Buenos Aires — El mercado le está asignando a la Argentina un nivel de riesgo “algo más alto” que el que implicaría la calificación actual de Moody’s para el país: los spreads argentinos son más amplios que los de soberanos con la misma nota, e incluso similares a los de países con calificaciones más bajas, sostuvo Marie Diron, managing director y directora global de riesgo soberano y sub-soberano de Moody’s, en una entrevista con Bloomberg Línea.
“Hay un precio de mercado del riesgo para la Argentina que es algo más alto de lo que nuestras calificaciones implicarían”, afirmó en una conversación realizada por videollamada, tras su visita a Buenos Aires la semana pasada.
"Estamos analizando cómo se produce esa transición y de qué manera los beneficios del crecimiento en los sectores de commodities pueden extenderse a toda la economía, de modo que diversos sectores logren crecer, se generen distintos tipos de empleo y, como consecuencia, se fortalezcan los ingresos de los hogares."
Marie Diron, managing director y directora global de riesgo soberano y sub-soberano de Moody’s.
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Tras siete años de ausencia, Ecuador concretó en enero su retorno a los mercados internacionales. El país andino, con un historial de defaults similar al de Argentina, sigue con la misma calificación que su par austral: Caa1. Sin embargo, su nivel de riesgo país se ubica unos 100 puntos por debajo del argentino.
Tras el reciente upgrade para la calificación argentina por parte de Fitch, el analista de Moody’s, Jaime Reusche, dijo a diferentes medios argentinos que su empresa podría tomar una decisión en la misma dirección en julio.
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Consultada sobre cuánto pesan las elecciones en las decisiones de calificación, Diron hizo énfasis en separar los comicios de las políticas públicas. “Para nosotros lo que importa son las políticas, que en parte están determinadas por las elecciones y el gobierno que resulta de ellas, más que las elecciones en sí”, sostuvo.
Actualmente, los bonos argentinos que vencen antes del fin del mandato actual operan a tasas significativamente menores que los que vencen después de las elecciones de 2027.
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Lo que Diron se llevó de Buenos Aires
Diron visitó Buenos Aires la semana pasada para un evento de Moody’s y mantuvo conversaciones con funcionarios, el sector privado y agentes del mercado. Identificó dos conclusiones principales de la visita: la primera es que la dirección en materia de política fiscal está “muy bien anclada”: el objetivo del Gobierno de mantener el equilibrio fiscal está para quedarse y es probable que se sostenga en los próximos años.
En la visión de la ejecutiva, eso es relevante porque elimina una fuente de presión que era recurrente en la Argentina: los déficits fiscales que requerían financiamiento en moneda extranjera. Y su segunda conclusión tiene que ver con el boom de commodities que viene, tanto en energía como en minería, que va a generar ingresos en divisas, diversificación de exportaciones y mayor resiliencia a shocks.
Moody’s califica a la Argentina en Caa1, habiendo subido la nota desde Ca —cuando el país estaba en default— en tres escalones, enfatizó Diron. Lo que la calificadora está mirando ahora son los próximos años como un período de transición, desde una etapa de estrés muy significativo hacia un régimen de equilibrio fiscal y futura acumulación de reservas que será facilitada por el sector de commodities, sumó.
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El interrogante central, según Diron, es cómo se da esa transición: si los beneficios del crecimiento del sector de commodities terminan beneficiando al resto de la economía, si se crean distintos tipos de empleo y si los ingresos de los hogares se apuntalan como consecuencia.
América Latina y una resiliencia que no es casualidad
Los spreads latinoamericanos se ubican en niveles bajos no vistos en años, y Diron dijo que esa resiliencia no es producto de la suerte sino de políticas implementadas a lo largo del tiempo. “Varios países adoptaron políticas más predecibles y consistentes, aumentaron sus buffers financieros, en particular reservas en moneda extranjera, y mejoraron la credibilidad de la política monetaria y en algunos casos fiscal”, explicó.
Eso está rindiendo frutos: los inversores, ante un shock dado, confían en que las condiciones de política y los colchones financieros son suficientes para absorberlo. “Es un panorama general. Hay diferencias entre países y las reflejamos en nuestras calificaciones. Pero en líneas generales, vemos resiliencia entre los mercados emergentes, incluyendo América Latina”, afirmó.
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La directora global de Moody’s señaló que la exposición de la región al shock de Medio Oriente es menor que la de Asia, lo que sumado a esas políticas más sólidas explica que los spreads hayan comprimido en lugar de ampliarse.
Es una lectura es consistente con lo que Bloomberg Línea ha recogido de grandes inversores institucionales en las últimas semanas: BlackRock, Wells Fargo, UBS y Morgan Stanley coincidieron en que los fundamentos de la Argentina han mejorado drásticamente, aunque la incertidumbre electoral de 2027 fue un tema recurrente en esas conversaciones.













