Larga vida al ‘carry trade’ en América Latina: persisten las oportunidades, según Neuberger Berman

Gorky Urquieta, ejecutivo de esta firma, dialogó con el podcast La Estrategia del Día Argentina y aportó importantes definiciones acerca de la renta fija en la región.

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Buenos Aires — Formado en la Universidad Católica Boliviana y la Universidad de Wisconsin, Gorky Urquieta es managing director en Neuberger Berman, una de las mayores gestoras globales de activos, donde codirige el equipo de deuda de mercados emergentes. Desde ese rol sigue de cerca los flujos hacia América Latina y las oportunidades en monedas y renta fija de la región.

En esta nota se reproduce una entrevista que se le realizó en el podcast La Estrategia del Día Argentina, en la que Urquieta expone su lectura del contexto regional. Allí señala oportunidades de ‘carry trade’ en Brasil, muestra interés por Paraguay y se entusiasma con el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y su impacto potencial sobre los activos argentinos.

El ‘carry trade’ en América Latina

Urquieta señala que 2025 fue un año “muy positivo desde el punto de vista de resultados y retornos” para la región, aunque advierte que los niveles de entrada actuales “quizá no sean tan atractivos como hace un año”. Aun así, remarca que varios países siguen ofreciendo oportunidades de ‘carry trade’ en un contexto de tasas elevadas.

En ese marco, menciona a Brasil como uno de los ejemplos más claros. “Sigue siendo muy atractivo por sus tasas altas”, afirma, y agrega que el escenario se ve favorecido por la expectativa de un próximo ciclo de recortes por parte del Banco Central. Con una tasa de política monetaria del 15% anual y una inflación por debajo del 5%, destaca que el país presenta una tasa real elevada. Sobre el plano político, reconoce que la elección presidencial de octubre generará incertidumbre, pero señala que se sienten cómodos con los principales candidatos y menciona el compromiso con la regla fiscal como un factor relevante.

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Argentina también aparece entre los países que menciona al hablar de carry. Urquieta remarca que tiene “las tasas más altas de la región” y sostiene que, tras las elecciones de medio término y con el nivel de apoyo que mantiene el presidente Javier Milei, la volatilidad debería ser menor en 2026 en comparación con 2025, lo que vuelve atractivo al país en moneda local.

En el caso de Colombia, indica que ofrece tasas elevadas y que, desde ese punto de vista, resulta atractivo. Sin embargo, advierte sobre el impacto del proceso electoral previsto para mayo, el deterioro fiscal observado hasta ahora y la incertidumbre en torno a la capacidad política de los candidatos para llevar adelante el ajuste necesario. También menciona el repunte de la inflación tras el aumento del salario mínimo. “Colombia nos parece atractivo, pero con cautela”, resume.

Fuera de América Latina, Urquieta señala que aún existen oportunidades en países como Sudáfrica y, en menor medida, Turquía. Para quienes buscan una mayor compensación por riesgo, menciona a los países frontera y cita ejemplos como Egipto, Kazajistán y Uganda, donde observa carry atractivo y monedas competitivas.

Oportunidades en Paraguay

Urquieta advierte que siempre existe el temor a la aparición de algún “cisne negro” o vulnerabilidad que pueda generar tensiones en la economía global. Menciona que uno de los focos de discusión actuales es una posible burbuja vinculada a la inteligencia artificial, aunque aclara que este tipo de eventos “son difíciles de predecir y, si no, imposibles”. En ese contexto, señala que las valuaciones de muchos activos financieros se encuentran exigidas tanto en mercados emergentes como desarrollados, con rendimientos comprimidos.

Frente a ese escenario, explica que la estrategia pasa por posicionarse en países que ofrezcan retornos atractivos, pero que también tengan capacidad para atravesar una crisis global con menor impacto o una menor correlación con shocks externos. “Un claro ejemplo es Paraguay”, afirma. Según detalla, los bonos locales paraguayos rinden niveles similares a los de México o República Dominicana, pero con fundamentos macroeconómicos que describe como “casi intachables”.

Urquieta destaca que Paraguay se encuentra entre los países de mayor crecimiento de América Latina, con bajos niveles de deuda pública y total en comparación con la región. A eso suma la existencia de grandes proyectos de inversión extranjera directa que, según señala, contribuirán a atraer divisas y sostener el crecimiento. En ese marco, considera que incluso ante una crisis regional o global, Paraguay cuenta con condiciones para navegar ese escenario. Finalmente, recuerda que, dentro del mercado local, el país es considerado un mercado frontera, lo que refuerza su atractivo en la búsqueda de oportunidades menos expuestas a eventos globales.

Los fundamentos, el factor clave

Consultado sobre qué factor pesa más hoy al momento de tomar posicionamiento en mercados latinoamericanos —los flujos, los fundamentos, la política monetaria global o el llamado trade político—, Urquieta es claro en su respuesta: los fundamentos siguen siendo la clave. Sin embargo, aclara que no se trata solo de la “fotografía” actual, sino también de la dirección que están tomando. “Un país con fundamentos débiles, pero con una clara y fuerte tendencia a la mejora, puede generar retornos muy atractivos”, señala, en la medida en que esos activos suelen ofrecer rendimientos elevados por una mayor percepción de riesgo.

