El lunes 7 de septiembre, el cobre tocó un nuevo máximo histórico de US$14.500 por tonelada (US$6,58 por libra) en la Bolsa de Metales de Londres, impulsado por una combinación de factores geopolíticos y restricciones de oferta que han aumentado la tensión en el mercado.
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En este contexto, la analista Emanoelle Santos, de la plataforma de inversiones XTB, publicó un informe en el que identifica cuatro factores que podrían llevar al metal rojo a superar la barrera de los US$15.000 por tonelada. Estos son:
Inventarios y disponibilidad física
“Las existencias en Londres se han estabilizado alrededor de 234 mil toneladas, pero más de la mitad está comprometida para retiro, mientras que Shanghái mantiene apenas unas 63 mil toneladas, el menor nivel desde comienzos de 2024.
Al mismo tiempo, COMEX concentra cerca de 696 mil toneladas, un récord”, detalló. Según Santos, esto muestra que existe cobre en el sistema global, pero está distribuido de manera muy desigual y la disponibilidad fuera de Estados Unidos sigue siendo reducida. Mientras esa distorsión continúe, el precio puede mantener soporte, según su óptica.
Backwardation
La backwardation, que ocurre cuando el precio del cobre para entrega inmediata es superior al de los contratos con vencimiento posterior, continúa funcionando como una señal de tensión en el mercado físico, aunque se ha moderado respecto de los niveles extraordinarios registrados en agosto.
El diferencial entre el precio al contado y el contrato a tres meses llegó a superar los US$430 por tonelada a mediados del mes pasado y cerró la última semana en torno a US$74.
Según Santos, si esta diferencia se mantiene o vuelve a ampliarse, significaría que los compradores continúan asignando un mayor valor al cobre disponible en el corto plazo, lo que daría mayor respaldo físico a la suba del precio.
Oferta minera y concentrados
La evolución de la producción minera constituye otro de los factores que podrían sostener la cotización, en un contexto de restricciones en la disponibilidad de concentrados. Chile produjo 403.424 toneladas de cobre en julio, un 9,4% menos que un año atrás, debido al impacto de condiciones climáticas y tareas de mantenimiento.
A su vez, la escasez de concentrados llevó los cargos de tratamiento de las fundiciones a niveles históricamente bajos, e incluso negativos en el mercado spot. Para Santos, esto refleja una fuerte competencia por la materia prima y limita la capacidad de la oferta refinada para responder rápidamente a una eventual mayor demanda.
Estados Unidos y los aranceles
La política comercial estadounidense aparece como otro elemento capaz de profundizar las distorsiones del mercado en el corto plazo. La posibilidad de que Washington extienda los aranceles al cobre refinado mantiene los incentivos para trasladar metal hacia Estados Unidos, una dinámica que contribuye a explicar el elevado nivel de inventarios en COMEX y la menor disponibilidad en otras regiones.
Según Santos, mientras persista esta incertidumbre, los movimientos de cobre entre mercados podrían continuar alterando el equilibrio físico global y agregando presión sobre los precios.