones sobre la inflación, la independencia de la Reserva Federal y la fortaleza del dólar.
Tras la publicación de los datos de empleo, la divisa subió hasta un 1,1% frente al dólar. Sin embargo, este repunte se desvaneció al recuperarse el dólar, lo que dejó al yen cotizando a 157,80 por dólar.
Los bonos del Estado a más largo plazo han ido bajando debido a la creciente preocupación por la inestabilidad geopolítica, los riesgos inflacionistas y el endeudamiento público excesivo.
El banco elevó su pronóstico para la moneda japonesa, respaldado por la intervención conjunta de Japón y EE.UU. y la expectativa de nuevas subidas de tasas del Banco de Japón.
Los inversionistas han reducido su dependencia del yen como moneda de financiación y recurren más al euro, el franco suizo y el dólar para mantener apuestas en activos de mayor rendimiento.
La intervención conjunta de Japón y EE.UU. impulsó al yen, mientras el mercado evalúa si la moneda puede fortalecerse más allá del nivel clave de 155 por dólar.
Los futuros apuntan a nuevas ganancias tras el impulso de las tecnológicas en Wall Street, mientras el yen cede parte del avance logrado por la reciente intervención coordinada de Estados Unidos y Japón.
La intervención para apuntalar al yen vuelve a poner bajo escrutinio la fortaleza del dólar, la política monetaria estadounidense y las consecuencias para los mercados emergentes.
La compra sostenida de yenes por parte de las autoridades japonesas subraya su determinación de hacer frente a los especuladores que apuestan contra la moneda.
El Brent llegó a caer 7,3% después de que Donald Trump anunciara nuevas conversaciones con Irán, mientras los bonos del Tesoro subieron ante menores preocupaciones inflacionarias.