Bloomberg Línea — El nuevo vuelo de prueba de Starship que SpaceX intentará este jueves llega en un momento en que Wall Street está ampliando su apuesta por la economía espacial. Mientras la compañía busca validar una nueva versión de su cohete totalmente reutilizable, UBS estima que la industria podría alcanzar un valor de US$1,3 billones en 2040.
Ver más: Un crítico de la IA advierte que OpenAI podría ser “el Lehman Brothers de la burbuja” del sector
La entidad suiza atribuye esa revisión al crecimiento esperado de la inteligencia artificial, la reducción de los costos de lanzamiento y el desarrollo de nuevos servicios basados en infraestructura orbital. El lanzamiento, previsto desde Starbase, en Texas, corresponde al decimotercer vuelo de Starship y al segundo de la denominada Versión 3, que desplegará satélites Starlink de nueva generación como parte de la misión de prueba.
El objetivo vuelve a ser demostrar avances hacia la reutilización completa del sistema, considerada la pieza central para abaratar el acceso al espacio y ampliar el alcance comercial de la compañía.
La importancia del ensayo trasciende el programa espacial de SpaceX. Para Space Capital, el segundo trimestre marcó un punto de inflexión para toda la industria, ya que “comenzó con cuatro astronautas regresando de la Luna y terminó con la mayor oferta pública inicial de la historia. Entre ambos acontecimientos, los inversionistas se quedaron sin razones para ignorar la economía espacial”.
La firma sostiene que ese cambio quedó definido por tres factores: la salida a bolsa de SpaceX, la consolidación de nuevos modelos de negocio alrededor del acceso al espacio y la apertura definitiva de los mercados públicos para el sector.
Más allá de los cohetes
Antes de que Starship vuelva a despegar, el mercado ya está descontando un escenario más amplio que el éxito de un único lanzamiento. UBS considera que la caída sostenida de los costos de acceso al espacio, junto con la demanda derivada de la inteligencia artificial, la defensa y las comunicaciones satelitales, está sentando las bases para una industria cuyo tamaño podría duplicar las estimaciones realizadas hace apenas unos años.
El banco atribuye buena parte de la revisión al alza de sus previsiones al cambio estructural que está introduciendo la inteligencia artificial en la industria.
→ Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.
UBS estima que el mercado potencial de la economía espacial alcanzará US$1,3 billones en 2040. El banco explica que esa proyección parte de un escenario de aproximadamente US$2 billones, descontado en un tercio para reflejar los riesgos asociados al desarrollo tecnológico y al ritmo de maduración de la industria.
El informe identifica cuatro motores principales para esa expansión: la disminución del costo de los lanzamientos, el crecimiento de las comunicaciones satelitales, el aumento del gasto en defensa y el desarrollo de infraestructura destinada a satisfacer la creciente demanda de capacidad de procesamiento derivada de la inteligencia artificial.
La magnitud del cambio también se refleja en los flujos de capital. Space Capital calcula que la economía espacial recibió US$31.600 millones de inversión privada durante el segundo trimestre de 2026, elevando el capital acumulado desde 2009 hasta US$488.300 millones, distribuidos entre 2.445 compañías. Sólo el segmento de infraestructura captó US$20.700 millones durante el trimestre, el mayor volumen registrado hasta la fecha.
Space Capital organiza la industria en tres capas: infraestructura, que comprende cohetes, satélites y plataformas orbitales; distribución, donde se integran las redes que conectan y procesan la información obtenida desde el espacio; y aplicaciones, que incluye servicios comerciales construidos sobre esa infraestructura, desde navegación y observación terrestre hasta inteligencia artificial y robótica.
“Centrarse únicamente en compañías de infraestructura espacial e ignorar las capas de distribución y aplicaciones implica perder desarrollos críticos y oportunidades comerciales emergentes”, advierte el informe, pues el crecimiento del sector depende cada vez más del software, la inteligencia artificial y los servicios que aprovechan la información generada por los activos en órbita.
Ver más: Así invierten los grandes fondos en América Latina: más Colombia y cautela con Brasil y México
La firma considera que esa evolución refleja un cambio más profundo en la percepción de los mercados y sostiene que “el mercado finalmente está valorando todo el ecosistema integrado y no solo el cohete”, una idea que explica por qué el acceso al espacio ha dejado de ser el destino final del negocio para convertirse en la base de nuevas actividades vinculadas con la inteligencia artificial, las comunicaciones y la computación orbital.
