Bloomberg Línea — Las apuestas alcistas sobre el dólar estadounidense siguen en aumento, pero la fortaleza de la divisa comienza a mostrar señales de agotamiento. La caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro y las tensiones en el sector tecnológico amenazan con frenar su avance.
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Los operadores de futuros elevaron su exposición neta compradora al dólar en US$9.400 millones, hasta alcanzar US$43.600 millones, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), recogidos por Forex.com. Fue la cuarta semana consecutiva de incrementos.
Esto significa que los inversionistas mantienen más posiciones que apuestan por una apreciación del dólar que aquellas que anticipan una caída. El aumento refleja una mayor inclinación del mercado de futuros a favor de la moneda estadounidense.
El índice DXY, que compara al dólar contra una cesta de divisas, sube 0,09% este lunes hasta los 101,93 puntos. Los operadores han elevado sus apuestas contra monedas como el euro, la libra esterlina y el dólar australiano, lo que refuerza el posicionamiento favorable al dólar estadounidense. Sin embargo, algunos indicadores técnicos apuntan a una posible corrección.
La Reserva Federal (Fed) continúa como principal factor para determinar el alcance de cualquier caída. Matt Simpson, analista de mercados de Forex.com, considera que “cualquier retroceso del dólar podría ser superficial por ahora”, debido a la persistencia de posiciones alcistas y la posibilidad de nuevos aumentos de las tasas de interés.
Las apuestas por el dólar se reflejan en otras monedas
La fuerte apuesta de los inversionistas por el dólar también se refleja en las posiciones que mantienen frente a otras monedas. El euro, la libra esterlina y el dólar australiano concentran algunas de las mayores apuestas bajistas del mercado.
Esta tendencia muestra cómo los operadores han reforzado sus expectativas de una apreciación del dólar frente a esas divisas, aunque la acumulación de posiciones bajistas también abre la posibilidad de una recuperación de algunas monedas.
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En el caso del euro, los grandes especuladores aumentaron sus apuestas bajistas en 38.200 contratos, hasta alcanzar su mayor nivel en una década. La moneda europea ha perdido cerca del 8% desde su máximo de enero.
La libra esterlina presenta una situación similar, con 107.000 contratos netos bajistas, el nivel más elevado en nueve años. Las apuestas contra el dólar australiano también alcanzaron máximos históricos.
No obstante, Forex.com identifica señales de estabilización en algunas monedas que podrían favorecer una recuperación frente a la divisa estadounidense. Simpson destacó que el índice DXY interrumpió una racha de cuatro semanas de avances y registró una señal bajista cerca del límite superior de su canal de tendencia.
Desde BBVA FX Strategy, los analistas consideran que “existe margen para una mayor consolidación e incluso una ligera corrección del dólar a corto plazo”, ante el elevado posicionamiento alcista y una probabilidad de apenas el 14% de que la Fed aumente las tasas de interés en octubre.
La IA y la Fed condicionan al dólar
La preocupación por las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y el endeudamiento de las compañías tecnológicas provocó una búsqueda de refugio en bonos del Tesoro la semana pasada. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años cayó más de 16 puntos básicos, hasta el 5,07%.
El descenso debilitó al dólar pese a que los indicadores de inflación al consumidor y al productor superaron las expectativas. Francesco Pesole, analista de ING, advierte que “el dólar no será el refugio seguro preferido” si la inestabilidad bursátil tiene su origen en las empresas tecnológicas y de inteligencia artificial.
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Esta expectativa responde al temor de que las pérdidas bursátiles afecten la riqueza de los hogares y debiliten el consumo, uno de los factores que, según Pesole, ha contribuido a sostener la economía estadounidense.
El analista destaca que una tasa de referencia del mercado estadounidense, que refleja las expectativas sobre los intereses a dos años, cayó 25 puntos básicos desde el 14 de octubre, principalmente por el temor a que las turbulencias del sector tecnológico afecten a la economía.
Sin embargo, ING no anticipa una tendencia bajista prolongada del dólar. Pesole considera probable un aumento de tasas en diciembre y contempla un retorno del DXY hacia los 101 puntos durante las próximas semanas.
La reunión de la Fed del 28 de octubre será determinante para las expectativas monetarias. Mientras tanto, los datos económicos estadounidenses y la evolución de las acciones tecnológicas marcarán las próximas decisiones de posicionamiento cambiario.