Bloomberg — El mercado de bonos del Tesoro registró un aumento sin precedentes en la negociación de futuros, lo que respalda las apuestas de que la próxima medida de la Reserva Federal será subir las tasas de interés.
Se negociaron un número récord de contratos, más de 500.000, a medida que los operadores de bonos se lanzaban a apostar por que el banco central de EE.UU. subirá las tasas en su próxima reunión de julio, según los últimos datos de la Bolsa Mercantil de Chicago publicados este jueves. Esta actividad, aproximadamente cuatro veces superior a la media de los últimos 20 días, se produjo tras el debut de Kevin Warsh como presidente de la Fed.
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“Warsh apenas mencionó el empleo y destacó el mandato de estabilidad de precios en su discurso”, señaló Christophe Boucher, director de inversiones de ABN AMRO Investment Solutions. “El inicio de su mandato indica que la Fed se centrará mucho más en la inflación”.
Warsh transmitió un mensaje de línea dura el miércoles, subrayando su compromiso de volver a situar la inflación en el objetivo del 2% de la Fed. Sus comentarios llevaron a los operadores de futuros sobre bonos a reorientar sus apuestas hacia una subida de tasas ya el próximo mes. Según los datos de la CME publicados el jueves, se añadieron un gran número de nuevas posiciones en los futuros sobre los fondos federales de agosto. El interés abierto, es decir, el volumen de riesgo pendiente en manos de los operadores, se disparó en 67.000 contratos de futuros, lo que supone alrededor del 15% del interés abierto total pendiente en ese plazo.
Dado que los futuros sobre los fondos federales de agosto vencen antes de la reunión de política monetaria del 16 de septiembre, la actividad en el contrato indica que los operadores están apostando masivamente por nuevas posiciones cortas que podrían beneficiarse de una subida de tasas por parte de la Fed ya en la próxima reunión programada para los días 28 y 29 de julio.
Estos contratos son utilizados principalmente tanto por fondos de cobertura como por gestores de activos para cubrir su exposición a las tasas de interés, así como para especular sobre los resultados futuros de la política monetaria. La negociación suele ser anónima, lo que dificulta identificar a las entidades implicadas y a los beneficiarios exactos de los derivados.
El interés abierto total en los futuros sobre los fondos federales se sitúa actualmente en 1,8 millones de contratos, por debajo de la media actual de un año, que es de 2,2 millones, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas.
Por su parte, los volúmenes en el mercado de futuros vinculados a la tasa de financiación a un día garantizada, sensible a la política de la Fed, muestran una liquidación de las posiciones largas de tendencia moderada que apostaban por recortes de tasas. El interés abierto se redujo en 90.000 contratos con vencimiento en junio de 2026 vinculados a la SOFR.
Antes de la reunión de política monetaria del miércoles, el mercado de swaps descontaba una probabilidad casi nula de que se produjera una subida de tasas en julio. Ahora, las probabilidades de una subida de un cuarto de punto en seis semanas se acercan a las de un lanzamiento de moneda.
Los bonos del Tesoro recuperaron parte de las pérdidas registradas el miércoles tras la reunión de la Fed, y los rendimientos a 10 años bajaron hasta 4 puntos básicos a lo largo de la jornada, situándose en el 4,45% a última hora de la tarde del jueves.
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BNP Paribas señaló que prevé subidas de tasas a partir de diciembre, pero que el riesgo de una medida anticipada, posiblemente ya en julio, iba en aumento.
“Las opiniones de los miembros de la Fed, a cargo de la política monetaria parecen estar cambiando rápidamente, y destacamos que los riesgos apuntan a una intervención más temprana y que todas las reuniones (incluida la de julio) están sobre la mesa”, escribieron James Egelhof y Guneet Dhingra, de BNP, en una nota.
Con la colaboración de Georgia Hall.
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