Las cifras respaldan esa evolución. Desde 2009, el segmento de Aplicaciones ha captado US$313.000 millones de inversión privada, muy por encima de los US$150.600 millones destinados a Infraestructura y los US$24.700 millones canalizados hacia Distribución. Solo en los últimos doce meses, la inversión ascendió a US$94.200 millones, con US$43.500 millones dirigidos a Infraestructura, US$40.200 millones a Aplicaciones y US$10.500 millones a Distribución.
Starship, la pieza que puede acelerar la nueva economía
El cambio de valoración de la industria también ayuda a explicar por qué el nuevo vuelo de Starship concentra tanta atención entre los inversionistas.
La misión pondrá a prueba la segunda versión del cohete V3, diseñada para avanzar hacia la reutilización completa del sistema, desplegar una nueva generación de satélites Starlink y seguir acumulando datos antes de futuras misiones orbitales.
La reutilización constituye uno de los pilares de la tesis de UBS. El banco considera que la caída de los costos de lanzamiento está ampliando el mercado potencial de la economía espacial al hacer viables modelos de negocio que hasta hace pocos años resultaban prohibitivos desde el punto de vista financiero.
Esa reducción de costos también favorece la expansión de las comunicaciones satelitales, la observación terrestre, las aplicaciones de defensa y las futuras plataformas de computación en órbita.
Ver más: Siete frentes de riesgo: así amenaza la escalada de la guerra en Medio Oriente a América Latina
“Siempre hemos dicho que el negocio del lanzamiento, por sí solo, no constituye un gran negocio”, dice el informe de Space Capital. “El acceso a la órbita es una ventaja estratégica que permite a las compañías de lanzamiento expandirse hacia mercados mucho más rentables”.
El informe considera que esa evolución ya puede observarse en varias compañías del sector. Rocket Lab anunció durante el trimestre la adquisición de Iridium por US$8.000 millones, una operación que, según Space Capital, responde al valor estratégico del espectro radioeléctrico, los servicios de comunicaciones y la infraestructura desplegada en órbita más que al negocio tradicional de lanzamientos.
“El patrón es inconfundible: el valor de llegar a la órbita es lo que se posee una vez que se está allí”, señala la firma.
Los centros de datos orbitales
La inteligencia artificial no solo está aumentando la demanda de satélites o de capacidad de lanzamiento. UBS considera que una de las mayores oportunidades de la próxima década será el desarrollo de centros de datos en órbita, capaces de ampliar la capacidad de procesamiento necesaria para entrenar y ejecutar modelos cada vez más complejos.
El banco identifica esta actividad entre los nuevos mercados que podrían acelerar el crecimiento de la economía espacial junto con las comunicaciones satelitales, la observación terrestre y el aumento del gasto en defensa.
Space Capital sitúa esa tendencia en el centro de la transformación que atraviesa la industria. La firma sostiene que “la infraestructura espacial y la infraestructura terrestre están convergiendo, impulsadas de forma más visible por los dos cuellos de botella que gobiernan la inteligencia artificial: la energía y la capacidad de cómputo”, un cambio que está redefiniendo el papel del espacio dentro de la infraestructura tecnológica global.
Ver más: ¿Y si la Fed compra acciones? El escenario que abre el creciente peso de Wall Street
El informe añade que SpaceX ya está orientando parte de su estrategia hacia ese mercado. La compañía, señala, venderá capacidad de computación para inteligencia artificial, fabricará chips junto con Terafab para alimentar futuros centros de datos orbitales y está construyendo una infraestructura integrada que combina lanzamientos, satélites y capacidad de procesamiento.
Esa evolución ayuda a explicar por qué la valoración del sector ya no depende únicamente del número de lanzamientos o de satélites desplegados. Para UBS, la reducción de los costos de acceso al espacio abre la puerta a nuevos modelos de negocio, mientras que Space Capital sostiene que el mercado ha comenzado a valorar esa infraestructura como el soporte de la próxima generación de servicios de inteligencia artificial.