En ese marco, explica que el trade político cobra relevancia cuando se materializa en eventos concretos del calendario electoral, donde los resultados suelen ser binarios. Cita como ejemplo reciente a Ecuador, donde la victoria de Daniel Noboa en la segunda vuelta de abril despejó un escenario que el mercado percibía como negativo. “La reacción del mercado fue muy positiva y continúa siéndolo por la baja en la percepción del riesgo político”, afirma.

También menciona el caso de Bolivia, aunque con características distintas. Allí, la salida del Movimiento al Socialismo, que había concentrado el poder durante dos décadas, se anticipaba por el bajo respaldo en las encuestas, lo que hacía más previsible un giro político. Aun así, señala que el evento tuvo un impacto positivo en los bonos una vez confirmado el resultado.

Sobre la política monetaria global, Urquieta reconoce que tiene una incidencia importante, especialmente para los países más vulnerables o dependientes del financiamiento externo, pero subraya que su influencia es mayor en los puntos de inflexión. Recuerda el ajuste iniciado por la Reserva Federal en 2022, cuando la suba de tasas y la fortaleza del dólar expusieron fragilidades en varios mercados emergentes. En el contexto actual, con el ciclo de relajación más avanzado, considera que ese impacto es cada vez menor, una dinámica que espera que continúe en 2026.

Flujos hacia la Argentina

Al ser consultado por la falta de flujos hacia Argentina pese al entusiasmo que genera el proceso económico que impulsa Javier Milei, Urquieta señala que muchos inversores internacionales siguen actuando con cautela. Según explica, una parte del mercado teme repetir las pérdidas sufridas durante el ciclo de Mauricio Macri, lo que mantiene una “prima reputacional” asociada al riesgo país.

Aun así, aclara que en Neuberger Berman sí están interesados en Argentina y que mantienen exposición. Destaca que el ajuste fiscal encarado por el actual Gobierno “ha sido muy superior a cualquier intento anterior” y recuerda que el frente fiscal fue históricamente el principal punto débil del país. También menciona avances en la acumulación de reservas, un proceso que considera clave y en el que ve señales de compromiso por parte del Gobierno, apoyado además por una cosecha que se perfila favorable. Si esas condiciones se sostienen, afirma que ven una oportunidad atractiva en el país.

¿Cómo armar carteras con exposición a emergentes?

Para Urquieta, la clave para construir carteras en mercados emergentes sigue siendo la misma: invertir en países con fundamentos sólidos o, al menos, con fundamentos que muestren una tendencia clara de mejora. A partir de ese criterio, la diferencia entre una cartera agresiva y una conservadora pasa por el punto del ciclo y el riesgo que se esté dispuesto a asumir.

En una cartera agresiva, el foco estaría en países con fundamentos todavía frágiles, pero en proceso de mejora. En América Latina menciona casos como Argentina, Ecuador y El Salvador, y suma fuera de la región a economías que salieron recientemente de situaciones de default, como Ghana o Sri Lanka, que considera atractivas por las reformas en curso bajo programas con el Fondo Monetario Internacional y por sus menores necesidades de financiamiento. También incluye países de riesgo medio, como Costa de Marfil, Rumania y Colombia.

Para una cartera conservadora, en cambio, señala que priorizaría países con fundamentos más sólidos y una trayectoria estable o positiva. En la región, cita a Honduras, Paraguay y Costa Rica. Ese posicionamiento se complementaría con bonos corporativos globales, tanto soberanos como corporativos, evitando emisores con calificaciones inferiores a B y manteniendo, en general, una duración corta.

¿Rendimiento o calidad?

En renta fija global, Urquieta señala que, tras la compresión de spreads observada en los últimos tres años, hoy siguen viendo mayor potencial en el segmento high yield (alto rendimiento) por encima de la búsqueda de calidad. Dentro de ese universo, menciona a Argentina y Ecuador como casos que todavía ofrecen margen adicional de compresión.

Al mismo tiempo, aclara que también existen oportunidades en activos de mayor calidad crediticia. Cita a países con grado de inversión, como Perú y Paraguay, donde los spreads podrían seguir ajustándose a la baja durante el año. Reconoce, no obstante, que en estos casos el recorrido es más acotado que en los países de mayor riesgo, aunque con un perfil de volatilidad menor.

Al comparar el high yield de mercados emergentes —incluyendo emisores corporativos— con el de los mercados desarrollados, sostiene que los emergentes continúan pagando una prima adicional, incluso después del fuerte desempeño registrado el año pasado. Ese diferencial, explica, funciona como un colchón relativo a favor de los emisores high yield emergentes frente a sus pares de mercados desarrollados.